⚠️ ¡ÚLTIMA ALERTA! El homenaje que hizo llorar a Colombia: Yeison Jiménez y las palabras que paralizaron el set de Bravíssimo hoy.

El 19 de enero de 2026 quedará grabado en la memoria de los televidentes colombianos no solo por la música, sino por la profunda humanidad que Yeison Jiménez desbordó en una de sus últimas y más emotivas entrevistas.

En un mundo del espectáculo a menudo marcado por las apariencias, el “Aventurero” decidió desnudarse emocionalmente ante las cámaras del programa Bravíssimo, rindiendo un tributo en vida a la mujer que fue su brújula y su motor: su madre, Luzmery Galeano.

Lo que comenzó como una charla para promocionar su sencillo “Tequila y limón” junto a Andrey Riobueno, se transformó en un santuario de gratitud y lágrimas que hoy, tras su trágica partida, adquiere un valor histórico y sentimental incalculable.

Durante el conversatorio, la producción sorprendió a Yeison con fotografías de su infancia y de momentos recientes junto a su progenitora.

La reacción del artista fue inmediata; sus ojos, acostumbrados al brillo de los grandes escenarios, se humedecieron al instante.

“Mi mamita es todo.

Me la disfruto mucho”, confesó con una sencillez que desarmó al público.

Yeison relató cómo, apenas unos meses atrás, se la había “raptado” durante quince días por Europa para celebrar su cumpleaños, lejos de los negocios y las preocupaciones que marcaron sus años de escasez.

En sus palabras, no hablaba la estrella que llenaba estadios, sino el hijo agradecido que cargó bultos en Corabastos y que hoy, gracias a su éxito, podía devolverle a su “vieja” un poco del sacrificio que ella hizo por él.

La descripción que Jiménez hizo de su madre reveló la raíz de su propia disciplina y éxito empresarial.

Entre risas y nostalgia, contó que para doña Luzmery el trabajo no es una obligación, sino una forma de vida.

“Es imposible que no trabaje.

Monta negocios a escondidas mías”, reveló el cantante, explicando que heredó de ella esa pujanza indomable y la necesidad de ser siempre proactivo.

Esta herencia emocional fue, según el propio Yeison, lo que le permitió construir el imperio que hoy deja como legado.

La figura de la mujer “berraca” y trabajadora fue el cimiento sobre el cual Jiménez edificó su carrera, y ese reconocimiento público se ha convertido hoy en el consuelo más grande para una madre que hoy llora a su guerrero.

Pero el homenaje no se detuvo en la figura materna.

Yeison también abrió su corazón para hablar de su faceta como padre, mostrando fotografías de sus hijas, Taliana y Camila.

“Esa foto refleja realmente quién soy yo.

Lastimosamente no puedo estar mucho tiempo en casa, pero me fascina estar en familia”, expresó con un taco en la garganta.

Jiménez enfatizó que, aunque su carrera le exigía ausencias prolongadas, cada minuto en casa era sagrado y se vivía con una concentración absoluta en sus pequeñas.

Esta confesión resuena hoy con una ironía dolorosa, recordando el mensaje de su hija Taliana durante las honras fúnebres, donde mencionaba que el mayor sueño de su padre era verlos crecer, un sueño que ahora deberá vigilar desde el plano espiritual.

El programa también sirvió para entender la visión artística de un hombre que se negaba a ser encasillado.

Al hablar de “Tequila y limón”, Yeison explicó que su éxito radicaba en “desmarcarse” constantemente.

“La gente no sabe qué esperar de mí: un corrido, música cristiana o una salsa”, decía con orgullo.

Esta versatilidad, sumada a una sensibilidad que él definía como “sensual y delicada, no tosca”, fue lo que lo llevó a conquistar mercados internacionales como el mexicano.

Su colega Andrey Riobueno destacó que Yeison siempre fue un caballero en el set, cuidando su imagen de hombre casado y respetando siempre el vínculo con su esposa, Sonia Restrepo, a quien hoy Colombia abraza en medio de la devastación.

La entrevista cerró con un “rapidito musical”, una dinámica donde Yeison respondió cantando.

Al ser consultado por una canción para superar la “tusa”, entonó versos que hoy suenan a himno de despedida para sus millones de seguidores: “Que levante la mano el que quiere beber, que levante la copa el que en el amor no cree”.

Fue su forma de conectar con el sentimiento popular hasta el último segundo, recordando que la música es el refugio de los que sufren.

Antes de despedirse, agradeció a los medios de comunicación por el apoyo durante sus trece años de carrera, enviando bendiciones que hoy se sienten como una despedida profética.

Este 19 de enero de 2026, al revisar estas imágenes, Colombia no ve a un cantante fallecido; ve a un ser humano íntegro que supo amar con intensidad.

El legado de Yeison Jiménez no son solo los miles de millones que deja en sus empresas, sino la lección de que nunca se es demasiado exitoso para llorar por una madre o para jugar en el suelo con sus hijos.

La “dignidad del mercado” se fue habiendo dicho todo lo que tenía que decir: que amaba a su familia por encima de la fama y que su corazón siempre pertenecería a esa mujer guerrera que nunca lo dejó acostarse con hambre.

Hasta siempre, Yeison; tu voz se apaga, pero tu ejemplo de amor filial brillará por siempre en la historia de nuestro país.

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