En la historia de la televisión contemporánea, pocos rostros han logrado una asociación tan inmediata con un gesto como el de David Caruso.
Durante una década, su ritual de ponerse las gafas de sol mientras lanzaba una frase lapidaria antes de los acordes de The Who en CSI: Miami no solo fue un fenómeno de audiencia, sino un pilar de la cultura pop global.

Sin embargo, hoy, al cruzar la barrera de los 70 años, la vida del hombre que interpretó al imperturbable Horatio Caine parece haber tomado un rumbo marcado por el silencio, el aislamiento y una desconexión casi total con la industria que una vez lo encumbró.
Este 4 de febrero de 2026, David Caruso vive una realidad que muchos califican de “triste” o, al menos, de un retiro melancólico.
Lejos de las alfombras rojas de Hollywood, el actor se ha refugiado en una discreción que raya en el anonimato, dejando tras de sí una estela de interrogantes sobre cómo uno de los actores mejor pagados de la televisión terminó alejándose de todo de forma tan abrupta.
De las calles de Queens al estrellato absoluto
Nacido en Forest Hills, Nueva York, en 1956, la intensidad de Caruso se forjó en una infancia solitaria tras el abandono de su padre.
Su formación en escuelas católicas y su trabajo temprano como acomodador de cine —donde devoraba hasta 80 películas por semana— moldearon su estilo actoral, influenciado por los “tipos duros” del cine clásico como Humphrey Bogart.
Su ascenso fue meteórico pero turbulento.
Tras destacar en películas como An Officer and a Gentleman y la serie Hill Street Blues, Caruso encontró el papel que cambiaría las reglas del juego: el detective John Kelly en NYPD Blue (1993).
El éxito fue tal que ganó un Globo de Oro y se convirtió en una sensación de la noche a la mañana.
No obstante, su ambición le jugó una mala pasada: abandonó la serie tras solo una temporada por disputas salariales, una decisión que TV Guide catalogaría años después como uno de los errores de carrera más grandes en la historia de la televisión.
El fenómeno Horatio Caine: Éxito y encasillamiento
Tras un paso fallido por el cine con thrillers como Jade y Kiss of Death, Caruso encontró su redención en 2002 con CSI: Miami.
Durante 10 temporadas y 232 episodios, el teniente Horatio Caine se convirtió en su identidad.
Su estilo de actuación, caracterizado por pausas dramáticas y una postura corporal única, le reportó ganancias de hasta $375,000 por episodio, situándolo en la élite financiera de la televisión.
Sin embargo, este éxito tuvo un costo: el encasillamiento.
Caruso se convirtió en el rostro eterno de la ley y el orden, lo que dificultó que los productores lo imaginaran en roles diferentes.
Además, su reputación de ser “difícil” en el set —descrita por productores como Steven Bochco como “cancerosa” debido a sus cambios de humor e inaccesibilidad emocional— cerró muchas puertas que el éxito comercial debería haber abierto.
Las razones del retiro: ¿Olvido o elección?

Cuando CSI: Miami fue cancelada en 2012 debido a los altos costos de producción y la caída de audiencia, Caruso no buscó un nuevo proyecto.
Simplemente desapareció.
Las razones de su ausencia mediática en este 2026 son múltiples: Pérdida de interés industrial: Sus intentos previos como protagonista de cine fracasaron comercialmente, lo que lo convirtió en una “apuesta arriesgada” para los grandes estudios.
Emprendimiento tecnológico y artístico: Caruso intentó reinventarse como empresario digital con Lexicon Digital Media, anticipando el auge del streaming, aunque la empresa no logró competir con gigantes como Netflix.
Actualmente, se dedica a la gestión de una galería de arte en Westlake, California.
Conflictos personales y legales: Su vida privada ha estado marcada por divorcios complicados y demandas, como la de su expareja Lisa Márquez por fraude y daño emocional, además de un inquietante caso de acoso por parte de una seguidora internacional que terminó en los tribunales austríacos.
La vida a los 70: Un retiro bajo sus propios términos

Hoy, las raras fotografías captadas por paparazzi muestran a un David Caruso muy distinto al galán pelirrojo de mirada gélida.
A sus 70 años, luce un aspecto natural de jubilado, alejado del glamour y las presiones estéticas de Hollywood.
Aunque algunos fans ven con tristeza este “desvanecimiento”, otros defienden su derecho a envejecer en paz y fuera del escrutinio de las cámaras.
Caruso ha elegido la distancia.
No hay cameos sorpresa en plataformas de streaming ni memorias escandalosas.
El hombre que una vez dominó el prime time ahora prefiere la quietud de una galería de arte y las disputas por impuestos inmobiliarios en sus propiedades de Florida antes que el estrés de un set de grabación.
Conclusión: El peso de la máscara
La trayectoria de David Caruso es un recordatorio de la volatilidad del estrellato.
Su vida no es necesariamente “triste” en el sentido trágico, sino más bien un capítulo cerrado por voluntad propia tras años de conflictos internos y externos.
Horatio Caine sigue vivo en las repeticiones televisivas, pero el hombre detrás de las gafas parece haber encontrado, finalmente, la tranquilidad que el éxito masivo nunca le permitió tener.
¿Y tú qué opinas? ¿Crees que David Caruso fue una víctima de su propio temperamento o que simplemente supo cuándo era el momento de retirarse con la frente en alto? Comparte tus recuerdos sobre CSI: Miami en la sección de comentarios.