💣 ¡EL FRACASO DEL SIGLO! El evento de Año Nuevo de Pamela Franco y Christian Cueva termina en abucheos y desolación hoy.

El inicio del 2026 ha sido un balde de agua fría para la pareja más polémica del Perú.

Lo que se promocionaba como el evento estelar de las fiestas de fin de año terminó convirtiéndose en un velorio musical que ni el alcohol pudo animar.

Pamela Franco y Christian Cueva, quienes intentan consolidar una faceta artística conjunta, vivieron una de sus noches más humillantes sobre un escenario, demostrando que la “oficialización” de su romance parece ser el veneno para sus carreras.

Mientras la pareja lidiaba con el rechazo del público en una provincia del país, la todavía esposa legal del futbolista, Pamela López, cerraba el ciclo 2025 con una mezcla de empoderamiento legal y una juerga que ha desatado críticas por su evidente falta de coherencia.

La guerra de las “Pamelas” ha entrado en una nueva fase: una que se pelea entre juzgados, discotecas vacías y mensajes de redención en redes sociales.

Un Año Nuevo “apagado”: El desaire del público a Franco y CuevaEste pasado primero de enero, una conocida discoteca de provincia apostó fuerte por la pareja del momento.

Los carteles los anunciaban como “lo mejor de la noche”, pero la realidad fue un golpe seco a su ego.

Apenas Pamela Franco y Christian Cueva subieron a la tarima, la energía del recinto se desplomó.

Testigos presenciales aseguran que la gente estaba “bastante apagada”.

En lugar de bailar o corear los temas, los asistentes prefirieron mirar sus celulares o simplemente observar con indiferencia el espectáculo.

Ni siquiera la interpretación de su última colaboración musical logró encender la chispa.

Para colmo de males, los rumores en el local no tardaron en circular: varios asistentes afirmaron que Christian Cueva andaba con “sus chelitas de más”, mostrando una actitud que distaba mucho de la profesionalidad requerida para un evento de tal magnitud.

Parece que el “Efecto Cueva” ha terminado por hundir el carisma de Pamela Franco.

Lo que antes era una artista que llenaba locales por su talento, hoy es percibida como parte de un “show mediático” que ya no genera interés musical, sino morbo, y un morbo que, por lo visto, no paga entradas ni anima fiestas.

Pamela López: Entre la justicia terrenal y la “sed” de Año NuevoMientras su ex lidiaba con el fracaso en el escenario, Pamela López decidió despedir el 2025 de una manera muy distinta.

El 31 de diciembre, en lugar de estar preparando la cena, López se encontraba en un juzgado cumpliendo con una citación para su evaluación psicológica, un paso clave en la batalla legal que sostiene contra el futbolista.

“Hoy 31 de diciembre cierro el año con muchas emociones encontradas.

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cumpliendo con mi citación de acuerdo a ley.

Creo en la justicia terrenal, pero más en la justicia divina”, publicó en sus redes sociales, lanzando una clara amenaza velada hacia Cueva.

Acompañando su mensaje de redención, López prometió a sus hijos que, tras un 2025 donde se “quebró como cristal”, este 2026 “brillará como un diamante”.

Sin embargo, el discurso de madre sacrificada y mujer empoderada le duró apenas unas horas.

Poco después de salir del juzgado, fue captada en una discoteca celebrando la llegada del año nuevo.

Delante de su supuesto saliente, Paul Michael, López se desvivió cantando canciones que, según los internautas, iban dirigidas con nombre y apellido a Christian Cueva.

Las críticas en redes sociales no se hicieron esperar.

Muchos usuarios le pidieron “un poco más de vergüenza”, señalando la contradicción de posar en un juzgado victimizándose por la mañana y terminar por la noche cantándole al ex en una discoteca mientras sostiene un vaso de alcohol.

Para el público, López está cayendo en el mismo círculo vicioso de exposición mediática que tanto critica de Pamela Franco.

Conclusión: Un 2026 que no perdonaEl panorama para este inicio de año es claro:

Pamela Franco y Christian Cueva ya no funcionan como producto comercial sobre una tarima.

El público les ha bajado el dedo y la imagen del futbolista bebiendo en los shows solo agrava la situación.

Por otro lado, Pamela López corre el riesgo de perder el apoyo popular si continúa utilizando sus procesos legales como una plataforma de marketing para su vida nocturna.

En esta guerra, nadie parece estar ganando.

Mientras unos no logran que nadie baile sus canciones, la otra no logra que su discurso de “diamante” sea tomado en serio.

El 2026 ha comenzado, y en Chollywood, la justicia divina parece estar tardando menos de lo esperado.

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