El 25 de noviembre de 2025, cinco años después del fallecimiento de Flor Silvestre, Antonio Aguilar Junior convocó a una conferencia de prensa en el rancho El Soyate, Zacatecas, que conmocionó a México y al mundo de la música regional mexicana.

En sus manos sostenía un sobre manila que había permanecido sellado durante 66 años, guardado en una caja fuerte oculta en la casa de su padre, el legendario Antonio Aguilar.
Lo que contenía ese sobre cambiaría para siempre la historia de una de las familias más icónicas del espectáculo mexicano.
Dentro del sobre se encontraba el acta de nacimiento original de Pepe Aguilar, fechada el 7 de octubre de 1968, emitida por el Hospital Español de la Ciudad de México.
Este documento revelaba una verdad devastadora: Pepe Aguilar, el cantante con más de 12 millones de discos vendidos y cuatro premios Grammy, no era hijo biológico de Flor Silvestre, sino de Otilia Beatriz La Ragaña, una reconocida actriz y bailarina de la época dorada del cine mexicano.
Otilia, quien trabajó junto a grandes figuras como Pedro Infante y Jorge Negrete, tuvo un romance secreto con Antonio Aguilar durante la filmación de la película *El día de la boda* en 1967.
A los 42 años, en plena crisis matrimonial con Flor Silvestre, quedó embarazada y, tras un acuerdo privado con Antonio Aguilar, entregó a su hijo en adopción a cambio de una compensación económica y un pacto de confidencialidad.
La historia oficial que se conocía hasta entonces era la de un matrimonio perfecto entre Antonio Aguilar y Flor Silvestre, quienes en 1959 sellaron su unión con una ceremonia transmitida por Radio Nacional, construyendo una dinastía musical que perduró por décadas.
Sin embargo, documentos y cartas privadas encontradas en la caja fuerte revelan que en 1967 la pareja atravesaba una crisis profunda marcada por peleas, celos y frustraciones, incluyendo la incapacidad de Flor para darle más hijos a Antonio.

Durante ese periodo, Antonio Aguilar comenzó la filmación de *El día de la boda*, donde conoció a Otilia La Ragaña.
Testimonios de compañeros de rodaje relatan cómo Antonio no podía apartar la mirada de ella y cómo ambos iniciaron un romance clandestino que duró varios meses, con encuentros secretos en distintos lugares para evitar ser descubiertos.
Al enterarse de su embarazo, Otilia enfrentó una encrucijada difícil: ser madre soltera en una industria que la vetaría o entregar a su hijo para proteger su futuro y el de Antonio.
Tras una conversación telefónica con Antonio, se acordó un plan para que Flor Silvestre adoptara al niño y lo criara como propio, mientras Otilia recibiría apoyo económico y debía mantener silencio absoluto.
El plan incluía que Otilia se mudara lejos para no ser vista embarazada, atención médica discreta, y la creación de documentos falsos que registraban a Flor como madre biológica.
Flor Silvestre aceptó el acuerdo, imponiendo condiciones estrictas para proteger la imagen pública de la familia.
Entre septiembre de 1967 y abril de 1968, Flor Silvestre protagonizó una campaña de relaciones públicas que convenció a todo México de que estaba embarazada.
Usó vestidos especialmente diseñados para simular el embarazo y apareció en medios con un vientre abultado, recibiendo felicitaciones y muestras de cariño de fans y prensa.
Mientras tanto, Otilia vivía en aislamiento, sufriendo en silencio la separación de su hijo.

Finalmente, el 7 de octubre de 1968, Otilia dio a luz en Cuernavaca, lejos de la mirada pública.
El bebé fue trasladado discretamente al Hospital Español de la Ciudad de México, donde Flor Silvestre simuló haber dado a luz, recibiendo al niño en una habitación preparada para la ocasión.
Pepe Aguilar creció creyendo que Flor Silvestre era su madre biológica, recibiendo amor y cuidados genuinos de ella durante toda su vida.
Sin embargo, ciertas inconsistencias, como el color de sus ojos y resultados médicos incompatibles, comenzaron a despertar sospechas en Antonio Aguilar Jr.
, quien con el tiempo descubrió la verdad oculta en los documentos y cartas familiares.
En 2025, Antonio Aguilar Jr. decidió revelar públicamente la historia para honrar la memoria de Otilia La Ragaña, quien sacrificó su maternidad para darle un futuro mejor a su hijo, y para mostrar la complejidad y humanidad detrás de las decisiones difíciles que marcaron a la familia Aguilar.
La noticia fue un impacto para Pepe Aguilar, quien tras procesar la información emitió un comunicado oficial reconociendo a Otilia como su madre biológica y a Flor Silvestre como la mujer que lo crió con amor.
Destacó que ambas mujeres son madres para él en diferentes sentidos y agradeció el amor y sacrificio de ambas.
La familia Aguilar y el público reaccionaron con respeto y apoyo, reconociendo la valentía de Antonio Aguilar Jr. por revelar la verdad y la nobleza de Otilia.
La historia se convirtió en un símbolo de amor incondicional, sacrificio y la complejidad de las relaciones humanas.

Este secreto familiar, aunque explosivo, no ha opacado el legado artístico de la dinastía Aguilar.
Más bien, ha humanizado a sus miembros, mostrando que detrás de la fama y el éxito existen historias de amor, dolor y decisiones difíciles.
En honor a Otilia La Ragaña, el Museo del Cine Mexicano y la Cineteca Nacional han programado retrospectivas y exposiciones para reconocer su contribución al cine y su sacrificio personal.
Además, Pepe Aguilar lanzó un álbum tributo titulado *Dos madres, un hijo*, que aborda temas de identidad, familia y perdón, donando todas las regalías a un fondo de becas para artistas en situación vulnerable.