Zapatero en Venezuela: 'lobista' de Maduro y puente de Sánchez para  Latinoamérica y China

 

 

Las calles de Nueva York se han convertido en escenario de una controvertida campaña política que ha situado en el centro del debate a Pedro Sánchez, José Luis Rodríguez Zapatero y Nicolás Maduro.

La organización Hazte Oír ha desplegado camiones con pantallas LED y cartelería digital en distintos puntos de Manhattan, mostrando los rostros de los tres dirigentes junto a una palabra contundente: “Criminales”.

El impacto fue inmediato.

Las imágenes del camión recorriendo zonas emblemáticas como Times Square circularon con rapidez en redes sociales, amplificando una acción que buscaba trascender el ámbito nacional y situarse en el foco internacional.

La campaña coincidió con la atención judicial sobre el entorno del régimen venezolano en Estados Unidos, lo que, según sus impulsores, ofrecía el contexto idóneo para reforzar su mensaje.

El despliegue no fue improvisado.

Durante días, los vehículos publicitarios recorrieron Manhattan proyectando de forma reiterada el montaje gráfico.

Desde la organización explicaron su objetivo con claridad: “No podíamos permitir que se señalara a Maduro sin recordar quiénes son sus apoyos en Europa”.

Con esta declaración, vinculaban directamente la figura del mandatario venezolano con los líderes socialistas españoles, en una acusación que ha generado fuerte controversia política.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia que Hazte Oír viene desarrollando desde hace meses para internacionalizar sus denuncias.

En enero de 2026, la organización ya había publicado artículos en prensa neoyorquina con referencias al denominado “eje Zapatero–Maduro”, con el objetivo de trasladar al ámbito internacional sus críticas al Gobierno español y su relación con Venezuela.

 

Zapatero lidera la ofensiva diplomática de Maduro | Internacional

 

 

 

Nueva York no fue elegida al azar.

La ciudad es considerada una de las principales plazas globales donde confluyen instituciones judiciales y mediáticas de alcance internacional.

“Se trata de llevar la verdad al escenario donde más impacto tiene”, defendían desde la organización en acciones previas, insistiendo en la necesidad de visibilizar sus denuncias fuera de España.

La campaña ha generado reacciones encontradas.

Parte de la comunidad venezolana en el exterior ha respaldado la acción como un altavoz de denuncia contra el régimen de Maduro.

En contraste, en España ha reabierto el debate sobre los límites de este tipo de iniciativas y su impacto en la imagen internacional del país.

El contexto político añade complejidad.

En los últimos meses, la propia Hazte Oír ha impulsado acciones judiciales y mediáticas contra figuras vinculadas al Partido Socialista.

Sin embargo, algunas de estas iniciativas han sido cuestionadas en los tribunales.

La Audiencia Nacional, por ejemplo, rechazó recientemente una querella contra Zapatero al considerar que no existían indicios suficientes de delito y que las acusaciones se basaban en conjeturas.

 

El silencio de Zapatero compromete la postura del Gobierno sobre Venezuela  y provoca las críticas del PP por "connivencia"
 

 

 

Aun así, la organización mantiene su ofensiva comunicativa.

La campaña en Nueva York refuerza una narrativa crítica que intenta asociar la política exterior española con la situación en Venezuela, un país marcado por una profunda crisis económica, social y política.

Las imágenes del camión recorriendo Manhattan han tenido un fuerte componente simbólico.

En una de las capitales mediáticas del mundo, los rostros de tres líderes políticos fueron expuestos ante miles de personas, en una acción que mezcla activismo, propaganda y estrategia internacional.

Mientras tanto, el eco de la campaña continúa expandiéndose.

Para algunos, se trata de una denuncia legítima en el ámbito de la libertad de expresión.

Para otros, es un ejemplo de confrontación política trasladada al escenario global.

Lo cierto es que, una vez más, Nueva York ha servido como altavoz de un conflicto que trasciende fronteras.

Y en medio del ruido mediático, la frase proyectada en las pantallas sigue resonando como el núcleo de la polémica: “Criminales”.