El Caso de Lola Chomnalés: El Misterio del Crimen que Conmocionó a Uruguay y Argentina

El 28 de diciembre de 2014, cuando el año estaba a punto de terminar, el tranquilo balneario de Barra de Balizas, en el Departamento de Rocha, Uruguay, se convirtió en escenario de uno de los crímenes más escalofriantes y conmovedores que jamás se hayan registrado en América Latina. Lola Chomnalés, una joven argentina de 15 años, desapareció sin dejar rastro durante unas vacaciones en el país vecino. Lo que en principio parecía una desaparición común, pronto se transformó en un misterio que mantuvo a toda la región en vilo durante años. Un caso que se convirtió en un verdadero rompecabezas judicial, donde la justicia parecía siempre retroceder a su punto de inicio. Sin embargo, el incansable trabajo de la familia de la joven, sumado a la creatividad de una científica clave en la investigación, permitió finalmente dar con el responsable del crimen, más de diez años después.
Un Viaje Inocente que Terminó en Horror
Lola Chomnalés había sido una adolescente ejemplar, llena de vida, estudios y sueños por cumplir. Nacida en Buenos Aires, Argentina, la joven había decidido pasar las fiestas de fin de año en Uruguay, acompañada de su madrina, Claudia Fernández, y su familia. La idea era que disfrutara del verano en las playas de Rocha, entre fiestas y relax. A pesar de ser la primera vez que viajaba sola, el destino no parecía peligroso. Con una familia de extrema confianza, Lola se sentía segura y emocionada. De hecho, el viaje a Nueva York, como regalo por sus 15 años, estaba ya planeado para después de las fiestas.
La tranquilidad de esos primeros días fue interrumpida la tarde del 28 de diciembre. Después de una fiesta de tambores en el centro de la ciudad, Lola salió de su casa de playa para caminar sola por la orilla. Llevaba consigo solo una mochila rosa con una botella de agua, un libro, su billetera y su toalla. La última vez que fue vista, tenía la esperanza de disfrutar del mar antes de que cayera la noche. Pero, cuando su madrina y su familia fueron a buscarla horas después, la adolescente ya no estaba. En principio, la falta de preocupación fue un error, pues pensaron que solo se había alejado un poco más. Pero, a medida que pasaban las horas, la angustia se apoderó de todos.
El Desespero de la Desaparición
Las horas pasaron, y el reloj avanzaba sin que Lola Chomnalés apareciera. La familia, preocupada, finalmente se acercó a la prefectura para reportar su desaparición. Sin embargo, lo que parecía ser un accidente o un malentendido, pronto se transformó en un caso judicial de dimensiones internacionales. Mientras tanto, la madre de Lola, Adriana Belmonte, recibía noticias extrañas desde Uruguay. La denuncia tardía, que se hizo más de 12 horas después de la desaparición, generó dudas sobre la sinceridad de las primeras respuestas de la familia de la joven. Los tiempos no coincidían, los detalles de las versiones no cuadraban, y la investigación comenzó a enfocarse no solo en encontrar a la niña, sino en la actuación de su entorno cercano.
La noticia del suceso pronto cruzó el Río de la Plata y se convirtió en un tema de cobertura mediática tanto en Uruguay como en Argentina. La angustia por la desaparición de una adolescente se transformó en una cadena de especulaciones, teorías y versiones contradictorias. La familia de Lola, ya devastada, luchaba por recibir respuestas, mientras el caso de su hija se volvía un circo mediático que parecía no avanzar.
El Hallazgo del Cuerpo: El Comienzo de la Tragedia Real
El 30 de diciembre de 2014, dos días después de la desaparición de Lola, un pescador que se encontraba en la zona de la playa dio la alarma: el cuerpo de una joven había sido encontrado semienterrado entre los médanos. La confirmación de la peor noticia llegó rápido. Lola Chomnalés había sido asesinada. Los detalles del crimen fueron aterradores: la joven no fue estrangulada, como inicialmente se pensó, sino sofocada contra la arena, en lo que parecía haber sido un ataque sorprendente y violento.
Además, las heridas superficiales en su cuello y brazos, y los raspones en sus pies, indicaban que Lola había intentado defenderse de su agresor. La joven había sido víctima de un ataque brutal, pero el caso no quedaba claro. Aunque el homicidio era evidente, el misterio de quién había cometido el crimen seguía sin resolverse. La investigación fue lenta, y las pistas no parecían conducir a nada concreto.
Un Giro Inesperado: Sospechosos y Teorías
En los días siguientes, los esfuerzos de la policía para resolver el crimen fueron fallidos. Varios sospechosos fueron detenidos y liberados. El caso parecía volverse un círculo vicioso, sin respuestas claras. Entre los primeros interrogados estuvo el pescador que encontró el cuerpo, quien fue detenido y liberado horas después por falta de pruebas. Pero los verdaderos giros comenzaron cuando un testimonio de un hombre llamado Ángel Moreira, alias “El Cachila”, apareció en la escena.
Cachila, un cuidacoches conocido en la zona, dijo haber visto a Lola ese día, pero su versión fue confusa, ya que alegaba que la joven se desmayó y él la llevó a los médanos, aunque no parecía tener una explicación clara sobre lo sucedido después. En los días siguientes, nuevas pistas y testimonios contradictorios empezaron a surgir. Los rumores sobre una posible relación de confianza entre el agresor y Lola o incluso el hecho de que alguien cercano a la familia pudiera estar involucrado comenzaron a extenderse rápidamente.
El Descubrimiento Clave: La Mochila y la Sangre
A pesar de la confusión, había dos eventos que resultaron fundamentales para desentrañar el misterio. El primero fue el hallazgo de la mochila de Lola en la playa, que contenía algunos de sus objetos personales, incluyendo una botella con agua bendita. Lo más inquietante fue que, al analizarla, los investigadores encontraron rastros de sangre. Sin embargo, el ADN encontrado en la mochila no coincidía con los sospechosos iniciales. Pasaron años sin poder identificar a la persona a quien pertenecía esa sangre, lo que sumaba más tensión a la investigación.
La Revelación: El Sospechoso Final
La resolución del caso llegó en 2022, cuando finalmente, después de 8 años de investigaciones, se reveló que el responsable de la muerte de Lola Chomnalés era Leonardo David Sena, un hombre con antecedentes por violencia de género y abuso sexual. El ADN encontrado en la mochila de Lola coincidió con el de Sena, lo que resultó en su arresto y posterior condena a 27 años de prisión.
La investigación, que parecía estancada por tanto tiempo, había dado finalmente con el culpable. La verdad detrás de la muerte de Lola Chomnalés fue revelada a través del trabajo incansable de su familia y la aplicación de nuevas tecnologías forenses que permitieron identificar a un criminal con antecedentes, pero que había logrado evadir la justicia durante años.
Conclusión: Justicia Después de Diez Años
El caso de Lola Chomnalés es una historia de dolor, lucha y, finalmente, justicia. Después de años de incertidumbre, de mentiras, de pruebas falsas y de culpables que nunca fueron condenados, la familia de Lola finalmente obtuvo la verdad que tanto habían buscado. La investigación, que parecía condenada a quedar en el olvido, terminó resolviéndose gracias a la determinación de los padres de la joven y la innovación científica que hizo posible la captura del verdadero culpable.
Aunque la pena de prisión de Leonardo Sena no devolverá a Lola a su familia, el cierre de este caso ofrece una sensación de alivio para aquellos que nunca dejaron de buscar justicia. La memoria de Lola Chomnalés permanecerá viva, y su historia servirá como recordatorio de que, aunque los caminos hacia la justicia puedan ser largos, siempre es posible alcanzarla.