Europa despliega miles de millones para frenar la escalada energética tras la crisis del Golfo

Nhà vua Tây Ban Nha đề cử ông Pedro Sanchez làm Thủ tướng | Vietnam+  (VietnamPlus)

La nueva sacudida energética que atraviesa Europa tiene su origen a miles de kilómetros, pero sus efectos ya se sienten con fuerza en los hogares y estaciones de servicio del continente.

Desde finales de febrero, cuando estalló la crisis en torno al estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, los precios se han disparado a niveles que no se veían desde hace años.

El barril de Brent pasó en cuestión de días de unos 60 a más de 100 euros, mientras que el gas natural en Europa subió alrededor de un 60%.

“Los precios siguen siendo demasiado altos y volátiles”, advirtió el comisario europeo de Energía, reflejando la inquietud en Bruselas ante una crisis que amenaza con convertirse en estructural.

En las calles, la realidad es más tangible.

En países como Alemania, el litro de combustible ha superado los 2 euros, y las facturas de electricidad y calefacción comienzan a tensionar los presupuestos familiares.

El impacto no es solo doméstico: el Banco Central Europeo ya ha alertado del riesgo de inflación persistente e incluso de recesión si la situación se prolonga.

 

Ảnh minh họa - Ảnh: AP

 

En este contexto, los gobiernos europeos han reaccionado, aunque no de forma uniforme.

El caso más contundente es el de España, que ha aprobado un paquete de ayudas de unos 5.

000 millones de euros.

El Ejecutivo busca amortiguar el golpe reduciendo el IVA de la energía y subvencionando sectores clave.

“Se trata de proteger a familias y empresas frente a un shock que no han provocado”, defienden fuentes gubernamentales en Madrid.

Las medidas incluyen también la liberación de reservas estratégicas en coordinación con la Agencia Internacional de la Energía, que ha impulsado la salida al mercado de cientos de millones de barriles para contener los precios.

Sin embargo, no todos los países han optado por el mismo camino.

En Italia, el Gobierno ha elegido una vía intermedia: utilizar el aumento de la recaudación fiscal derivado del encarecimiento de los combustibles para devolver parte de ese dinero a los ciudadanos.

La primera ministra Giorgia Meloni lo resumió con claridad: “No permitiremos que nadie se beneficie injustamente de esta crisis”.

Por su parte, Alemania ha optado por evitar subsidios directos y centrarse en el control del mercado.

Berlín estudia limitar las subidas de precios en las gasolineras, una medida que, según el Ministerio de Economía, busca frenar la volatilidad sin distorsionar el sistema.

EU sẽ ngừng hoàn toàn nhập khẩu năng lượng từ Nga nhằm thực hiện mục tiêu  này

Al mismo tiempo, mantiene su negativa a reactivar las importaciones energéticas desde Rusia, reforzando su apuesta por la diversificación.

Más contundente ha sido Hungría, que ha impuesto topes directos al precio del combustible, mientras que Portugal ha activado reducciones fiscales automáticas cuando los precios superan ciertos umbrales.

En Austria, el Gobierno ha optado por limitar la frecuencia con la que se pueden subir los precios, en un intento de evitar picos especulativos.

En contraste, Francia mantiene una postura más prudente.

El presidente Emmanuel Macron ha apostado por la vía diplomática, instando a frenar los ataques a infraestructuras energéticas.

“La prioridad es estabilizar la situación internacional”, ha señalado, consciente de que cualquier solución duradera pasa por reducir la tensión en el Golfo.

 

EU tham vọng lớn, kỳ vọng nhiều

Mientras tanto, en Bruselas, la Unión Europea estudia medidas de emergencia.

Entre ellas, flexibilizar los objetivos de almacenamiento de gas para dar mayor margen a los Estados miembros y evitar compras masivas en el peor momento del mercado.

El trasfondo de esta crisis revela una vulnerabilidad estructural: la fuerte dependencia europea de las importaciones energéticas.

“Europa está especialmente expuesta a las disrupciones externas”, reconocen fuentes comunitarias.

Y esta vez, el impacto ha sido inmediato.

A medida que la crisis se prolonga, crece la preocupación por sus efectos a largo plazo.

Analistas advierten de un escenario de “segunda crisis energética” con riesgo de estanflación si los precios se mantienen elevados.

En ese contexto, la respuesta de Europa no solo definirá el coste de la energía en los próximos meses, sino también la resiliencia económica del continente en los años venideros.