El arribo de Brian Rullán a territorio limeño se dio en un contexto de soltería y ostentación, lejos de la compañía de su exesposa, la ex Miss Perú Laura Spoya.
Rullán se dejó ver toneando en diversas fiestas, proyectando una imagen de empresario exitoso interesado en emprender en el sector gastronómico local, específicamente probando suerte con el negocio de los tacos.

Sin embargo, para Magaly Medina, esta narrativa carece de coherencia lógica: ¿cómo es posible que un magnate que dice ser dueño de los locales más emblemáticos de Acapulco —como Palladium, República o Paradiso— llegue a Lima a realizar un “casting” para vender comida al paso? La contradicción entre su supuesto estatus de multimillonario y su comportamiento de emprendedor principiante fue el primer hilo del que tiró la periodista para desmoronar su imagen.
Magaly, autoproclamada como la “cirujana del ego ajeno”, no solo se burló del apodo de Rullán, sino que profundizó en la realidad económica detrás de su apellido.
Según la conductora, Brian no es el dueño absoluto de un imperio, sino simplemente “el hijo del dueño”, una distinción fundamental que cambia por completo la dinámica de poder y autonomía.
Para Medina, un verdadero “capo” de las discotecas no estaría divorciado y buscando vender tacos en Lima, sino que estaría disfrutando de su éxito en las costas mexicanas.
Esta devaluación de su imagen empresarial fue acompañada de un análisis sobre la independencia económica de las mujeres exitosas, como Laura Spoya, sugiriendo que Brian no aportaba el valor necesario a la relación.
El informe de Magaly también rescató las indirectas que Laura Spoya ha lanzado recientemente en sus redes sociales sobre las relaciones con hombres inmaduros y la interferencia de las suegras.
Medina recordó cómo era la vida de la pareja en Acapulco, viviendo en un edificio familiar donde la jerarquía estaba dominada por los padres de Rullán.
En un piso vivían los suegros, en otro el cuñado, y en el tercero Laura, intentando mantener un hogar propio bajo la mirada constante de una familia controladora.
Magaly se mofó de esta situación, describiendo a Brian como un “mamítico” incapaz de poner límites, permitiendo que su madre interviniera hasta en detalles tan triviales como la temperatura del aire acondicionado de su habitación.
Este discurso de Magaly conecta con una problemática contemporánea que ella misma expuso: la dificultad de las mujeres inteligentes y económicamente independientes para encontrar hombres “de valor” a los que puedan admirar.
Según la periodista, los hombres exitosos suelen buscar mujeres jóvenes y sumisas que los miren con devoción, mientras que las mujeres como Spoya necesitan un compañero con ambiciones reales que esté a su altura.
Al presentar a Rullán como un hombre que no pudo despegarse de la sombra de sus padres, Magaly lo despojó de cualquier atractivo como “hombre de éxito”, dejándolo como un niño grande que aún consulta sus decisiones con mamá.
La estocada final de Medina fue lapidaria al asegurar que ese “Sol de Acapulco” está “bien devaluado”.

No conforme con cuestionar su fortuna y su madurez, Magaly terminó su segmento con un sarcasmo agridulce, afirmando que conoce a Brian y que “es buena gente”, pero rematando con que “no hay perfectos”.
Este tipo de comentarios, que parecen suavizar el golpe, en realidad terminan de hundir la dignidad del protagonista, dejándolo como una figura inofensiva pero irrelevante en el mundo de los verdaderos magnates.
Rullán pasó de ser una estrella internacional en las notas de prensa a una “bombilla quemada” en el programa de la periodista más temida del Perú.
El informe concluye que la visita de Brian Rullán a Lima ha servido más para alimentar el contenido de los programas de espectáculos que para establecer un negocio serio.
La imagen de soltero codiciado se desvaneció ante las pruebas de una inmadurez emocional que, según Magaly, fue la verdadera causa del fin de su matrimonio con Laura Spoya.
Mientras el mexicano intenta “champanear” en las noches limeñas, la “Urraca” se ha encargado de que nadie olvide que, detrás de los logos de las discotecas famosas, hay un hombre que no sabe poner límites a su madre.
El sol se ha ocultado para Brian Rullán en el Perú, y el pronóstico para sus supuestos emprendimientos es de tormenta mediática constante.
Este caso refuerza la tesis de Magaly Medina sobre la importancia de la admiración mutua en la pareja y la independencia económica de la mujer.
Deseamos ver si Brian Rullán decide responder a estos ataques o si optará por un perfil bajo para intentar salvar lo que queda de su reputación empresarial en territorio peruano.
Por ahora, la lección es clara: si vas a presentarte como un sol, asegúrate de tener el brillo suficiente para no ser apagado por la primera ráfaga de realidad que sople desde el set de Magaly TV.
La dignidad de Rullán ha quedado reducida a un 5% de batería, y no parece haber un cargador a la vista en la farándula local.