La polémica en el mundo de la cumbia peruana continúa escalando, revelando las duras condiciones de trabajo que a menudo se esconden tras el glamour del escenario.
En el ojo del huracán se encuentran nuevamente Thamara Gómez y Estrella Torres, quienes han desatado un revuelo en las redes sociales con anécdotas que, aunque pretenden normalizar la dureza de la vida artística, se convierten en un golpe bajo para aquellos que han denunciado maltratos.

La conversación ha virado hacia una confrontación de narrativas, especialmente en respuesta a las recientes declaraciones de artistas que han renunciado a agrupaciones como “Son del Duque” o han hablado del sacrificio personal.
La bomba inicial la soltó Estrella Torres, al revelar una experiencia compartida durante su tiempo en Corazón Serrano: la banda también las obligaba a dormir en condiciones extremas.
“Cuando estábamos en Corazón Serrano, como dormíamos en el aeropuerto. En el aeropuerto, en el piso”, reveló Torres, dejando en shock a algunos.
La normalización de esta situación fue inmediata.
Estrella Torres continuó su relato, respaldada por Thamara Gómez, minimizando la gravedad de la situación y sugiriendo que es parte del modus vivendi del artista de gira.
“Nos dejaron durmiendo en el aeropuerto, en el piso, chicos. Hemos dormido bien”, aseguró Torres.
Thamara Gómez se sumó a la narrativa, presentando esta dureza como algo común y hasta trivial.
“A lo que pasa es de que nosotros incluso con Tamara conversamos y recordamos viejos tiempos cuando estábamos en Corazón Serrano, como dormíamos en el aeropuerto. En el aeropuerto, en el piso, pero es lo más normal del mundo porque, y más si cuando son vuelos internacionales”, argumentó Gómez.
Esta revelación y su subsecuente minimización son vistas como un “tremendo golpe bajo” dirigido a los cantantes que han denunciado maltrato o han expresado la necesidad de “paz mental”.
El mensaje implícito es: si las grandes estrellas de Corazón Serrano dormían en el suelo y lo ven como “lo más normal del mundo”, ¿qué derecho tienen otros a quejarse por menos?
El sarcasmo se hizo aún más evidente cuando se sugirió, con ironía, que los artistas que se quejan “qué cosa quieren que les lleven colchones a los aeropuertos”.
La narrativa de Gómez y Torres busca deslegitimar las quejas de quienes se han ido, atribuyendo los inconvenientes a factores externos como las aerolíneas, y no a la culpa del grupo.
“No es no es la culpa del del grupo, sino de las aerolíneas, pues no”, comentó Gómez.
El show continuó con la burla que protagonizó Estrella Torres cuando le preguntaron si ya le habían dado de comer.
La pregunta, que alude a las quejas sobre las carencias alimenticias en las giras, fue recibida con un tono de mofa por Torres.
“Estrella Torres, hoy día te han dado de comer”, le preguntó el entrevistador.
Ella respondió con ironía, negando cualquier carencia: “Claro que sí te han dado de comer. No, demasiado. Mucho he comido”.
Este intercambio, sumado a las anécdotas de dormir en el suelo, subraya la postura de que el camino del artista es de sacrificio y que las quejas recientes son una señal de debilidad o falta de compromiso con la profesión.
En paralelo a esta guerra de narrativas sobre el sacrificio, se desató una lucha por un título mucho más frívolo, pero relevante en la farándula: el de “la chica rap“.
Esta disputa se centra en la cantante Alejandra y su deseo de ser reconocida con ese apodo, que dejó una “valla bien alta” tras el paso de Cielo.

La tensión llegó a un punto álgido cuando Ronnie Gastelo se refirió a Tamara Gómez con el codiciado apodo.
“Tú vas a el tú vas a ser la chica rap“, le dijo Gastelo a Thamara, lo que provocó una reacción inmediata.
“Chica rap se supone que la que hace esto el chica rap soy yo”, fue la reacción de Aleixa, quien incluso habría renunciado por esta misma controversia en el pasado.
Thamara Gómez, en un acto de desplante, “multiplicó por cero” las “pataletas” de Aleixa, al afirmar que “Cielo es chica rap y siempre va a ser la chica rap“.
Esta declaración establece que el título ya tiene una dueña indiscutible.
La reacción de la supuesta “traumada” no se hizo esperar, quien publicó un TikTok con el comentario desafiante: “La chica rap… y la queso”, una frase que busca autoafirmarse en medio de la disputa.
El mensaje que se intenta transmitir a Aleixa es claro: “Acá ya supéralo Aleixas y ni se te ocurra hacer la chica rap en Amor Rebelde que será señalada como una copia barata. Mejor crea tu sello personal”.
Este conflicto es un subproducto del show mediático que ahora rodea a las agrupaciones.
A pesar de todo el drama y las renuncias, el consenso es que “la marca es la marca”.
“Sin duda la salida de Aleixas, Paola Rubio y compañía no ha afectado en nada a Son del Duque porque la marca es la marca”, se comenta.
Y para los defensores de Amor Rebelde, el nuevo proyecto de los renunciantes, el mensaje es de cautela: “Tranquilitos, por favor, que gracias a este show mediático ya tienen publicidad gratuita y solo les queda demostrar este 8 de noviembre que no son una copia barata”.
El show mediático, aunque doloroso para los protagonistas, está proporcionando una publicidad masiva y gratuita a todos los grupos involucrados.
Thamara Gómez, sin querer hablar “ni mal ni bien de nadie”, reconoció que “quisiera contar, quisiera hablar de muchas cosas, pero pero no, chicos, ya para qué”.
Estas palabras dejan la sensación de que aún hay “bombas” por detonar, y que la verdad completa sobre el sacrificio y las condiciones laborales en la cumbia peruana sigue oculta.
La revelación de Corazón Serrano durmiendo en el piso del aeropuerto y la subsiguiente burla de Estrella Torres a las quejas por la comida son un recordatorio brutal de que el camino hacia el éxito en la música popular está lleno de un sacrificio que, para algunos, es “lo más normal del mundo”.