🚨Irán amenaza con más ataques contra EE.UU. e Israel

 

El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán - 25 de marzo de 2026 | EE  UU amenaza con atacar Irán con más intensidad si Teherán no acepta que ha  perdido

 

 

 

La tensión en Oriente Medio ha alcanzado un nuevo punto crítico tras las recientes declaraciones del alto mando militar iraní, que ha advertido de una intensificación del conflicto frente a Estados Unidos e Israel.

En un contexto marcado por ataques cruzados, sanciones y movimientos estratégicos, la comunidad internacional observa con creciente preocupación el rumbo de los acontecimientos.

El general Amir Hatami, una de las principales figuras del aparato militar iraní, lanzó un mensaje contundente desde Teherán que ha resonado en todo el mundo.

“Esperen nuestras acciones más devastadoras”, afirmó, en referencia directa a Washington y Tel Aviv.

Sus palabras no se limitaron a una advertencia simbólica, sino que elevaron el tono hasta un nivel alarmante: “No debe sobrevivir ni una sola persona si Washington intenta desplegar tropas en suelo iraní”.

Estas declaraciones llegan después de una serie de bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel sobre objetivos en territorio iraní, lo que ha desencadenado una respuesta inmediata por parte de Teherán mediante el uso de misiles y drones en distintos puntos estratégicos de la región.

Según fuentes oficiales iraníes, la ofensiva no se detendrá hasta lograr lo que consideran una “rendición” de sus adversarios.

 

 

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En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump también ha contribuido a elevar la tensión con declaraciones igualmente contundentes.

“Devolveremos a Irán a la edad de piedra durante las próximas dos semanas”, aseguró, reforzando la percepción de una escalada sin precedentes en el enfrentamiento.

El impacto de esta crisis no se ha limitado al ámbito militar.

Los mercados energéticos han reaccionado de forma inmediata ante el temor de una interrupción en el suministro global de petróleo.

El precio del crudo Brent del Mar del Norte experimentó un fuerte incremento, alcanzando niveles no vistos en años recientes, mientras que el West Texas Intermediate registró subidas superiores al 10%.

Analistas señalan que la volatilidad responde directamente al riesgo geopolítico y, especialmente, al bloqueo del estratégico Estrecho de Ormuz.

Este paso marítimo, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, permanece bajo control iraní, lo que ha generado alarma entre las principales potencias económicas.

Representantes de cerca de 40 países han exigido su reapertura “inmediata e incondicional”, advirtiendo incluso de posibles medidas adicionales si la situación no se normaliza.

En el seno de la comunidad internacional, las divisiones comienzan a hacerse evidentes.

En el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas se discute una propuesta para autorizar el uso de la fuerza con el objetivo de garantizar la libre navegación en la zona, aunque el consenso parece lejano.

 

 

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Europa, por su parte, ha adoptado una postura cautelosa.

Países como Austria han rechazado permitir el uso de su espacio aéreo para operaciones militares relacionadas con el conflicto.

Según autoridades de defensa austriacas, esta decisión responde a su histórica política de neutralidad, vigente desde 1955.

Otros países europeos, incluidos Suiza, España e Italia, también han impuesto restricciones similares, lo que ha generado fricciones con Washington.

Estas tensiones transatlánticas han sido reconocidas públicamente por el propio Donald Trump, quien ha advertido que, una vez finalizado el conflicto, podría reconsiderar la relación de Estados Unidos con la OTAN.

Desde Europa, líderes como Emmanuel Macron han respondido señalando que este tipo de declaraciones debilitan la cohesión de la alianza.

Mientras tanto, el escenario global se vuelve cada vez más incierto.

La combinación de amenazas directas, movimientos militares y tensiones diplomáticas ha creado un clima de inestabilidad que trasciende la región de Oriente Medio.

La posibilidad de una escalada mayor, con implicaciones económicas y políticas a nivel mundial, es una preocupación creciente entre analistas y gobiernos.

En medio de esta crisis, la comunidad internacional enfrenta el desafío de evitar que el conflicto derive en una confrontación de mayor escala.

Sin embargo, las posiciones enfrentadas y el endurecimiento del discurso por parte de los principales actores dificultan cualquier intento de desescalada en el corto plazo.

El mundo se encuentra así ante un momento decisivo, donde cada declaración y cada movimiento estratégico pueden marcar el rumbo de una crisis que ya ha comenzado a redefinir el equilibrio geopolítico global.