La esfera del espectáculo peruano se ha visto sacudida por un nuevo y encendido capítulo en la ya compleja relación de coparentalidad entre la actriz Melissa Paredes y el futbolista Rodrigo “Gato” Cuba.
Lo que debía ser el cierre de unas vacaciones soñadas en los parques temáticos de Disney, en Estados Unidos, se transformó rápidamente en un campo de batalla mediático y digital.
El detonante de esta crisis no fue una diferencia económica ni un desacuerdo sobre horarios, sino un acto que ha tocado las fibras más sensibles de la maternidad: el estado físico y el cuidado personal de la menor hija de ambos, quien regresó a los brazos de su madre con el cabello visiblemente trasquilado y maltratado.

El conflicto estalló en el preciso instante del reencuentro.
Melissa Paredes, quien esperaba con ansias a su pequeña tras los días que pasó viajando junto a su padre y la actual pareja de este, la empresaria fitness Ale Venturo, no pudo ocultar su asombro y posterior indignación al notar que la larga y cuidada cabellera de su hija había sido cortada de manera abrupta y desigual.
“¿Corazón, qué pasó? Me cortaron las puntas, se pusieron motas”, fue la explicación que, entre la inocencia y la confusión, brindó la menor ante la cámara de su madre.
Estas “motas”, término utilizado para referirse a nudos o enredos extremos, se habrían formado aparentemente por la falta de un cepillado constante durante las intensas jornadas de juegos y actividades en Orlando.
La indignación de Paredes escaló a niveles máximos cuando la niña relató el procedimiento manual realizado por el futbolista.
Según la versión de la menor, Rodrigo Cuba, al verse incapaz de desenredar el cabello de su hija a altas horas de la noche, tomó la decisión unilateral de empuñar unas tijeras y cortar por lo sano.
“Mi papá me agarró como una colota y me comenzó a cortar”, confesó la niña, evidenciando que el corte no fue realizado por un profesional ni bajo condiciones adecuadas, sino como una medida desesperada y carente de técnica que dejó el cabello de la pequeña con mechones disparejos y un aspecto descuidado que Melissa calificó de “horror”.
Para Melissa Paredes, el problema no reside únicamente en la estética, sino en la falta de respeto hacia la comunicación que debe existir entre padres separados.
“Las ‘Girls Moms’ entenderán esto”, expresó la actriz en sus redes sociales, apelando a la solidaridad de otras madres que dedican horas diarias al cuidado y peinado de sus hijas.
Paredes subrayó que, aunque Rodrigo es el padre, no tiene el derecho de alterar la imagen de la menor de forma tan drástica sin antes realizar una llamada o consultar con ella.
Su molestia se centró en la irresponsabilidad de no llevar a la niña a una peluquería profesional o, en su defecto, pedir asesoramiento a la madre antes de proceder con un “trasquilado” que ahora requiere de intervención profesional para ser corregido.
Sin embargo, el fuego de la polémica no solo alcanzó al deportista.
Las redes sociales, rápidas para juzgar y analizar cada detalle de la vida de las celebridades, pusieron la puntería sobre Ale Venturo.
La empresaria, dueña de “La Nevera Fit”, ha sido duramente cuestionada por los internautas debido a un contraste que muchos consideraron inaceptable.
Durante el viaje, Venturo compartió contenido donde se le veía cuidando minuciosamente el cabello y la apariencia de sus propias hijas, mientras que la hija de Paredes aparecía en varios videos con el cabello despeinado o con nudos visibles.
“Es raro que le corten el pelo así.

Nosotras como mujeres podemos solucionar todo y Alexandra pudo ayudar a la pequeña”, fue uno de los comentarios más repetidos, sugiriendo que la empresaria pudo haber intervenido para evitar que el futbolista tomara las tijeras.
La reacción del público ha sido una mezcla de apoyo a Melissa y críticas feroces hacia la pareja Cuba-Venturo.
Muchos usuarios recordaron que, si bien la relación entre Melissa y Ale parecía haber entrado en un periodo de cordialidad y paz, este incidente vuelve a poner en tela de juicio la confianza y el rol de las “madrastras” en la crianza de hijos ajenos.
“Con el cabello y la educación de hijo ajeno no se metan”, sentenció un mensaje que Melissa respaldó con un “me gusta”, dejando entrever que su malestar también alcanza a la empresaria por no haber velado por el bienestar de la niña de la misma forma que lo hace con su propia descendencia.
El escándalo ha provocado incluso reacciones colaterales en otras figuras del medio.
Johana, esposa del deportista “Pantera” Zegarra, se volvió viral al lanzar una advertencia pública a su marido tras ver las historias de Melissa.
“Si algún día se te ocurre cortar el cabello a mi hija, yo te mato”, expresó visiblemente afectada, remarcando que para una madre, el cuidado del cabello de su hija es un acto de amor y dedicación que no debe ser vulnerado por la impericia o la flojera de un padre que no sabe usar un peine.
Esta reacción solidaria reforzó la narrativa de que el acto de Rodrigo Cuba fue visto por muchas mujeres como una falta de empatía y un descuido grave.
En el ámbito familiar, los mensajes indirectos no tardaron en aparecer.
Celia Rodríguez, madre de Melissa Paredes, publicó un pasaje bíblico que muchos interpretaron como una estocada hacia su exyerno: “Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios.
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todo está al descubierto”.

Por otro lado, Jorge Cuba, hermano del futbolista, también recurrió a las redes sociales para lanzar una frase que avivó las llamas: “Escoge bien a tu pareja, imagínate ir de viaje y que no considere como turismo ir a los estadios”.
Aunque el mensaje parecía un chiste interno sobre preferencias de viaje, en el contexto de la crisis, fue interpretado como una defensa hacia su hermano y una posible indirecta hacia las exigencias de las parejas en los viajes familiares.
Resulta irónico que, apenas unas horas antes de este descubrimiento, Melissa Paredes brindara una entrevista a América TV donde elogiaba la relación sólida y armoniosa que mantenía con el “Gato” Cuba.
En dicha conversación, la actriz se mostraba feliz de que su hija pasara tiempo de calidad en Disney con su padre, afirmando que ambos tenían el derecho de disfrutar con la menor.
No obstante, esa armonía se hizo añicos en cuanto la actriz vio el resultado físico de dicho viaje.
La decepción de Melissa es profunda, pues considera que se ha roto un acuerdo implícito de cuidado básico y respeto mutuo.
Actualmente, Ale Venturo ha intentado calmar las aguas —o quizás enviar su propia respuesta silenciosa— publicando videos donde se muestra extremadamente detallista con el peinado de sus hijas, incluso protegiendo su cabello con toallas mientras comen.
Para los seguidores de Melissa, esto no es más que una provocación o un intento de demostrar una prolijidad que no aplicó con la hija de la actriz durante el viaje a Estados Unidos.
La tensión es palpable y amenaza con devolver a los tribunales o a los centros de conciliación a una de las exparejas más mediáticas del país.
Este episodio deja sobre la mesa un debate necesario sobre los límites de la autoridad parental en familias reconstituidas.
¿Es el corte de cabello un tema trivial o una decisión importante que requiere consenso? Para Melissa Paredes y miles de madres que han inundado las redes con su apoyo, la respuesta es clara: cualquier cambio en la integridad física de un menor, por pequeño que sea, debe ser consultado.
Mientras tanto, la pequeña deberá visitar a expertos en estilismo para intentar salvar lo que queda de su cabellera, mientras sus padres vuelven a ocupar los titulares por su incapacidad de mantener una comunicación efectiva, recordándonos que en el mundo del espectáculo, ni siquiera unas vacaciones en el lugar más feliz del mundo están libres de drama.