El panorama de la música tropical en el Perú despierta este martes con un aire de nostalgia, pero también con el recuerdo de las tormentas mediáticas que marcaron la carrera de una de sus figuras más icónicas.

Rossy War, la indiscutible “Reina de la Tecnocumbia”, sigue siendo hoy un nombre que evoca multitudes, estadios llenos y un estilo único que rompió esquemas a finales de los años 90.

Sin embargo, detrás de los trajes brillantes y la inconfundible voz ronca, se esconde una trayectoria salpicada por enfrentamientos legendarios y posturas ideológicas que, incluso años después, siguen generando un intenso debate entre sus seguidores.

La historia de Rossy War no se puede contar sin mencionar su rivalidad con Ada Chura, una batalla de divas que paralizó a la farándula peruana en el apogeo de la tecnocumbia.

En una época donde las radios solo tocaban ritmos tropicales, los medios de comunicación alimentaron una competencia feroz entre ambas.

El punto más álgido de este conflicto llegó cuando Ada Chura, en una declaración que quedó grabada en la memoria colectiva, lanzó un dardo directo hacia la anatomía vocal de Rossy: “Yo no ronco, canto”, afirmó entre risas, aludiendo de forma burlona al apodo de “La Ronquita” que ostentaba la intérprete de “Que te perdone Dios”.

La respuesta de Rossy War, lejos de buscar la conciliación, fue un desplante de jerarquía que hoy todavía se recuerda en los archivos televisivos.

Visiblemente molesta, la cantante cuestionó públicamente la trayectoria de su colega, insinuando que para ella “cantante era Eva Ayllón”, minimizando así el impacto de Chura en la escena musical.

Aunque con el paso de los años ambas decidieron restar importancia al asunto y el tiempo terminó por enfriar los ánimos, aquel enfrentamiento dejó una huella imborrable en la cultura popular, dividiendo al país entre los fanáticos de la voz aterciopelada de Ada y la potencia ruda de Rossy.

No obstante, las polémicas de la “Reina de la Tecnocumbia” no se detuvieron en los escenarios.

En 2017, durante la crisis humanitaria causada por el fenómeno del Niño Costero, Rossy War protagonizó un episodio que rozó la tragedia y que le valió una ola de críticas por su imprudencia.

Un video difundido en redes sociales mostraba a la cantante adentrándose peligrosamente en un huaico en Chosica, desafiando la fuerza de la naturaleza ante la mirada atónita de los presentes.

En la grabación, realizada por su esposo y director musical, Tito Mauri, se escucha la desesperación de este último al intentar sacarla del barro: “¡Sal de ahí! Vas a salir en la televisión como una irresponsable”, le gritaba Mauri mientras Rossy, aparentemente sin medir el peligro, intentaba mostrar la magnitud del desborde.

La indignación fue inmediata; el público y la prensa calificaron el acto como una búsqueda innecesaria de protagonismo que pudo haber terminado en un desenlace fatal.

Apenas un año después, en 2018, Rossy War volvió a situarse en el ojo de la tormenta, pero esta vez por sus convicciones personales.

La cantante sorprendió a la opinión pública al manifestar su respaldo absoluto al colectivo conservador “Con mis hijos no te metas”, oponiéndose abiertamente al enfoque de género en la educación escolar.

A través de un video en Facebook, invitó a sus seguidores a marchar por lo que ella consideraba “valores tradicionales”.

Esta postura generó una fractura en su base de fans: mientras los sectores más conservadores la aplaudieron, los seguidores más jóvenes y los colectivos en defensa de la diversidad expresaron su decepción, tildando su apoyo como un retroceso social.

Para Rossy, sin embargo, su posición fue clara y se mantuvo firme a pesar del costo en su imagen pública.

Hoy, a sus 59 años, Rossy War vive una realidad distinta, alejada de los grandes titulares pero mantenida por la lealtad de un público nostálgico.

Aunque ya no encabeza las listas de éxitos como en los tiempos de “Nunca pensé llorar” o “Las huellas de tu amor”, la cantante sigue recorriendo el Perú de punta a punta, ofreciendo presentaciones en provincias donde su nombre sigue siendo sagrado.

Su reciente aparición en la serie “Luz de Luna”, donde actuó junto al hijo de Christian Yaipén, demuestra que la industria todavía reconoce su peso histórico como pionera de un género que cambió la música peruana para siempre.

Rossy War sigue siendo un fenómeno complejo: una artista que alcanzó la gloria internacional, una mujer que no temió enfrentarse a sus rivales y una figura pública cuyas decisiones personales han provocado tanto amor como rechazo.

A pesar de los años y de las controversias, la tecnocumbia en el Perú sigue teniendo una sola reina, una que prefiere seguir cantando —o “roncando”, según sus detractores— mientras el eco de sus éxitos continúa resonando en cada rincón del país.