😱 ¡Justicia finalmente! Diego Urik condenado a 50 años por el feminicidio de Jessica: un caso que conmueve a México ⚖️
Jessica González Villaseñor, una joven de apenas 21 años, se convirtió en un rostro emblemático de la vio*encia contra las mujeres en México cuando desapareció el 21 de septiembre de 2020 en Morelia, Michoacán.
Su familia, desesperada, denunció su desaparición y rápidamente se organizó una búsqueda que involucró a amigos, colectivos feministas y ciudadanos que exigían respuestas.
La Fiscalía de Michoacán centró las investigaciones en su entonces pareja, Diego Urik, quien también desapareció tras la desaparición de Jessica, lo que levantó sospechas sobre su implicación en el caso.

La búsqueda de Jessica culminó trágicamente el 25 de septiembre, cuando su cuerpo fue encontrado en una zona boscosa.
Los peritajes forenses confirmaron lo que nadie quería oír: Jessica había sido gol*eada, vio*entada y ase*inada.
La brutalidad del cri*en llevó a las autoridades a clasificar el caso como fe*inicidio agravado, un término que refleja la vio*encia extrema contra las mujeres y que ha sido objeto de creciente atención y protesta en México.
Mientras el país se sumía en la indignación, Diego Urik huyó de Michoacán, lo que desencadenó una búsqueda nacional e internacional.
Finalmente, fue dete*ido el 30 de septiembre en un hotel de Jalisco, donde intentaba ocultarse.
Desde su arresto, comenzó un proceso judicial que se extendería por casi tres años, durante los cuales la fiscalía presentó más de un centenar de pruebas que demostraron su culpabilidad.
En febrero de 2023, Diego Urik fue sentenciado a 50 años de prisión, un veredicto que fue recibido con alivio y esperanza por la familia de Jessica y por los colectivos feministas que habían luchado incansablemente por justicia.
Sin embargo, meses después, un magistrado redujo la pena, lo que desató una nueva ola de protestas y un clamor por parte de la familia y de la sociedad que exigía que la justicia fuera servida.

El 27 de enero de 2026, la segunda sala unitaria en materia penal de Morelia confirmó la sentencia original de 50 años, revocando cualquier reducción.
Esta decisión fue un alivio para la familia de Jessica y un mensaje claro: en casos de fe*inicidio no habrá atenuantes.
Además, se ordenó el pago de 1,246,986 pesos por indemnización y gastos mortuorios, así como la reparación del daño moral, lo que representa un paso importante hacia la justicia.
Sin embargo, esta sentencia no borra el dolor que la familia de Jessica ha sufrido ni las cicatrices que la vio*encia de género ha dejado en tantas mujeres en México.
La resolución es un precedente que transforma la indignación en justicia, pero también plantea preguntas sobre el futuro.
¿Es suficiente esta condena para cambiar un sistema que ha fallado a tantas? ¿Qué más se necesita para garantizar la seguridad de las mujeres en el país?
La historia de Jessica nos recuerda la urgencia de seguir luchando contra la vio*encia de género y de exigir un sistema de justicia que proteja a las mujeres.
La condena de Diego Urik es un paso hacia adelante, pero la lucha aún no ha terminado.
La sociedad debe continuar presionando por cambios significativos que aseguren que ningún otro nombre se sume a la lista de víctimas de fe*inicidio.
En conclusión, el caso de Jessica González Villaseñor es un recordatorio doloroso de la realidad que enfrentan muchas mujeres en México.
La justicia ha llegado, pero el camino hacia un cambio real en la cultura de vio*encia y misoginia en el país es largo y lleno de obstáculos.
La lucha debe continuar, y cada sentencia como la de Diego Urik es un paso hacia un futuro donde las mujeres puedan vivir sin miedo y con dignidad.