💥IVÁN ORDENÓ EJECUTAR al MAYITO FLACO y DESATÓ la MAYOR MASACRE
La madrugada del domingo 4 de enero de 2025, Culiacán se convirtió en zona de guerra.
533 sicarios recibieron una orden directa de Iván Archivaldo Guzmán Salazar: localizar, cercar y eliminar a su enemigo más buscado, Ismael Zambada García, conocido como el Mallito Flaco.
Lo que siguió fueron 4 horas de infierno absoluto en las que 280 criminales perdieron la vida.
La Marina Armada de México se vio obligada a intervenir para frenar la masacre, pero según las versiones que circulan con fuerza en medios locales y redes sociales, el líder de la facción de los Mayos habría caído definitivamente.

Para entender la magnitud de lo que ocurrió esa madrugada, es crucial situarse en el contexto de los últimos 4 meses de conflicto interno en Sinaloa.
Desde la captura de Ismael “El Mayo” Zambada García en julio de 2024, la organización criminal que durante décadas operó como una estructura unificada se fracturó en dos bandos irreconciliables.
Por un lado, los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, liderados por Iván Archivaldo y Jesús Alfredo, conocidos como los Chapitos o la Chapiza.
Por el otro, los herederos del Mayo, encabezados por el Mallito Flaco, quien asumió el control operativo de la facción tras la detención de su padre.
La guerra que estalló entre ambos grupos ha dejado un rastro de muerte que supera cualquier conflicto previo en la historia reciente del narcotráfico mexicano.
Las primeras señales de que algo grande se preparaba llegaron durante la noche del sábado 3 de enero.
Fuentes cercanas a grupos de monitoreo ciudadano reportaron movimientos inusuales de vehículos en múltiples puntos del municipio de Culiacán.
Camionetas de modelo reciente, algunas blindadas artesanalmente, comenzaron a concentrarse en puntos estratégicos de la ciudad.
Los habitantes de colonias como Desarrollo Urbano Tres Ríos y La Campiña notaron el incremento de actividad vehicular y el nerviosismo característico que precede a los enfrentamientos mayores.
Los rumores comenzaron a circular en grupos de mensajería privada horas antes del primer disparo.
La inteligencia de la Chapiza había estado trabajando durante semanas para obtener información precisa sobre los movimientos del Mallito Flaco.
Informantes infiltrados y vigilancia constante fueron las herramientas que finalmente rindieron frutos esa noche fatídica.
El Mallito Flaco se encontraba en un convoy de aproximadamente 15 vehículos que se desplazaba por una ruta rural en las inmediaciones de la sindicatura de Costa Rica.
El convoy incluía camionetas blindadas y unidades de seguridad avanzada.
Sin embargo, la Chapiza no había enviado un grupo de ataque convencional, sino una fuerza de dimensiones militares con un solo objetivo: que ningún ocupante de ese convoy saliera vivo.

El primer contacto entre ambas fuerzas ocurrió aproximadamente a las 2 de la madrugada del domingo.
El convoy del Mallito Flaco transitaba por un camino de terracería cuando las primeras unidades de la Chapiza bloquearon la ruta de escape hacia el norte.
Simultáneamente, otro grupo cerró el paso hacia el sur, creando un cerco que dejaba pocas opciones de maniobra.
Las primeras ráfagas de fuego automático rasgaron el silencio de la madrugada.
Sicarios de la Chapiza habían tomado posiciones elevadas en los cerros circundantes, lo que les daba ventaja táctica sobre el convoy.
Tiradores equipados con rifles Barrett calibre .
50 abrieron fuego contra los vehículos de vanguardia, mientras las unidades que bloqueaban los accesos comenzaron a avanzar hacia el centro del cerco.
Lo que siguió fue un intercambio de disparos de una intensidad pocas veces vista en el territorio mexicano.
Testigos reportaron escuchar ráfagas continuas de armas automáticas y detonaciones de granadas.
El cielo nocturno se iluminaba intermitentemente con los fogonazos de los disparos, mientras el sonido de la batalla se extendía por kilómetros a la redonda.
Aproximadamente a las 4 de la madrugada, la Marina Armada de México detectó el enfrentamiento y decidió intervenir.
Helicópteros artillados despegaron de la base naval de Mazatlán con órdenes de contener la situación.
Sin embargo, la llegada de la Marina cambió la dinámica del enfrentamiento, pero no de la manera que muchos esperarían.
Los elementos navales intentaron establecer un perímetro de contención alrededor de la zona de combate, pero el volumen de fuego era tan intenso que resultaba casi imposible distinguir a un bando del otro en la oscuridad.
La llegada de la Marina no logró detener el enfrentamiento, que continuó con una violencia creciente.
Durante la siguiente hora, el enfrentamiento alcanzó su punto más crítico.
La Chapiza había logrado destruir o neutralizar a la mayoría de los vehículos del convoy enemigo.
Los sobrevivientes del Mallito Flaco se habían atrincherado en posiciones improvisadas, utilizando los restos de camionetas calcinadas como cobertura.

Es durante esta fase final cuando, según las versiones que circulan con mayor fuerza, el Mallito Flaco habría caído.
Los detalles exactos de su muerte no han sido confirmados oficialmente, pero múltiples fuentes coinciden en que el líder de los Mayos fue alcanzado por disparos mientras intentaba coordinar una última maniobra de escape.
Su círculo de seguridad más cercano también habría sido eliminado en esos momentos finales.
Cuando el sol comenzó a asomarse sobre Culiacán, la magnitud de la masacre se hizo evidente.
Vehículos calcinados, cráteres de explosiones, casquillos por miles desperdigados y cuerpos que las autoridades tardaron horas en comenzar a contabilizar.
La cifra de 280 criminales abatidos convertiría a este enfrentamiento en el más letal en la historia del conflicto entre facciones del narcotráfico mexicano.
La confirmación oficial de la muerte del Mallito Flaco no ha llegado al momento de esta producción.
Sin embargo, la versión de su caída circula con tanta fuerza que muchos analistas la dan prácticamente por hecho.
De confirmarse, representaría el golpe más significativo que la Chapiza ha logrado contra sus rivales desde el inicio del conflicto en julio pasado.
Las implicaciones de la posible muerte del Mallito Flaco son enormes para el futuro del narcotráfico en México.
Con su padre detenido en Estados Unidos y ahora con la eliminación de su hijo, la facción de los Mayos queda prácticamente decapitada.
Los mandos medios que sobrevivan tendrán que decidir entre continuar una guerra que parece perdida o negociar algún tipo de rendición con los Chapitos.

La historia del narcotráfico mexicano está escribiendo un nuevo capítulo con sangre, y los acontecimientos de esta madrugada marcan un punto de inflexión que definirá el rumbo de los próximos años.
La madrugada del 4 de enero de 2025 quedará marcada en la historia criminal de México como el día en que la Chapiza ejecutó su golpe más devastador contra la facción de los Mayos.