El 17 de enero de 2026, dos años después del fallecimiento de Flor Silvestre, una de las voces más emblemáticas de la música ranchera mexicana, su nieto Leonardo Aguilar recibió un sobre que cambiaría para siempre su vida y la historia de su familia.

Marcos Ibarra, abogado personal de Flor durante más de dos décadas, fue el encargado de entregar este legado, cuidadosamente guardado y protegido durante todo este tiempo.
En este testamento se revelaron secretos que habían permanecido ocultos durante años y una herencia millonaria destinada exclusivamente a Leonardo.
Flor Silvestre murió el 17 de enero de 2024, dejando instrucciones claras en un sobre blanco con flores bordadas: el contenido debía ser entregado a Leonardo exactamente dos años después de su muerte.
Esta decisión no fue casual; según Flor, los secretos necesitaban tiempo para asentarse, para que las personas involucradas procesaran la información y para que Leonardo tuviera la madurez necesaria para manejar lo que había dentro.
Durante esos dos años, el abogado Marcos Ibarra protegió el sobre como uno de los documentos más valiosos de su carrera, consciente del peso que contenía.
Finalmente, en la fecha señalada, contactó a Leonardo, quien canceló sus compromisos para acudir a la Ciudad de México y recibir personalmente el testamento.
El testamento contenía un documento encuadernado con la letra de Flor y flores pintadas a mano, donde se explicaba que Leonardo era el único nieto con sangre Aguilar real.
La verdad sobre su origen biológico fue una revelación que desafiaba la historia que Leonardo había conocido hasta entonces.
Flor aclaró que Ángela Aguilar, su otra nieta, no era hija biológica de Pepe Aguilar, y que Leonardo tampoco lo era de Joan Sebastián, como se había creído.
Sin embargo, pruebas de ADN realizadas en laboratorios independientes confirmaron que Leonardo es hijo biológico de Pepe Aguilar con un 99. 7% de certeza.
Además, se descubrió que la prueba anterior que atribuía la paternidad a Joan Sebastián había sido alterada intencionalmente por Anelis, madre de Leonardo, quien pagó una suma considerable para cambiar los resultados.

El testamento también abordaba el dolor humano y las razones detrás de estas decisiones.
Anelis, en un acto de venganza y desesperación por descubrir que Pepe tenía un hijo secreto, decidió ocultar la verdad y alterar la realidad para hacerle sentir la pérdida que ella misma experimentaba.
Flor Silvestre entendía la complejidad de estas emociones y pidió a Leonardo que, aunque difícil, intentara comprender a Anelis.
La verdad, aunque dolorosa, debía servir para sanar y no para destruir.
Además de las revelaciones familiares, el testamento incluía una herencia económica significativa: un fondo de 34 millones de dólares, resultado de propiedades y patrimonio que habían quedado sin repartir tras la muerte de Antonio Aguilar, abuelo de Leonardo.
Este fondo estaba destinado exclusivamente a Leonardo como el único nieto con sangre Aguilar real.
Flor también legó a Leonardo su colección completa de joyas, valuada en varios millones de dólares, los derechos sobre su nombre artístico, y lo más personal: 42 volúmenes de diarios escritos a mano durante más de cuatro décadas, que documentan su vida, secretos y reflexiones más profundas.
Flor confiaba en que Leonardo cuidaría y protegería este legado con la dignidad que merece, y que sabría cuándo y cómo revelar las verdades contenidas en sus diarios.
En estos escritos, Flor compartía no solo su vida pública, sino también sus miedos, sacrificios y la compleja dinámica familiar.

Leonardo comprendió que llevar el apellido Aguilar no solo era cuestión de sangre, sino de entender y honrar la historia, el trabajo y la dignidad que esa familia representa.
A pesar de las heridas y secretos, la familia Aguilar sigue unida por el amor y el respeto mutuo.
Tras conocer la verdad, Leonardo decidió mantener la privacidad sobre ciertos aspectos, pero reconoció públicamente su vínculo biológico con Pepe Aguilar.
Este reconocimiento fue celebrado por la familia y sus seguidores, quienes vieron en Leonardo al verdadero heredero del legado musical y cultural de los Aguilar.
En un emotivo concierto en el Auditorio Nacional de Ciudad de México, Leonardo dedicó una canción original titulada “Aguilar” a su abuela, a su padre y a su abuelo, simbolizando la unión y la continuidad de una historia familiar marcada por la música y la resiliencia.
La historia del testamento de Flor Silvestre y las revelaciones sobre Leonardo Aguilar muestran que detrás de la fama y el brillo de una familia legendaria, existen secretos humanos, decisiones difíciles y un profundo amor que trasciende el tiempo.
Este legado no solo es material, sino también emocional y cultural, y Leonardo Aguilar es ahora el custodio de una verdad que, aunque tardó en salir a la luz, llegó en el momento justo para fortalecer la identidad y la unión familiar.