4 de febrero de 2026 En una de las jornadas más convulsas que se recuerden en la farándula peruana reciente, el panorama mediático ha quedado fracturado tras las declaraciones cruzadas entre el salsero Bryan Torres y la influencer Samahara Lobatón.
Lo que comenzó como una separación mediática más, ha escalado hasta convertirse en un campo de batalla legal y moral donde las acusaciones de infidelidad, traición y, lo más grave, amenazas directas contra menores de edad, han tomado el protagonismo absoluto.

La tensión alcanzó su punto máximo cuando Torres decidió romper su silencio para responder de manera fulminante a las imágenes y declaraciones vertidas por la hija de Melissa Klug en el programa “Esta Noche”, conducido por la Chola Chabuca.
La controversia estalló en su nivel más crudo cuando Bryan Torres, visiblemente afectado y con un tono de indignación que traspasaba las pantallas, utilizó sus plataformas oficiales para lanzar una acusación que ha dejado atónitos a sus seguidores.
El cantante no solo desmintió la narrativa de Lobatón, sino que apuntó directamente contra ella y su madre, Melissa Klug, a quienes acusó de haber irrumpido en su propiedad con intenciones violentas.
Según el relato del integrante de Barrio Fino, ambas mujeres habrían proferido amenazas directas contra su hija mayor, Galiana, asegurando que tienen pruebas grabadas de dicho incidente.
“Llegaron para agredirme, amenazarme y meterse con mi hija; me dijeron en mi cara que la pagaría con ella”, sentenció el artista, marcando una línea roja que, según él, hace imposible cualquier tipo de reconciliación futura.
Este nuevo capítulo de hostilidad surge como respuesta a la participación de Samahara Lobatón en el set de la Chola Chabuca, donde la influencer se presentó para contar “su verdad”.
Durante la entrevista, Lobatón intentó desvincular por completo el fin de su relación de cualquier conflicto relacionado con los hijos.
Con lágrimas en los ojos, la joven aseguró que el motivo real de la ruptura fue el descubrimiento de contenido comprometedor en el teléfono celular de Torres.
“Encontré cosas muy fuertes en su teléfono, Cholita.
Prefiero no ahondar por respeto a la intimidad de su hija, que ya está grande, y de mi propia hija”, afirmó Samahara, sugiriendo que el cantante mantenía vínculos con otras mujeres a pesar de los compromisos de fidelidad que habían renovado meses atrás.
Sin embargo, Bryan Torres ha sido tajante al calificar estas acusaciones como una “cortina de humo” diseñada para desviar la atención de su presunta mala conducta hacia la primogénita del salsero.
En un extenso comunicado, el cantante admitió haber cometido errores en el pasado —específicamente durante una gira por Europa en 2024 donde, según sus palabras, “hizo de su vida un carnaval”— pero subrayó que aquellos episodios fueron perdonados en enero de ese mismo año y que Samahara estaba al tanto de todo.
Para Torres, el problema actual no es una infidelidad reciente, sino una falta de respeto sistemática de Lobatón hacia su hija mayor, algo que él ya no está dispuesto a tolerar.
“Tengo la culpa por no poner un pare en su momento contra las faltas de respeto hacia mi hija.
No voy a dejar que se desvíe el tema”, advirtió con firmeza.
La narrativa de Samahara Lobatón, por su parte, se centra en la evidencia digital.
Durante el programa, se difundieron clips inéditos donde se observa a la influencer encarando a Torres tras descubrir conversaciones borradas con mujeres identificadas como “Ale” y “Sandra”.
En el video, se escucha a un Bryan Torres desesperado, jurando por sus hijos que las imágenes pertenecían al pasado.
“¡Te lo juro por mis hijos, eso ha sido de antes!”, exclamaba el cantante en el material audiovisual.
No obstante, Lobatón presentó una prueba que considera irrefutable: en las fotos sospechosas, Torres aparece luciendo un reloj que ella misma le regaló recientemente, después de dar a luz a su última hija.
“Ese reloj no tiene un año, cumplió un año en octubre.
Es imposible que las fotos sean tan antiguas como él dice”, argumentó la influencer, desbaratando la coartada de su expareja.
A pesar del dolor evidente, Samahara confesó en la entrevista que Bryan Torres fue “el amor de su vida”, una declaración que añade una capa de tragedia personal a este escándalo público.
“Yo puedo tener muchos errores, pero no soy una mala madre ni una mala mujer”, se defendió ante las cámaras, respondiendo a las críticas que la señalan como la responsable de la inestabilidad familiar.
La joven relató que el día del descubrimiento todo parecía marchar bien; incluso habían compartido momentos familiares esa misma mañana antes de que ella decidiera revisar el celular de Torres “por curiosidad” mientras realizaba unos pagos.

Al ingresar a la carpeta de archivos ocultos del iPhone, protegida por FaceID, se encontró con una realidad que terminó por destruir su confianza.
La intervención de Melissa Klug, la “Blanca de Chucuito”, también fue un punto crucial en el relato de Lobatón.
Samahara reveló que Bryan Torres no quería abandonar la vivienda que compartían, lo que obligó a su madre a intervenir de manera directa.
“Mi mamá llegó con mi hermano Jesús y una tía.
Hubo una explosión de gritos.
Mi mamá le dijo que si no me amaba, se fuera.
Ella no se movió de la casa hasta que él se retiró”, detalló.
Esta versión contradice la postura de Torres, quien asegura que la presencia de Klug en su domicilio no fue para mediar, sino para agredirlo y amenazar la integridad de su hija mayor, Galiana.
El conflicto ha trascendido las pantallas y se ha trasladado al ámbito legal.
Ambos se citaron recientemente en un centro de conciliación para establecer el régimen de visitas y la manutención de sus hijos.
Según Torres, en dicha reunión Samahara mostró una faceta muy distinta a la que proyecta en televisión, solicitando supuestamente que el régimen de visitas se realice sin la presencia de la hija mayor del cantante.
“Mencionaste en la conciliación que venga solo, sin la compañía de mi hija.
Eso no es nada, si hablo más formo la guerra mundial”, declaró el salsero, sugiriendo que existen detalles aún más oscuros sobre el comportamiento de su expareja.
El impacto de estas revelaciones ha dividido a la opinión pública.
Mientras algunos seguidores de Samahara Lobatón la ven como una mujer traicionada que lucha por su dignidad frente a un hombre que utiliza a sus hijos como escudo, los defensores de Bryan Torres aplauden su decisión de priorizar el bienestar emocional de su hija mayor por encima de una relación tóxica.
La acusación de amenazas maliciosas por parte de Melissa Klug y su hija ha elevado el tono de la disputa a niveles que podrían requerir la intervención de las autoridades, especialmente al tratarse de presuntas agresiones verbales contra una menor de edad.

Bryan Torres ha cerrado la puerta a cualquier posibilidad de retorno, afirmando que hizo una promesa solemne a su hija llorando y que nada es más importante para él que ese compromiso.
“Con esto cierro mi etapa para toda la vida como pareja con ella”, sentenció, dejando claro que el vínculo se ha roto de manera definitiva.
Por su parte, Samahara parece estar enfocada en procesar la traición, manteniendo su postura de que no perdonará ninguna falta de respeto adicional, independientemente de si las fotos encontradas fueron del pasado o del presente.
Este escándalo no solo afecta a los protagonistas directos, sino que pone de relieve la vulnerabilidad de los menores involucrados en las rupturas de figuras públicas.
La exposición de conflictos internos, las grabaciones de cámaras de seguridad y las acusaciones de maltrato psicológico hacia los hijos son elementos que han convertido esta separación en una de las más crudas de los últimos años.
Mientras el público analiza cada video y cada comunicado, queda la incertidumbre sobre cómo evolucionará este enfrentamiento legal y si las pruebas que ambos dicen poseer verán la luz del día en un tribunal de justicia.
Por ahora, la farándula nacional permanece en vilo, esperando la siguiente respuesta de Melissa Klug, quien hasta el momento ha preferido mantener un perfil bajo tras las gravísimas acusaciones de Torres.
Lo cierto es que, entre relojes que delatan fechas y carpetas ocultas en teléfonos inteligentes, la historia de amor entre Samahara Lobatón y Bryan Torres ha terminado de la peor manera posible: con la familia fragmentada y la sombra de la violencia psicológica planeando sobre sus hogares.
El desenlace de esta historia parece estar lejos de las luces del estudio de televisión y mucho más cerca de los escritorios de los abogados de familia.