⚠️ ¡ÚLTIMA HORA! A los 52 años, Márquez salda deudas: “Me quisieron ver derrotado fuera del ring y hoy les respondo”.

Márquez, el guerrero cerebral que personificó la excelencia técnica del boxeo mexicano, ha pasado de ser un opinólogo incisivo a una figura de retiro voluntario y silencioso.

Sin embargo, tras esa calma se esconde una “lista negra” de cinco nombres que el boxeador ha cargado como cicatrices invisibles.

Este es el análisis de las traiciones, rivalidades y heridas que el tetracampeón mundial aún no logra (o no quiere) sanar.

El Guerrero de la Perfección y su Lista de Deudas
Juan Manuel Márquez nació en 1973 en un entorno donde el boxeo no era un espectáculo, sino una herramienta de supervivencia.

Su estilo, apodado por los críticos como “el contador de golpes”, se basaba en la precisión milimétrica y una disciplina casi gélida.

No obstante, esa misma obsesión por la perfección que lo llevó a noquear a Manny Pacquiao en 2012 es la que le ha impedido perdonar lo que él considera afrentas a su honor y al deporte.

A continuación, se detallan las cinco figuras que, según la trayectoria y declaraciones del “Dinamita”, forman parte de su lista de cuentas pendientes:

1.Manny Pacquiao: El Respeto que se Convirtió en Herida

Aunque la victoria por KO en su cuarto enfrentamiento fue la culminación de su carrera, Márquez nunca perdonó el trato de las instituciones y los jueces en sus tres peleas anteriores.

Para Juan Manuel, el sistema favoreció sistemáticamente al filipino por intereses comerciales, robándole años de reconocimiento legítimo.

Incluso tras el retiro de ambos, Márquez se ha mostrado seco y distante, afirmando que “ya era hora” de que Pacquiao se fuera, reflejando un resentimiento que el tiempo no ha borrado.

2.Saúl “Canelo” Álvarez: La Lucha de Principios

La rivalidad con Canelo no fue física, sino ideológica.

Márquez nunca aceptó que el ascenso de Álvarez fuera, a su juicio, producto de una construcción mediática y de la selección de rivales a conveniencia.

Mientras Canelo lo llamó “envidioso”, Márquez sostuvo que él nunca vendería los intereses del negocio por encima del honor deportivo.

Hasta hoy, Márquez se niega a aplaudir lo que considera “una mentira” institucionalizada.

3.Floyd Mayweather Jr. : El Negocio vs.La Guerra

Su enfrentamiento en 2009 dejó un sabor amargo.

Márquez aceptó condiciones de peso desfavorables para enfrentar a un Mayweather arrogante que, según el mexicano, lo trató como un peón más en su espectáculo.

El “Dinamita” nunca perdonó que se minimizara su valentía y que se le viera simplemente como un escalón en el récord invicto de Floyd.

Para Márquez, Mayweather buscó riqueza, mientras él buscaba respeto.

4.Juan “Torito” Díaz: La Hostilidad Latente

A pesar de haber brindado una batalla memorable, las declaraciones posteriores de Díaz, insinuando que había sido superior en varios asaltos, hirieron el orgullo de Márquez.

El mexicano, siempre metódico, no toleró que se cuestionara su superioridad técnica en el ring, manteniendo desde entonces una hostilidad silenciosa hacia el texano.

5.Michael Katsidis: El Profesionalismo en Juego

Tras su pelea en 2010, Márquez se mostró profundamente molesto con la actitud del australiano durante las negociaciones y la logística del combate.

Para un purista del honor como Márquez, el comportamiento de Katsidis fue “poco profesional”, una falta que el mexicano rara vez perdona en un colega de profesión.

El Camino Hacia la Paz: El Abrazo con Nacho Beristáin
Quizás la herida más profunda no fue con un rival, sino con su mentor, Ignacio “Nacho” Beristáin.

Tras años de distanciamiento por diferencias tácticas en su última etapa, el orgullo mantuvo alejados al maestro y al alumno.

Sin embargo, a los 52 años, Márquez parece haber entendido que el rencor es “un gancho al hígado” más doloroso que cualquier golpe.

Un abrazo reciente y silencioso con Beristáin ha marcado el inicio de una posible redención personal.

Aunque Márquez sigue siendo un hombre de principios inamovibles, pequeños gestos —como reconocer a regañadientes el peso de Canelo en el boxeo actual o agradecer a Pacquiao por haberlo hecho mejor boxeador— sugieren que el guerrero finalmente está bajando la guardia emocional.

La historia de Juan Manuel Márquez nos enseña que, en el boxeo como en la vida, las peleas más difíciles se libran en la conciencia y en soledad.

Al final del día, el legado de una leyenda no se mide solo por sus cinturones, sino por su capacidad para cerrar las heridas que el orgullo mantuvo abiertas durante décadas.

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