Fiscalía fija fecha de indagatoria a Álvaro Uribe
🚨 Fiscalía fija fecha de indagatoria a Álvaro Uribe por los casos de El Aro y La Granja
🚨 Un nuevo capítulo judicial vuelve a situar a Álvaro Uribe en el centro del debate nacional.
La decisión de la Fiscalía reabre uno de los expedientes más sensibles de la historia reciente de Colombia y revive preguntas que llevan casi tres décadas sin una respuesta definitiva.
Lo que ocurrirá el próximo 24 de julio podría marcar un punto de inflexión en un caso que sigue dividiendo al país.
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La Fiscalía General de la Nación fijó para el próximo 24 de julio de 2026 la diligencia de indagatoria del expresidente Álvaro Uribe Vélez dentro de una investigación relacionada con las masacres de El Aro y La Granja, ocurridas en el municipio de Ituango, Antioquia, así como con el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo.
La decisión representa un nuevo avance dentro de un expediente que durante años ha permanecido en el centro de uno de los debates más complejos de la justicia colombiana.
Los hechos investigados ocurrieron entre 1996 y 1998, cuando Uribe ejercía como gobernador de Antioquia.
De acuerdo con las actuaciones conocidas hasta el momento, la Fiscalía busca establecer si existen responsabilidades penales relacionadas con la actuación de grupos paramilitares que operaron en distintas zonas del departamento durante aquella época.
La investigación también incluye referencias a la antigua hacienda Guacharacas, propiedad de la familia Uribe, mencionada en declaraciones de algunos exintegrantes de estructuras armadas ilegales.
Las masacres de La Granja y El Aro son consideradas dos de los episodios más violentos ocurridos en Antioquia durante la década de los noventa.
En La Granja, ocurrida en junio de 1996, varias personas fueron asesinadas y numerosas familias resultaron desplazadas.
Un año después, entre octubre y noviembre de 1997, la incursión paramilitar en El Aro dejó víctimas mortales, viviendas incendiadas y cientos de habitantes obligados a abandonar sus tierras.
A estos hechos se suma el asesinato de Jesús María Valle Jaramillo, reconocido abogado y defensor de derechos humanos que denunció públicamente la presencia de grupos paramilitares y alertó sobre presuntas omisiones de las autoridades frente a la violencia que afectaba a diversas regiones de Antioquia.
Valle fue asesinado en Medellín el 27 de febrero de 1998.
A lo largo de los años, exjefes paramilitares como Salvatore Mancuso han entregado declaraciones sobre estos hechos ante diferentes instancias judiciales.
Algunas de esas versiones han mencionado supuestos vínculos, conocimientos previos o responsabilidades de funcionarios de la época.
Sin embargo, dichas afirmaciones continúan siendo materia de investigación y no constituyen por sí mismas una prueba definitiva de responsabilidad penal.

Álvaro Uribe ha rechazado de manera reiterada todas las acusaciones.
Tras conocerse la decisión de la Fiscalía, el exmandatario expresó públicamente su inconformidad con el proceso y cuestionó tanto el momento como la forma en que se ha desarrollado la investigación.
“La Fiscalía me cita para indagatoria el 24 de julio, sin practicar las pruebas que ella decretó”, manifestó Uribe en una declaración pública, insistiendo en que considera la actuación judicial un procedimiento injusto.
El equipo jurídico del expresidente sostiene que existen elementos probatorios que respaldan su inocencia y asegura que nunca promovió ni apoyó organizaciones paramilitares.
La defensa también ha señalado presuntas irregularidades procesales que, según su criterio, deberán ser analizadas durante las próximas etapas del caso.
Por su parte, organizaciones de derechos humanos y representantes de víctimas consideran que la citación constituye un paso relevante en la búsqueda de verdad, justicia y reparación.
Para estos sectores, el avance de la investigación permite esclarecer hechos que han permanecido durante décadas en medio de controversias judiciales y políticas.

La diligencia prevista para el 24 de julio no implica una condena ni una declaración de culpabilidad.
Se trata de una actuación procesal mediante la cual la Fiscalía escuchará formalmente la versión del expresidente y evaluará los elementos disponibles dentro del expediente.
Una vez concluida esa etapa, el ente investigador deberá determinar si existen fundamentos suficientes para continuar avanzando en el proceso o si, por el contrario, no hay méritos para formular nuevas actuaciones judiciales.
Mientras tanto, el caso vuelve a colocar bajo el foco público uno de los capítulos más sensibles del conflicto armado colombiano.
Casi treinta años después de los hechos, las víctimas siguen reclamando respuestas y la justicia continúa intentando establecer con precisión qué ocurrió, quiénes participaron y cuáles fueron las responsabilidades individuales en una época marcada por la violencia, el desplazamiento forzado y la expansión de grupos armados ilegales en distintas regiones del país.
La indagatoria de Álvaro Uribe reabre así un debate histórico que sigue generando profundas divisiones políticas y sociales en Colombia, pero cuyo desenlace dependerá exclusivamente de las pruebas, las decisiones judiciales y las garantías del debido proceso.