El informe preliminar del accidente del Piper PA-31 que transportaba a Yeison Jiménez indica que la aeronave estaba estructuralmente íntegra hasta el impacto y que el incendio ocurrió después del choque.
Factores como mantenimiento reciente del motor izquierdo, alta densidad de altitud, carga completa y decisiones operativas redujeron el margen de seguridad durante el despegue, provocando una pérdida crítica de sustentación.

El trágico accidente aéreo que costó la vida al famoso cantante Yeison Jiménez ha dejado una profunda huella en la comunidad y el mundo de la música.
El informe preliminar sobre este suceso, publicado recientemente, ha arrojado luz sobre varios aspectos que antes se habían asumido de manera errónea.
En un tono reflexivo, Jonathan, presentador del canal Piloto Informe, nos invita a adentrarnos en los detalles de esta tragedia, evitando especulaciones y centrándonos en los hechos confirmados.
“Vamos a leer el informe, ordenar los hechos confirmados y analizar cómo una serie de decisiones y condiciones operativas fueron reduciendo el margen de seguridad hasta terminar en esta terrible tragedia”, afirma Jonathan en el inicio de su análisis.
La historia comienza el 9 de enero de 2026, cuando la aeronave Piper PA 31 Navajo, matrícula November 25 Fox Alpha, se encontraba en el aeródromo Olaya Herrera de Medellín.
Este dato es crucial, ya que confirma que el avión había recibido mantenimiento reciente en su motor izquierdo.
“Este no fue un mantenimiento menor.
Se cambiaron tres anillos del cilindro y se reemplazaron los magnetos”, explica Jonathan, subrayando la importancia de estos componentes en el rendimiento del motor.
La falta de un correcto funcionamiento podría haber provocado una pérdida de potencia crítica, especialmente durante el despegue.
Tras el mantenimiento, la aeronave realizó varios vuelos de prueba sin reportar incidentes, lo que parecía indicar que estaba en condiciones óptimas.

Sin embargo, el 10 de enero de 2026, la aeronave estaba programada para un vuelo desde Paipa hasta Medellín, un trayecto que debía realizarse bajo condiciones de vuelo visual.
“La tripulación tenía como objetivo alcanzar una altitud de 12,500 pies y una velocidad de 160 nudos”, detalla Jonathan, enfatizando que el vuelo no contaría con escalas debido a un concierto programado esa misma noche.
“Los pasajeros esperaban ansiosos la llegada del artista, pero la tragedia estaba a punto de desatarse”.
A las 4:09 de la tarde, el despegue se llevó a cabo, utilizando prácticamente toda la longitud de la pista.
Sin embargo, la aeronave solo logró ascender 50 metros antes de perder sustentación.
En un breve lapso de 90 segundos, el avión impactó contra el suelo, rebotó y se incendió.
“La combinación de altitud, densidad del aire, carga completa y decisiones operativas pueden reducir drásticamente los márgenes de seguridad”, reflexiona Jonathan, recordando la fatídica secuencia de eventos que condujo al desastre.

El análisis de los restos de la aeronave, realizado por la Dirección de Aeronáutica Civil (DAC), revela que no hubo evidencia de ruptura estructural durante el vuelo.
“Todos los componentes estaban en su lugar, lo que sugiere que la aeronave no se desintegró en el aire”, afirma Jonathan, resaltando la importancia de esta conclusión.
Sin embargo, el ala izquierda sufrió daños significativos por el fuego, mientras que el ala derecha mostró marcas de colisión.
“Los flaps estaban replegados y el tren de aterrizaje principal también”, añade Jonathan, planteando interrogantes sobre si la tripulación intentó un aterrizaje de emergencia.
“Esto incrementó significativamente la resistencia aerodinámica, afectando el rendimiento del avión”.
A pesar de que ambos motores se mantuvieron unidos a las alas y no mostraron fracturas visibles, el motor izquierdo presentó afectaciones por fuego en la sección de accesorios.
“Las hélices también revelan detalles intrigantes.
La hélice izquierda se desprendió, pero no muestra deformaciones significativas, lo que sugiere que el impacto podría haberse producido a baja energía”, explica Jonathan, dejando entrever que la tripulación podría haber reducido el rendimiento de los motores intencionadamente o que esta fue una de las causas del accidente.

Finalmente, el informe preliminar concluye que el fuego fue post impacto, probablemente causado por el derrame de combustible al tocar las partes calientes del motor.
“No hay evidencia de fuego en el aire.
Todas las llamas que se observaron se generaron después del impacto”, enfatiza Jonathan, lo que refuerza la hipótesis de que la aeronave estaba intacta hasta el momento del choque.
A medida que se espera el informe final, que determinará las causas exactas y las responsabilidades, la comunidad sigue con la esperanza de que se esclarezcan los detalles de esta tragedia.
“Es importante separar lo confirmado de lo especulado.
Estaremos atentos a los hallazgos finales”, concluye Jonathan, invitando a sus seguidores a suscribirse al canal para mantenerse informados.
Este accidente ha dejado una marca imborrable en la memoria colectiva, recordándonos la fragilidad de la vida y la importancia de la seguridad en la aviación.
La historia de Yeison Jiménez, un artista querido por muchos, continúa resonando, y su legado vive en los corazones de quienes lo admiraban.