El documental analiza el impacto de Barbie en generaciones de niñas, mostrando cómo un simple juguete ha fomentado la creatividad y la ambición, pero también ha generado presión por cumplir estándares de belleza poco realistas, revelando un legado complejo entre empoderamiento y controversia.

Desde su creación en 1959 por Ruth Handler en Estados Unidos, Barbie se ha convertido en uno de los juguetes más icónicos del mundo, representando no solo un objeto de entretenimiento sino un símbolo cultural capaz de generar admiración y controversia por igual.
Este documental explora la influencia de Barbie a lo largo de más de seis décadas, analizando cómo su imagen ha moldeado percepciones sobre belleza, éxito y perfección, y cómo estas ideas han impactado la identidad de millones de niñas en todo el mundo.
La investigación inicia con la creación de Barbie en el taller de Mattel, en El Segundo, California, mostrando entrevistas con diseñadores y ejecutivos que recuerdan los primeros bocetos y prototipos.
Ruth Handler buscaba ofrecer a las niñas un juguete que les permitiera imaginar futuros posibles y roles adultos, alejándose de las tradicionales muñecas bebés.
Sin embargo, la estética de Barbie, con su cuerpo estilizado y facciones perfectas, pronto provocó debates sobre los estándares de belleza y la presión social desde una edad temprana.
A lo largo de los años, Barbie fue evolucionando: recibió nuevas profesiones, diferentes etnias, y versiones con discapacidad, buscando reflejar un mundo más inclusivo.
“Nuestro objetivo siempre fue mostrar que las niñas podían ser lo que quisieran”, señala un diseñador veterano de Mattel.
No obstante, críticos y psicólogos infantiles han señalado que la muñeca también reforzó estereotipos poco realistas, creando expectativas de perfección física y social difíciles de alcanzar, generando sentimientos de inseguridad en algunas niñas.

El documental revisa además los efectos de Barbie en la cultura popular.
En las décadas de los 70 y 80, las niñas que crecieron con la muñeca comenzaron a reflejar su influencia en juegos, roles imaginativos y aspiraciones personales.
Por un lado, se observaron beneficios: fomentó la creatividad, el liderazgo y la imaginación; por otro, reforzó nociones rígidas de belleza y éxito que, según estudios, podían afectar la autoestima y la percepción corporal.
Psicólogas entrevistadas explican que aunque Barbie podía ser una herramienta de juego positivo, también podía convertirse en un referente inalcanzable si no se ofrecía un contexto crítico o complementario.
El impacto de Barbie se extiende a nivel global: desde su llegada a Europa y América Latina hasta su popularidad en Asia, las niñas han interactuado con el juguete de manera distinta, reflejando contextos culturales y valores locales.
El documental incluye testimonios de mujeres adultas que compartieron cómo Barbie influyó en sus decisiones profesionales, sus gustos personales y su autopercepción.
Algunas describen que la muñeca despertó ambición y curiosidad, mientras que otras reconocen sentirse presionadas por un ideal de belleza que no podían alcanzar.
Además, se exploran los intentos de Mattel por actualizar la marca en el siglo XXI: Barbie con cuerpos más realistas, diversas tonalidades de piel, múltiples tipos de cabello y profesiones innovadoras.

Estas estrategias buscaban corregir críticas pasadas y acercar la muñeca a una representación más inclusiva y educativa.
Especialistas en educación infantil destacan que la clave está en cómo los padres y educadores contextualizan el juego: un uso consciente puede convertir a Barbie en una herramienta de aprendizaje, mientras que la exposición sin orientación puede reforzar prejuicios y estereotipos.
El documental concluye con una reflexión sobre el legado de Barbie: una muñeca que, más allá de ser un juguete, se convirtió en un espejo de la sociedad, mostrando aspiraciones, contradicciones y expectativas sobre las mujeres desde mediados del siglo XX hasta hoy.
Su influencia, positiva y negativa, sigue siendo un tema de análisis, debate y estudio, recordando que incluso un objeto de plástico puede tener un impacto profundo en la construcción de identidad y en la percepción del mundo por parte de las nuevas generaciones.
Al final, la historia de Barbie revela un contraste entre creatividad, empoderamiento y presión social, invitando a padres, educadores y niñas a reflexionar sobre el juego, la imaginación y los mensajes que reciben desde la infancia sobre lo que significa ser mujer en una sociedad que constantemente redefine la belleza y el éxito.