💣 ¡EL DESAIRE DEL SIGLO! Pamela Franco se desvive en el escenario, pero el público le responde con un silencio sepulcral hoy.

En el complejo ecosistema de la farándula peruana, la línea entre la fama y el olvido suele ser tan delgada como el hilo de una canción.

Para Pamela Franco, lo que debía ser el inicio de una etapa de plenitud tras oficializar su relación con el futbolista Christian Cueva, se ha transformado en un descenso vertiginoso que amenaza con sepultar su carrera artística.

Hoy, 5 de febrero de 2026, la intérprete de cumbia enfrenta una realidad cruda: el público, ese juez implacable que antes la coreaba, ahora le da la espalda de manera sistemática.

El fenómeno mediático que rodea a la pareja parece haber generado un efecto búmeran.

Mientras ellos intentan proyectar una imagen de felicidad y unión, los escenarios del país devuelven un eco gélido de indiferencia.

La carrera de Franco, que alguna vez gozó de una agenda envidiable, hoy parece ser la víctima colateral de un “karma” que los seguidores de la música popular no están dispuestos a perdonar.

El silencio ensordecedor de Puente PiedraEste último fin de semana, Pamela Franco se presentó en un conocido local del distrito de Puente Piedra.

A pesar de que el recinto lucía repleto de personas —atraídas quizás por la curiosidad de ver a la protagonista de los titulares del momento—, el show fue calificado por muchos asistentes como un fracaso emocional.

Esfuerzo sin recompensa: Franco apareció en tarima luciendo un atuendo espectacular, haciendo gala de su presencia escénica y mostrando su faceta más profesional.

Indiferencia total: A pesar de los esfuerzos de la cantante por animar a la masa, el público se mantuvo estático.

Ni los éxitos más conocidos de su repertorio lograron que la multitud abriera la boca para corear.

Solo unas cuantas personas, en su mayoría ubicadas en las primeras filas, parecieron disfrutar mínimamente del espectáculo.

La caída en las contrataciones es evidente.

Pamela pasó de realizar más de ocho presentaciones en un solo día a tener que conformarse con una o dos por semana.

El rechazo no es económico —pues se sabe que sigue cobrando sumas considerables por sus apariciones—, sino de popularidad.

El estigma de su relación con “Aladino” ha calado hondo en el corazón del público cumbiambero, que parece haberle retirado el carné de “favorita”.

Dieta de “bajona”: El secreto detrás de los kilitos de másPero el rechazo en los escenarios no es el único frente de crítica que la pareja debe batallar.

En las últimas semanas, tanto Pamela como Christian Cueva han sido el blanco de comentarios mordaces debido a su evidente cambio físico.

Él, un futbolista profesional que debería mantener una condición atlética de élite; ella, una artista que trabaja con su imagen.

Sin embargo, lejos de esconderse, la pareja ha decidido revelar la razón de sus “kilitos de más” con una honestidad que ha dejado boquiabiertos a muchos.

Ahora que conviven en Lima, ambos se han entregado a los placeres de la gastronomía urbana, alejándose por completo de cualquier régimen nutricional.

“Nos andamos metiendo unas bajonas de aquellas: pollo broaster, salchipapa, mostrito y todo lo que se puedan imaginar”, comentaron a través de sus plataformas digitales.

En los videos compartidos por ellos mismos, se observa a un Christian Cueva con una papada pronunciada y una zona abdominal que dista mucho de la de un deportista calificado, mientras disfrutan de platos cargados de carbohidratos y grasas.

El “Efecto Cueva” en la carrera de FrancoEl análisis de los expertos en espectáculos sugiere que la carrera de Pamela Franco se va “en picada” debido a la pérdida de conexión con la audiencia femenina, que constituía su mayor base de apoyo.

La oficialización con Cueva, percibida por muchos como el desenlace de una historia de infidelidad y escándalo, ha generado un muro de rechazo difícil de flanquear.

A pesar de que Pamela intenta mostrarse “guapísima” y empoderada en cada presentación, el sentimiento de la calle es otro.

Ya no se trata de la calidad de su voz o de la producción de su orquesta, sino de la imagen pública de una mujer que, a ojos de muchos, ha priorizado un romance polémico sobre su reputación artística.

Conclusión: ¿Hay vuelta atrás para la cumbiambera?La situación de Pamela Franco este 5 de febrero de 2026 es un recordatorio de que en el Perú, el público consume música, pero también valores y narrativas personales.

Mientras ella y Cueva sigan celebrando sus “bajonas” de salchipapa en Pueblo Libre mientras el público les hace el vacío en Puente Piedra, la brecha seguirá creciendo.

El karma, como dicen en los pasillos de la farándula, puede tardar, pero parece haber llegado con puntualidad para la cantante.

Solo el tiempo dirá si una reinvención artística o una separación del foco de escándalo podrá devolverle el brillo que el “Efecto Cueva” le ha arrebatado.

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