El 19 de abril de 2023, exactamente 57 años después de la muerte de Javier Solís, Pepe Aguilar convocó una reunión familiar en el rancho El Soyate en Zacatecas que cambió para siempre la historia de la dinastía Aguilar.
En esa reunión, Pepe descubrió un secreto guardado por su madre, Flor Silvestre, durante más de seis décadas: la existencia de un hijo oculto, fruto de su relación con el legendario cantante Javier Solís.
Dentro de una caja fuerte sellada desde 1963, Pepe encontró un acta de nacimiento original fechada el 2 de septiembre de 1962, que confirmaba que Flor Silvestre y Javier Solís eran los padres biológicos de un niño llamado Guillermo Javier Solís Jiménez.
El hallazgo fue confirmado tras una investigación forense de tres meses por la Fiscalía General de Jalisco, que ratificó la autenticidad del documento.
Este niño nació ocho meses antes de la muerte de Javier Solís, en un hospital privado de Guadalajara que ya no existe.
Fue dado en adopción inmediatamente después del nacimiento a una familia de clase media en Zapopan, Jalisco, y creció sin conocer la verdad sobre sus padres biológicos.
En 1962, Flor Silvestre estaba en la cima de su carrera y casada con Antonio Aguilar, con quien ya tenía un hijo.
Por su parte, Javier Solís estaba casado con Blanca Estela Welter y era uno de los cantantes más importantes de América Latina.
Sin embargo, ambos mantuvieron una relación secreta que culminó con el nacimiento de Guillermo.
Flor Silvestre ingresó al hospital bajo un nombre falso y con la ayuda de un abogado especializado en adopciones discretas para artistas, entregó a su hijo para proteger su imagen y la estabilidad de su familia.
Javier Solís también llevó una doble vida, viajando frecuentemente a Guadalajara para estar cerca de Flor Silvestre durante el embarazo.

La Fiscalía de Jalisco llevó a cabo una exhaustiva investigación que incluyó análisis de documentos hospitalarios, registros bancarios, testimonios anónimos y pruebas de ADN.
Se descubrió un patrón financiero consistente con los gastos relacionados con el embarazo y la adopción secreta.
Además, se encontró evidencia fotográfica del bebé y un análisis facial confirmó con un 94.7% de coincidencia que la mujer en las fotos era Flor Silvestre.
Testigos que trabajaron en el hospital y el hotel donde se hospedó Flor Silvestre corroboraron los hechos.
Finalmente, las pruebas genéticas confirmaron con un 99.97% de certeza que Guillermo Ramírez Padilla es hijo biológico de Flor Silvestre y medio hermano de Pepe Aguilar.
También se confirmó la paternidad de Javier Solís con un 99.94% de concordancia genética.
La revelación causó conmoción en la familia Aguilar.
Pepe Aguilar, visiblemente afectado, expresó su deseo de conocer y aceptar a su hermano.
Sin embargo, Antonio Aguilar Junior mostró una postura más reservada y distante, mientras que Marcela Aguilar actuó como mediadora, buscando integrar a Guillermo a la familia.
El escándalo se difundió rápidamente en medios y redes sociales, generando debates sobre la imagen pública de Flor Silvestre y la naturaleza de su secreto.
La historia también afectó a la familia de Javier Solís, que enfrentó su propio terremoto emocional.
![]()
Guillermo, un contador público de clase media con una familia propia, vivió 61 años sin saber su verdadera identidad.
La noticia le provocó un profundo impacto emocional, enfrentando sentimientos de abandono, confusión y búsqueda de identidad.
Tras varios encuentros con Pepe Aguilar y la familia, Guillermo decidió enfrentar públicamente la situación, buscando paz y respuestas más que fama o dinero.
Su dignidad y serenidad en medio del escándalo fueron destacadas por los medios.
Este caso revela las complejidades y presiones que enfrentaban las figuras públicas en la época dorada de la música mexicana.
Flor Silvestre tomó decisiones difíciles para proteger su carrera y familia, pero a un alto costo personal y familiar.
La historia de Guillermo Ramírez Padilla es un recordatorio de que detrás de los mitos y leyendas hay seres humanos con emociones, secretos y verdades que, tarde o temprano, salen a la luz.
La familia Aguilar enfrenta ahora el reto de reconstruir sus vínculos y aceptar una realidad que transformó para siempre su legado.