Gustavo Petro e Iván Cepeda llamaron a no participar en la consulta y a concentrarse en la primera vuelta, en medio de un clima político cada vez más tenso.

A tan solo 19 días de las elecciones que definirán el futuro político de Colombia, el 8 de marzo de 2026, la atmósfera electoral se calienta.
En este contexto, el presidente Gustavo Petro y el candidato Iván Cepeda han hecho un llamado claro a los colombianos: “No voten en la consulta”, instando a que se dirijan directamente a la primera vuelta.
Esta decisión no es menor, ya que el día de las elecciones no solo se decidirá quiénes ocuparán los escaños del Congreso, sino que también se presentarán tres consultas: una del centro, otra de la extrema derecha y una más que ha quedado desdibujada para muchos.
En medio de este escenario, la tensión entre los candidatos se intensifica.
Sergio Fajardo y Juan Carlos Pinzón, quienes buscan posicionarse como alternativas viables, han sido objeto de una investigación reveladora por parte del portal “La Silla Vacía”.
Según esta investigación, ambos candidatos estarían conectados a una red digital que, presuntamente, busca desprestigiar a Iván Cepeda y al gobierno de Petro.
“No tenemos nada que ver con estas bodegas”, afirmaron Fajardo y Pinzón, desmarcándose de las acusaciones que los vinculan a cuentas anónimas en redes sociales que han gastado más de 800 millones de pesos en campañas negativas.
La investigación detalla cómo seis cuentas anónimas en Facebook han invertido considerablemente en pautas publicitarias, todas siguiendo un patrón: hablar mal del gobierno y de Cepeda, mientras alaban a Fajardo y Pinzón.
“¿De dónde sale todo este dinero?”, se pregunta la ciudadanía, inquieta ante la falta de transparencia.
Las campañas de ambos candidatos han negado cualquier relación con estas cuentas, asegurando que solo gestionan sus canales oficiales.
“No tenemos conocimiento sobre esas cuentas ni quiénes tienen vínculo con la campaña”, declaró la oficina de prensa de Pinzón.
Mientras tanto, la campaña de Fajardo ha sido más cautelosa.
“Respondemos únicamente por nuestras propias acciones y desautorizamos expresamente cualquier conducta que se aparte de los principios legales y éticos que nos rigen”, afirmó su equipo.
Sin embargo, la comunidad política se muestra escéptica ante estas declaraciones, dado el contexto de desinformación que rodea la contienda electoral.
A medida que se acerca el día de las elecciones, el gasto en publicidad negativa ha aumentado.
“Cada día que pasa, se intensifica la campaña en contra del presidente Petro y de Iván Cepeda”, aseguran analistas políticos.
Las cuentas anónimas han sido acusadas de coordinarse para lanzar ataques simultáneos contra los candidatos de izquierda, mientras que las publicaciones a favor de Fajardo y Pinzón se multiplican.
“Es evidente que hay un esfuerzo organizado detrás de esto”, señala un experto en comunicación política.
Las redes sociales han jugado un papel crucial en esta contienda.
“Las seis páginas tienen la misma fachada, un nombre genérico y están diseñadas para parecer iniciativas ciudadanas”, advirtió la investigación.
Sin embargo, la falta de información sobre los administradores de estas cuentas genera más dudas que certezas.
La Silla Vacía contactó a las campañas, y ambas negaron conocer la operación que ha estado promocionando a sus candidatos en Facebook.
A medida que se profundiza la investigación, surgen más preguntas.
“¿Cómo podemos confiar en las campañas si no sabemos quiénes están detrás de estas cuentas?”, cuestionan los votantes.
La situación se complica aún más cuando se revela que las cuentas anónimas han compartido contenido similar y han sido creadas en fechas coincidentes, lo que sugiere un alto grado de coordinación.
La comunidad electoral se encuentra en un estado de alerta.
Con cada nuevo descubrimiento, la posibilidad de que las elecciones sean manipuladas por intereses oscuros se vuelve más real.
“Es fundamental que los colombianos estén informados sobre lo que está sucediendo detrás de las pantallas”, concluyen los analistas.
En este clima de incertidumbre, el 8 de marzo se perfila como una fecha crucial no solo para definir el futuro político del país, sino también para evaluar la integridad del proceso electoral en Colombia.