El mundo del espectáculo peruano se encuentra conmocionado tras las desgarradoras revelaciones de Jonathan Horna, conocido popularmente como Youna.
El joven barbero e influenciador, quien saltó a la fama pública por su mediática relación con Samahara Lobatón, ha decidido romper el silencio para compartir una noticia que ha paralizado a sus seguidores: ha sido diagnosticado con leucemia mieloide crónica.
A sus 25 años, Youna enfrenta ahora la batalla más difícil de su existencia, una que no se libra en los sets de televisión ni en las redes sociales, sino en los pasillos de un hospital oncológico y en la intimidad de su hogar.
Con la voz entrecortada pero cargada de una determinación asombrosa, Jonathan utilizó sus plataformas digitales para narrar paso a paso el calvario que comenzó a finales del año pasado.
“El día 21 de noviembre del 2025 me diagnosticaron leucemia.
Así es, escuchaste bien.
Tengo cáncer”, confesó el barbero mientras se dirigía a su primera sesión de quimioterapia.
Su testimonio no solo es un relato de dolor, sino una crónica de cómo la vida puede cambiar de un segundo a otro, recordándonos la fragilidad de la salud humana incluso en plena juventud.

EL DÍA QUE TODO CAMBIÓ: UN SIGNO DE ALERTA INESPERADO
Según el relato de Youna, el viernes 21 de noviembre comenzó como cualquier otra jornada laboral.
Se encontraba trabajando en su barbería, inmerso en su rutina diaria, cuando un evento fisiológico lo puso en alerta máxima.
Al ir al baño, notó la presencia de sangre en su orina, un síntoma alarmante que lo llevó a pensar de inmediato en lo peor.
“Mi primera cosa que se me vino a la mente fue: ‘perdí mi riñón'”, recordó con angustia.
Sin perder tiempo, informó a sus supervisores y se dirigió a un hospital.
Lo que inicialmente parecía ser un problema renal, pronto tomó un matiz mucho más oscuro.
Tras varias horas de espera y múltiples análisis de sangre y orina, una enfermera se acercó con una noticia inquietante: debía ser trasladado de inmediato en ambulancia a un hospital oncológico.
En ese momento, la confusión reinaba en su mente; los médicos solo le indicaron que habían encontrado “algo extraño en su sangre”.
Al llegar al centro especializado, el miedo se transformó en una realidad ineludible.
“Me dijeron que ya tenían un cuarto reservado para mí.
Eso me asustó un poco porque no esperaba quedar internado”, relató Youna.
Poco después, un médico entró en la habitación y, tras una mirada profunda, le confirmó el diagnóstico que nadie está preparado para escuchar: “Señor, usted tiene cáncer”.
LA INCERTIDUMBRE Y EL AMOR POR SU HIJA
El impacto de la noticia fue devastador.
Youna confesó que, en ese instante de vulnerabilidad absoluta, la única persona que ocupaba sus pensamientos era su pequeña hija.
La incertidumbre sobre el tipo de cáncer, la agresividad de la enfermedad y el tiempo de vida que le restaba lo sumieron en el momento más duro de su trayectoria personal.
Ante la gravedad de la situación, decidió llamar únicamente a su madre para que fuera ella quien recibiera los detalles técnicos de parte del equipo médico.
Para determinar el curso de acción, fue necesario someterlo a una biopsia de médula ósea, un procedimiento doloroso que consiste en extraer tejido del interior del hueso para estudiar las células cancerígenas.
Tras seis días de internamiento cargados de ansiedad y oraciones, llegaron los resultados: leucemia mieloide crónica.
Aunque la palabra “cáncer” sigue siendo aterradora, el diagnóstico trajo consigo una pequeña luz de esperanza: se trata de un tipo de leucemia tratable con quimioterapia oral (pastillas), lo que le permite llevar el tratamiento desde casa y ofrece altas expectativas de supervivencia.
EFECTOS SECUNDARIOS Y UN NUEVO ESTILO DE VIDA

A pesar de las buenas proyecciones médicas, el camino hacia la recuperación no está exento de obstáculos.
Jonathan ha comenzado a experimentar los rigores del tratamiento y de la propia enfermedad.
Relata que el cansancio extremo es ahora su compañero constante y que su piel presenta moretones y manchas moradas ante el menor contacto.
Estos cambios físicos lo han obligado a reestructurar su vida por completo: desde su alimentación hasta sus horarios de sueño.
“Es imposible no pensar en que mi vida ha hecho un cambio de 360 grados”, afirmó el barbero.
Sin embargo, lejos de rendirse ante la depresión, ha optado por mantener una actitud positiva y alegre.
Youna asegura que aceptará estos efectos como parte del proceso necesario para salir victorioso de la batalla.
Su enfoque ahora está en valorar cada minuto de salud, algo que reconoció haber descuidado en el pasado al no acudir con frecuencia a chequeos médicos.
UN MENSAJE DE VIDA Y FE
Jonathan Horna ha querido convertir su tragedia personal en una lección para sus seguidores.
Su mensaje final fue una recomendación vehemente sobre la prevención: “Siempre chequéense, siempre estén atentos.
El cuerpo habla y hay que prestarle muchísima atención a lo que nos dice”.
Además, agradeció profundamente a Dios, afirmando que las circunstancias en las que se detectó la enfermedad fueron señales divinas que le permitieron actuar a tiempo.
Hoy, Youna no solo lucha por recuperar su salud, sino por volver a ser el padre presente que su hija necesita.
Su valentía al compartir este proceso humaniza las redes sociales y nos recuerda que, detrás de los outfits y los videos de tendencia, hay seres humanos reales enfrentando desafíos inimaginables.
El barbero ha prometido seguir compartiendo su progreso y dar lo mejor de sí para superar esta etapa.
El país entero permanece atento a la evolución de Jonathan Horna.
Su historia es un recordatorio de que la fuerza no reside en no caer, sino en la voluntad inquebrantable de levantarse, incluso cuando el diagnóstico parece sentenciarnos.
Youna ha decidido pelear, y en esa decisión ya ha comenzado a ganar.
¿Qué opinas sobre la entereza de Youna al enfrentar públicamente una enfermedad tan dura? ¿Consideras que su testimonio ayudará a que más jóvenes tomen conciencia sobre la importancia de los chequeos médicos preventivos?