El panorama de la cumbia peruana ha despertado este miércoles con un enfrentamiento que nadie veía venir, pero que muchos presentían en el ambiente.

Nickol Sinchi, la voz que durante años fue estandarte de Corazón Serrano, ha decidido romper el silencio y “poner el parche” ante las recientes y polémicas declaraciones de su exjefe, Edwin Guerrero Neira.

La tensión, que parecía ser una calma chicha tras la salida de la cantante de la agrupación piurana, ha estallado en una guerra de declaraciones, cifras y, sobre todo, una defensa cerrada de la identidad musical de su actual proyecto: Son del Duque.

La controversia se originó cuando Edwin Guerrero, líder y cerebro detrás del éxito de Corazón Serrano, lanzó un dardo envenenado hacia la competencia.

El empresario acusó indirectamente a Son del Duque de basar su repertorio en las canciones que hicieron famosa a la agrupación de los hermanos Guerrero Neira.

La acusación no es menor en un mercado tan competitivo como el de la cumbia, donde la originalidad y los derechos de autor son el pan de cada día de los conflictos legales y mediáticos.

Sin embargo, Nickol Sinchi, lejos de amilanarse o evadir la pregunta, salió al frente con una indignación que traspasó las pantallas de sus seguidores.

“En realidad, yo no canto ninguna canción de Corazón Serrano en Duque”, sentenció la artista de forma categórica.

Con esta declaración, Nickol busca “limpiarse de polvo y paja”, marcando una línea divisoria clara entre su pasado glorioso en Piura y su presente ambicioso en Lima.

La intérprete aseguró que cuenta con temas inéditos y que la agrupación le ha otorgado la libertad de explorar nuevos horizontes musicales que no dependen del catálogo de su anterior casa.

El contraataque de Sinchi no se limitó a las palabras.

La cantante trajo a colación un dato que ha dejado a los expertos de la industria con la boca abierta: la batalla de las cifras.

A pesar de que Corazón Serrano presume de sus 32 años de trayectoria y un legado incalculable, Son del Duque, con apenas 12 años en la escena, ha logrado un hito histórico en las últimas semanas.

El tema inédito “Tú no me valoraste”, interpretado por Nickol, ha logrado destronar en las listas de popularidad y reproducciones digitales a los lanzamientos más recientes de la agrupación piurana.

“Ni sumando esas dos canciones de Corazón Serrano logran alcanzar a Son del Duque”, se comenta en los pasillos de las radios locales, un golpe bajo que Edwin Guerrero difícilmente podrá ignorar.

Pero como en toda buena trama de espectáculos, la polémica tiene matices contradictorios.

Mientras Nickol jura y perjura que no necesita del pasado para brillar, un gesto durante su última presentación ha encendido nuevamente las alarmas de la crítica.

Ante el pedido insistente de sus fanáticos, la cantante accedió a interpretar el “Mix Hasta la Raíz”.

Para nadie es un secreto que este cover se volvió un pilar de sus presentaciones cuando aún formaba parte de las filas de los Guerrero Neira.

¿Es un homenaje, una provocación o simplemente una respuesta a su público? “Ay, Nickol, no ayudas”, bromeaban algunos cronistas al verla interpretar el tema justo cuando “las papas queman”.

Cantar un éxito asociado a su etapa anterior en medio de una acusación de “copia” es, para muchos, sacar pica de manera deliberada.

Sin embargo, la artista se mantiene firme en su postura de no querer entrar en dimes y diretes, respondiendo con un escueto “no tengo nada que opinar” cuando se le pregunta directamente por la reacción de Edwin.

El trasfondo de esta lucha va más allá de un par de canciones.

Representa la disputa por el trono de la cumbia sanjuanera entre una institución consagrada que lucha por renovarse y una joven agrupación que, de la mano de una figura mediática y querida, está demostrando que los años de trayectoria no siempre garantizan el primer lugar en el corazón (y en los dispositivos) del público.

Mientras tanto, otras figuras como Thamara Gómez y Estrella Torres observan desde la barrera, siendo mencionadas por los fanáticos como ejemplos de quienes sí han mantenido éxitos de Corazón Serrano en sus shows como solistas, lo que resalta aún más la “rebeldía” de Nickol al intentar desmarcarse.

El 2026 se perfila como un año de reconfiguración para la cumbia peruana.

La salida de Nickol Sinchi no fue solo un cambio de camiseta, sino el inicio de una competencia directa que hoy vive su capítulo más álgido.

Edwin Guerrero defiende su legado de tres décadas, mientras que Son del Duque apuesta por la frescura y el impacto inmediato de los éxitos inéditos.

Por ahora, Nickol Sinchi ha dejado claro que lleva su historia “hasta la raíz”, pero que sus frutos hoy pertenecen a un árbol distinto.

La moneda está en el aire y el público, como siempre, tiene el control del volumen.