Kiko Rivera junto a Lola, impasible tras las críticas por su entrevista:  "¿Crees que me importa?"

 

 

La última intervención televisiva de Kiko Rivera ha provocado un auténtico terremoto mediático.

El hijo de Isabel Pantoja se convirtió en el centro de la polémica tras arremeter con dureza contra las madres de sus hijos durante su participación en el programa De Viernes.

Lejos de rebajar el tono, el artista ofreció un discurso cargado de reproches, acusaciones y declaraciones que han sido calificadas por muchos como ofensivas e inapropiadas.

Uno de los momentos más controvertidos llegó cuando Rivera habló sin filtros sobre su relación con sus exparejas.

“Yo no tengo comunicación con ninguna de las dos.

No me hacen bien… Son las madres de mis hijos, que no les pase nada porque no quiero que mis niños sufran, pero a mí me importan un comino las dos”, afirmó.

La contundencia de sus palabras no tardó en viralizarse, generando una reacción inmediata en redes sociales.

Numerosos usuarios criticaron el tono empleado por el cantante, señalando que sus declaraciones no solo afectan a las madres, sino también a sus propios hijos.

“Hablar así de las madres de tus hijos es una falta de respeto enorme”, escribió una usuaria, mientras otros comentarios fueron aún más duros, calificándolo de “sinvergüenza” y cuestionando su actitud pública.

Lejos de detenerse ahí, Rivera profundizó en los detalles del acuerdo económico que mantiene con Irene Rosales tras su separación.

Según explicó, existe un compromiso por el cual él cubre ciertos gastos durante un periodo determinado.

“Le doy un año para que se busque la vida, pueda buscarse un trabajo y hacerse un colchón”, aseguró, defendiendo que su intención ha sido facilitar la transición tras la ruptura.

 

 

Kiko Rivera responde con contundencia a los colaboradores de 'De viernes':  "El único que se salva de los problemas de adicción soy yo"

 

 

El relato del artista, sin embargo, incluyó acusaciones directas hacia su expareja, insinuando que el dinero que entrega podría no destinarse exclusivamente al bienestar de sus hijas.

“Ya luego veremos si es para las niñas o no es para las niñas”, dijo, generando aún más controversia por poner en duda públicamente la gestión económica de la madre de sus hijas.

En el ámbito personal, Rivera también abordó el conflicto por la custodia.

Afirmó haber solicitado la custodia compartida, aunque finalmente desistió para evitar enfrentamientos judiciales.

“Yo quiero la custodia compartida legal… pero estoy cansado de pelear.

Quiero paz mental”, explicó, asegurando que su prioridad es el bienestar de sus hijas, aunque responsabilizó a Rosales de impedir ese acuerdo.

El tono del discurso fue escalando a medida que avanzaba la entrevista.

En otro momento especialmente tenso, el cantante expresó su hartazgo: “Estoy cansado… lo único que quería era pasar el mismo tiempo con mis hijas y su madre me lo ha quitado”.

Estas palabras, lejos de generar empatía generalizada, fueron recibidas con escepticismo por parte de la audiencia.

 

La nueva novia de Kiko Rivera, Lola, muy cariñosa con sus tres hijos: las  imágenes familiares

 

 

Rivera también defendió su comportamiento económico, insistiendo en que continúa cumpliendo con sus compromisos pese a no tener obligación legal futura.

“Yo ya no soy tu marido y no tengo obligación de hacerlo, pero lo hago porque me comprometí”, afirmó, subrayando que mantiene su palabra hasta la fecha acordada.

El conflicto, que ya venía arrastrándose desde hace tiempo, ha alcanzado ahora un nuevo nivel de exposición pública.

La dureza de las declaraciones y el tono empleado han reabierto el debate sobre los límites de la vida privada cuando se expone en televisión, especialmente cuando hay menores implicados.

Mientras tanto, el silencio de Irene Rosales contrasta con la intensidad del discurso de Rivera.

La colaboradora no ha respondido públicamente a estas declaraciones, lo que ha incrementado la expectación sobre una posible reacción en los próximos días.

La polémica, lejos de apagarse, sigue creciendo.

La figura de Kiko Rivera vuelve así al centro del foco mediático, no por su faceta artística, sino por un conflicto personal que ha traspasado la esfera privada para convertirse en un debate público sobre respeto, responsabilidad y límites en la exposición mediática.