La noche de Delcy en Barajas: el sobre de Aldama acorrala a Sánchez y desvela  cómo fue el encuentro
El episodio conocido como “Delcygate” vuelve al centro del debate público tras las recientes declaraciones de Víctor de Aldama ante la Audiencia Nacional, donde compareció durante cerca de dos horas ante el juez Ismael Moreno.

Sus palabras han reactivado una de las controversias más sensibles de los últimos años: la presencia en España de la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez en enero de 2020.

Aquella madrugada del 20 de enero, el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas se convirtió en escenario de una reunión que todavía hoy genera interrogantes.

Rodríguez, que tenía prohibido pisar suelo de la Unión Europea por sanciones internacionales, realizó una escala técnica en Madrid.

Allí fue recibida por el entonces ministro de Transportes José Luis Ábalos, acompañado por su asesor Koldo García y, según distintas versiones, por el propio Aldama.

El Gobierno sostuvo en su momento que se trató de una escala estrictamente técnica rumbo a otro destino, evitando así una entrada formal en territorio europeo.

Sin embargo, el encuentro en la zona ejecutiva del aeropuerto alimentó desde el inicio sospechas y críticas políticas.

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Ahora, las nuevas declaraciones de Aldama introducen elementos que intensifican la controversia.

El empresario, vinculado a distintas investigaciones del llamado “caso Koldo”, asegura que aquella visita no fue improvisada.

“No fue un viaje sorpresa”, afirmó, subrayando que “todos en el Gobierno sabían que la vicepresidenta venezolana venía a Barajas”.

Según su relato, el encuentro formaba parte de una agenda más amplia que, en origen, contemplaba varios días de estancia en España con reuniones y contactos de alto nivel.

Sin embargo, la situación cambió en el último momento debido a las restricciones legales que impedían la entrada de Rodríguez en el espacio Schengen, lo que redujo el viaje a una escala de pocas horas.

El propio Aldama ha defendido su presencia aquella noche, señalando que acudió al aeropuerto junto a Ábalos y Koldo García.

Esta versión coincide con informes que sitúan al empresario en Barajas, aunque el exministro llegó a cuestionar inicialmente su participación.

 

 

 

 

Uno de los aspectos más controvertidos del caso sigue siendo el contenido de las conversaciones y gestiones realizadas durante esa madrugada.

Aunque en el plano judicial el asunto fue archivado al no apreciarse indicios de delito, el componente político nunca se ha disipado.

El Tribunal Supremo llegó a subrayar que, aunque la visita podía ser discutible desde el punto de vista político, no correspondía al ámbito penal.

A ello se suma la existencia de material probatorio que aún genera expectación.

Las grabaciones de las cámaras de seguridad del aeropuerto fueron consideradas piezas relevantes y permanecen bajo custodia judicial, lo que mantiene abierto el interés sobre lo ocurrido exactamente durante esas horas.

El contexto en el que se produce la reaparición de este caso es especialmente delicado.

La investigación en la Audiencia Nacional sobre posibles tramas de corrupción vinculadas al entorno político ha devuelto a la actualidad figuras y episodios que parecían cerrados.

En ese marco, las palabras de Aldama adquieren una dimensión mayor, al conectar distintos hilos de una misma red de relaciones políticas, empresariales e internacionales.

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No obstante, también existen voces que cuestionan la credibilidad del empresario.

Documentos y declaraciones contradictorias han llevado a algunos sectores a considerar que su relato podría responder a intereses propios dentro de los procedimientos judiciales en los que está implicado.

A pesar de ello, el impacto mediático es innegable.

El llamado “Delcygate” se ha consolidado como uno de los episodios más simbólicos de la política reciente en España, no solo por el contenido del encuentro, sino por lo que representa: la intersección entre diplomacia, legalidad y estrategia política.

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Mientras tanto, la figura de Ábalos continúa bajo escrutinio en otras investigaciones, y la sombra de aquel encuentro en Barajas sigue proyectándose sobre el debate público.

Las preguntas sobre qué se negoció realmente, quién conocía los detalles del viaje y cuál fue su verdadero alcance siguen sin una respuesta definitiva.

En definitiva, las nuevas declaraciones no cierran el caso, sino que lo reabren en el terreno de la opinión pública.

Y en ese espacio, donde lo político pesa tanto como lo judicial, el episodio de Barajas continúa siendo una pieza clave para entender las tensiones y controversias de la España reciente.