El Día en que Dallas Jenkins Detuvo Todo 😱 La Crucifixión en The Chosen que Rompió al Elenco, Desató Lágrimas Reales y Dejó al Director Sin Palabras Frente a Algo que Nadie Había Previsto

The Chosen' Cast Weeps During Crucifixion Scene in Emotional Behind-the-Scenes  Video | Crosswalk.com

Desde su estreno, The Chosen dejó claro que no pretendía ser una adaptación bíblica más.

Su apuesta fue distinta: mostrar a Jesús no como una figura distante e intocable, sino como alguien cercano, profundamente humano.

Un hombre que ríe, que se cansa, que abraza, que llora.

Esa cercanía es precisamente lo que convirtió a la serie en un fenómeno global.

Pero también fue lo que hizo que la sexta temporada —centrada en las últimas horas de la vida de Jesús— se convirtiera en un desafío emocional sin precedentes.

La producción decidió trasladarse a Matera, Italia, ciudad famosa por sus paisajes de piedra que evocan el mundo antiguo y que ya había servido como escenario para La Pasión de Cristo de Mel Gibson.

No fue solo una elección estética.

Fue una decisión cargada de simbolismo.

Durante semanas, el equipo trabajó en jornadas nocturnas que se extendían hasta la madrugada.

El cansancio físico se acumulaba.

El frío penetraba los vestuarios.

Pero la escena de la crucifixión exigía algo más que resistencia técnica: exigía una entrega total.

Jonathan Roumie, quien interpreta a Jesús, ha hablado en distintas ocasiones sobre la responsabilidad espiritual que siente al encarnar ese papel.

Pero la crucifixión representaba otro nivel.

Colgado en la cruz durante largas tomas, con el cuerpo sometido a tensión real, Roumie no solo debía actuar el dolor; debía transmitirlo de forma creíble, cruda, humana.

El silencio en el set era absoluto.

'The Chosen' cambia Texas por Italia para filmar la crucifixión del exitoso  drama sobre Jesucristo | CBN News

Cada gesto, cada respiración forzada, cada mirada, cargaba un peso emocional enorme.

Cuando finalmente se dio el corte, nadie reaccionó como suele ocurrir en una filmación.

No hubo aplausos inmediatos.

No hubo risas de alivio.

Lo que hubo fue llanto.

Elizabeth Tabish, quien interpreta a María Magdalena, salió del set visiblemente afectada.

Otros actores se abrazaban en silencio.

Algunos miembros del equipo técnico confesaron después que tuvieron que apartarse para recomponerse.

Dallas Jenkins, con años de experiencia en dirección, observó la escena conmovido.

Según testimonios del propio equipo, en más de una ocasión tuvo que pedir pausas adicionales porque la intensidad emocional superaba lo previsto.

No era simplemente agotamiento físico.

Era algo más profundo.

La razón no estaba solo en la escena en sí, sino en el recorrido emocional acumulado durante años.

El elenco había construido una relación íntima con sus personajes.

Habían vivido temporada tras temporada la amistad, los milagros, las dudas, la traición.

Y ahora debían enfrentarse al momento final.

Para quienes interpretaban a los discípulos, no era una escena aislada.

Era la culminación de un viaje emocional largo y exigente.

Además, el entorno amplificaba todo.

Matera, con su arquitectura antigua y su atmósfera casi bíblica, aportaba una sensación de inmersión total.

No había edificios modernos que rompieran la ilusión.

Solo piedra, cielo oscuro y silencio.

La combinación de agotamiento físico, profundidad emocional y carga simbólica generó una vulnerabilidad colectiva poco común en una producción televisiva.

Algunos miembros del equipo describieron la experiencia como “electrizante” e “imposible de explicar con palabras”.

Otros hablaron de una sensación de reverencia inesperada.

No todos lo interpretaron de la misma manera, pero casi todos coincidieron en algo: fue uno de los días más intensos de sus carreras.

Y ahí ocurrió lo que dio origen a este relato.

Dallas Jenkins decidió detener momentáneamente la filmación.

No por un fallo técnico.

La cuarta temporada de 'The Chosen' nos acerca «a lo que está por venir»,  la crucifixión de Jesús

No por un error de actuación.

Sino porque el ambiente necesitaba espacio para respirar.

El peso emocional era palpable.

En entrevistas posteriores, Jenkins reconoció que nunca había vivido algo similar en un set.

La escena había trascendido la mera representación dramática.

Es importante entender algo: en el cine y la televisión, la emoción intensa no es extraña.

Pero lo habitual es que exista una barrera clara entre actuación y realidad.

Ese día, según quienes estuvieron allí, esa frontera se volvió difusa.

Los actores no estaban simplemente interpretando la pérdida de su maestro.

Estaban experimentando un duelo simbólico después de años encarnando esas relaciones.

Cuando los videos detrás de cámaras fueron publicados, el público pudo percibir esa autenticidad: lágrimas reales, abrazos espontáneos, silencios prolongados.

No hubo espectáculo calculado.

Lo que se vio fue vulnerabilidad.

Y quizá esa sea la razón por la que el momento impactó tanto.

En una industria acostumbrada a repetir tomas hasta perfeccionar la técnica, lo que ocurrió allí fue imperfectamente humano.

Más allá de interpretaciones espirituales o emocionales, hay un hecho claro: la escena de la crucifixión en The Chosen no fue solo una secuencia más dentro de una serie exitosa.

Fue un punto de quiebre emocional para el elenco y el equipo.

Cuando la cruz dejó de ser un elemento de utilería y se convirtió en símbolo vivido, el rodaje dejó de ser rutina.

Tal vez eso explica por qué Dallas Jenkins tuvo que interrumpir.

Porque hay momentos en los que el arte toca algo tan profundo que no se puede simplemente decir “siguiente toma” y continuar como si nada.

Y quizá ahí reside el verdadero impacto de lo que ocurrió en Matera: recordarnos que, incluso en una producción cuidadosamente planificada, hay instantes que escapan al control técnico y revelan la fragilidad humana que todos compartimos.

Related Posts

Our Privacy policy

https://colombia24h.com - © 2026 News