Jacobo Zabludovsky, uno de los periodistas más influyentes de México, falleció a los 87 años, dejando un legado imborrable en el mundo del periodismo.
Su vida estuvo marcada por éxitos, desafíos y una profunda pasión por la verdad.
A lo largo de su carrera, Zabludovsky no solo se destacó en la televisión, sino que también enfrentó momentos de gran dolor personal, que moldearon su carácter y su enfoque profesional.

Nacido en la Ciudad de México, Jacobo mostró desde joven un interés por el periodismo.
A pesar de graduarse como abogado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1949, su verdadera vocación siempre fue el periodismo.
Comenzó su carrera escribiendo para periódicos locales y, en la década de 1950, se unió a la estación de radio XX AM, donde perfeccionó sus habilidades y ganó reconocimiento por su capacidad para entrevistar a personalidades de renombre.
En 1952, Zabludovsky se unió a Televisa, donde su carrera despegó.
Su estilo profesional y su voz cautivadora lo convirtieron en un rostro familiar para millones de mexicanos.
En 1971, fue elegido presentador del noticiero vespertino “24 Horas”, un programa que se convirtió en un referente en la televisión mexicana.
A lo largo de su carrera, Zabludovsky enfrentó numerosos desafíos, tanto en su vida personal como profesional.
Uno de los momentos más dolorosos fue la muerte de su hermano, Abraham Zabludovsky, un reconocido arquitecto.
Esta pérdida no solo afectó a Jacobo emocionalmente, sino que también dejó un vacío en su vida.
Abraham había sido más que un hermano; era su maestro y confidente, con quien compartía una profunda conexión artística.
![Jacobo Zabludovsky Dead At 87: Celebrities React To Death Of Mexican TV Anchor [TWEETS]](https://d.latintimes.com/en/full/326235/jacobo-zabludovsky-dead.jpg?w=1600&h=900&q=88&f=5160fe017855e87d91728b5ea8dc0f6d)
Además del dolor familiar, Jacobo vivió momentos de soledad y presión laboral.
Como periodista de renombre, se enfrentó a críticas constantes y a la expectativa de ofrecer información precisa en un entorno político y social volátil.
Su decisión de dejar Televisa en 1998, después de casi tres décadas, fue un momento crucial en su vida.
Aunque fue una decisión difícil, Jacobo sentía que debía proteger la integridad de su periodismo.
Zabludovsky no solo fue un presentador de noticias; también fue un innovador en el campo del periodismo.
Promovió la importancia de la objetividad y la honestidad en la información, y siempre buscó utilizar nuevas tecnologías para mejorar la comunicación.
Su enfoque ayudó a establecer un nuevo estándar en el periodismo mexicano, y su trabajo ha sido reconocido con numerosos premios, incluido el Premio Nacional de Periodismo en 1983.
A lo largo de su carrera, Jacobo entrevistó a muchas figuras influyentes, desde líderes políticos como Fidel Castro hasta artistas como Salvador Dalí.
Estas entrevistas no solo destacaron su habilidad como periodista, sino que también consolidaron su posición en el escenario internacional.
El matrimonio de Jacobo con Sara Nerubay Liberman, con quien se casó en 1954, fue un pilar fundamental en su vida.

Sara no solo fue su esposa, sino también su apoyo incondicional.
Juntos criaron a tres hijos: Abraham, Jorge y Diana, quienes heredaron el amor por el periodismo y los valores de integridad y dedicación que sus padres les inculcaron.
Abraham, el hijo mayor, siguió los pasos de su padre en el periodismo, convirtiéndose en un respetado presentador de televisión.
Jorge eligió un camino menos público, pero se mantiene cercano a la familia.
Diana, la hija menor, también ha forjado su propio camino, aunque no en el periodismo, pero siempre mostrando respeto por los valores familiares.
A lo largo de su vida, Jacobo Zabludovsky enfrentó momentos de tristeza, pero también aprendió a encontrar gratitud en las experiencias vividas.
Su hijo Abraham ha compartido que, a pesar de las presiones del periodismo, su padre siempre veía la profesión como una forma de servir a la sociedad.
“El periodismo no era solo un trabajo para él, era una responsabilidad”, comentó Abraham.
La muerte de Jacobo ha dejado un vacío en el corazón de su familia, amigos y colegas.
Sin embargo, su legado perdura en la forma en que transformó el periodismo en México y en la vida de aquellos a quienes inspiró.
Su historia es un testimonio de la pasión, la perseverancia y el compromiso con la verdad.
Jacobo Zabludovsky no solo fue un periodista talentoso, sino también un hombre que vivió su vida con integridad y dedicación.
Su legado en el periodismo mexicano es incuestionable, y su influencia se sentirá por generaciones.
A medida que recordamos su vida y contribuciones, es importante celebrar no solo sus logros profesionales, sino también el amor y el apoyo que brindó a su familia, convirtiéndose en un ejemplo de resiliencia y compromiso en un mundo en constante cambio.
Su memoria vivirá en los corazones de quienes lo admiraron y en las historias que compartió a lo largo de su vida.