Alfonso Basterra solicita su primer permiso penitenciario mientras planea instalarse en Madrid

 

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La situación de Alfonso Basterra vuelve a situarse en el centro del debate público tras conocerse nuevos detalles sobre su posible primer permiso penitenciario y sus planes de futuro fuera de prisión.

El condenado por el asesinato de su hija, Asunta Basterra, podría obtener una salida temporal de cuatro días, una decisión que ha generado controversia jurídica y una fuerte reacción social.

El permiso, inicialmente autorizado por un juez de vigilancia penitenciaria, permitiría a Basterra abandonar durante unos días el centro penitenciario de Topas, en Salamanca, donde cumple condena.

Sin embargo, la medida ha quedado en suspenso tras el recurso presentado por la Fiscalía, que considera la decisión “prematura, injustificada y contraria al marco normativo penitenciario”.

La concesión de este tipo de permisos exige el cumplimiento de varios requisitos: estar clasificado en segundo o tercer grado, haber cumplido al menos una cuarta parte de la condena, mantener buena conducta y contar con un pronóstico favorable de reinserción.

Aunque Basterra cumple algunos de estos criterios —como el tiempo de condena y la conducta en prisión—, existen dudas importantes en torno a su caso.

Uno de los elementos más controvertidos es que nunca ha reconocido el crimen ni ha pedido perdón.

De hecho, en una carta escrita desde prisión llegó a afirmar: “No pararé hasta dar con el monstruo que asesinó a mi hija”.

Esta postura ha sido clave en los reiterados rechazos anteriores a sus solicitudes de permiso.

 

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La Fiscalía también ha puesto el foco en la falta de consenso dentro de la junta de tratamiento penitenciario.

Según ha trascendido, ocho de sus nueve miembros se opusieron a conceder la salida, un dato que ha reforzado la decisión del Ministerio Público de recurrir la autorización judicial.

Ahora será la Audiencia Provincial la que deba resolver definitivamente si Basterra puede o no disfrutar de este permiso.

En paralelo a esta batalla legal, han salido a la luz detalles sobre el destino elegido por el propio Basterra en caso de obtener la autorización.

El condenado habría facilitado una dirección en una zona tranquila situada en el noroeste de la Comunidad de Madrid, donde pretende alojarse durante esos días.

Se trata de un entorno residencial discreto, alejado del foco mediático que marcó su vida tras el crimen.

Este posible traslado ha despertado inquietud entre algunos sectores de la opinión pública, dado el alto grado de notoriedad del caso.

A pesar de que han pasado más de diez años desde su ingreso en prisión, el rostro de Basterra sigue siendo ampliamente reconocible.

Vecinos consultados en la zona han señalado que “sería difícil que pasara desapercibido” y que su presencia se conocería rápidamente.

Durante su estancia en prisión, Basterra ha mantenido un perfil bajo.

Ha vivido largos periodos en aislamiento voluntario y posteriormente en módulos de respeto, caracterizados por normas estrictas de convivencia.

Su rutina diaria es rígida: comienza temprano, incluye actividades asignadas como talleres o limpieza, y se desarrolla en un entorno de escasa interacción social.

 

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Un interno que ha coincidido con él describe su día a día: “Todo está organizado por horarios.

Actividades por la mañana, comida, encierro por la tarde y más tareas después.

Es una vida muy estructurada”.

Además, ha trascendido que Basterra pasa gran parte de su tiempo leyendo y escribiendo, e incluso habría terminado una novela ambientada en la posguerra.

Otro aspecto que ha llamado la atención es su relación con una mujer externa al centro penitenciario, con la que mantiene contacto desde hace años a través de cartas.

Esta relación habría sido uno de los motivos que impulsaron su traslado a la prisión de Salamanca y también la solicitud del permiso.

Sin embargo, algunas voces dentro del entorno penitenciario cuestionan la autenticidad de este vínculo.

“Es pura conveniencia”, asegura un excompañero, quien sostiene que el objetivo real sería facilitar beneficios como el acceso a recursos o apoyo externo.

Mientras tanto, el debate sobre su posible salida continúa abierto.

La Fiscalía insiste en que no se cumplen plenamente las condiciones necesarias y subraya la importancia del arrepentimiento en los procesos de reinserción.

La decisión final, en manos de la Audiencia Provincial, marcará un precedente relevante en un caso que sigue generando una profunda división social.

Más allá del resultado judicial, lo cierto es que la figura de Alfonso Basterra sigue siendo una de las más controvertidas de la crónica negra reciente en España, y cualquier paso hacia su salida, aunque sea temporal, continúa siendo observado con máxima atención.