Yeison Jiménez falleció el 10 de enero de 2026 tras un accidente aéreo en Boyacá, cuando la avioneta en la que viajaba con su equipo se estrelló sin dejar sobrevivientes.
El 10 de enero de 2026, Colombia se sumió en el luto tras la devastadora noticia del accidente aéreo que acabó con la vida de Yeison Jiménez, uno de los artistas más queridos de la música popular.
La tragedia ocurrió cuando la avioneta privada matrícula N325FA, que transportaba al cantante y a su equipo, se desplomó en los cielos de Boyacá, dejando una estela de dolor y desolación en todo el país.
Eran pasadas las 4 de la tarde cuando el cielo, normalmente sereno, se convirtió en un escenario de pesadilla.
Testigos en la vereda La Romerita observaron con horror cómo la aeronave comenzaba a perder altitud de manera errática, dejando una estela de humo negro que cortaba el azul del firmamento.
“Era un espectáculo aterrador, el avión se tambaleaba y luego, de repente, se escuchó un estruendo”, relató uno de los campesinos que presenció el fatídico momento.
La noticia de la tragedia se esparció rápidamente, y mientras los fanáticos se reunían en Marinilla, Antioquia, esperando ansiosos la llegada de su ídolo, el destino ya había sellado su trágica historia.
“¿Dónde está Yeison? ¿No ha llegado aún?”, se preguntaban los asistentes, ajenos al horror que se desarrollaba a miles de pies sobre sus cabezas.
La atmósfera de fiesta se tornó en un silencio aterrador cuando la noticia comenzó a circular en las redes sociales: “Siniestro aéreo.
Matrícula N325FA, sin sobrevivientes”.

En el hogar de Yeison, su esposa Sonia Restrepo recibió la devastadora llamada que cambiaría su vida para siempre.
“Era la voz fría de la Aeronáutica Civil.
No podía creer lo que escuchaba.
La vida que habíamos construido juntos se desvaneció en un instante”, recordó Sonia entre lágrimas.
Para ella, Yeison no solo era un ídolo; era su compañero, el hombre que había soñado a su lado en los momentos más difíciles.
“Siempre decía que se debía a su público, pero yo sabía que su verdadero amor era nuestra familia”, agregó.
La tragedia también dejó huérfanos a sus tres hijos: Camila, Taliana y el pequeño Santiago, nacido en 2024.
“No puedo imaginar cómo crecerá sin su padre.
Yeison era un papá presente, siempre dispuesto a jugar y a reír con ellos”, compartió Sonia, con la voz entrecortada.
Camila, la hija mayor, perdió a su héroe, el hombre que le enseñó que el amor verdadero se construye.
“Él siempre me dijo: ‘Nunca dejes de luchar por tus sueños’.
Ahora, esos sueños se sienten vacíos sin él”, expresó.
La fatalidad de la situación se intensificó cuando se reveló que Yeison había compartido en varias ocasiones sus temores sobre volar.
“Sufría de sueños premonitorios sobre accidentes aéreos.
Siempre intentaba ocultarlo, pero yo lo sabía”, confesó Sonia.
“Era un temor que lo acompañaba, pero nunca se detuvo por ello.
Su pasión por la música y su público era más fuerte”.

El impacto del accidente fue brutal.
La aeronave se estrelló contra el suelo, y una explosión masiva consumió lo que quedaba de la estructura, convirtiéndola en una bola de fuego.
“El sonido fue ensordecedor, y el fuego se extendió rápidamente.
Nadie pudo hacer nada”, relató un testigo que llegó al lugar del siniestro.
Los cuerpos de los seis ocupantes quedaron irreconocibles, un trágico recordatorio de la magnitud de la catástrofe.
A medida que la noticia se difundía, los fanáticos en Marinilla se negaban a aceptar la realidad.
“No puede ser cierto.
Yeison siempre llega a tiempo.
Estaba listo para darlo todo en el escenario”, decían, con lágrimas en los ojos.
La tarima, que debía ser el trono de su gloria, se convirtió en un monumento a su ausencia.
La música de Yeison Jiménez resonará por siempre en los corazones de sus seguidores, pero su familia enfrenta ahora el dolor de la pérdida.
“El vacío que deja es indescriptible.
No solo perdimos a un artista, perdimos a un hombre que amaba a su familia por encima de todo”, concluyó Sonia, mientras miraba al cielo con la esperanza de que su amado estuviera en un lugar mejor.
Colombia llora no solo la pérdida de un cantante, sino la partida de un guerrero que dedicó su vida a hacer felices a los demás.
Yeison Jiménez, el aventurero que desafió la pobreza y conquistó corazones, ahora es una leyenda eterna, y su legado vivirá en cada nota de su música, en cada rincón donde su voz aún resuena.
