☢️ China encendió su propio Sol en la Tierra: el experimento que arde cinco veces más que el astro real y amenaza con cambiar el equilibrio del poder mundial

China acerca al mundo a la energía del futuro con su sol artificial

En el centro de nuestro sistema solar existe una fuerza tan colosal que desafía la imaginación humana.

El Sol contiene casi el 99,8% de toda la masa del sistema solar, con un diámetro 109 veces mayor que el de la Tierra y una temperatura que alcanza los 15 millones de grados en su núcleo.

Esa inmensa bola de fuego produce energía de manera constante desde hace 4.600 millones de años y seguirá haciéndolo por otros 5.000 millones más.

Durante siglos, el ser humano solo pudo observarlo con reverencia.

Hasta ahora.

China decidió imitar a las estrellas.

El llamado “Sol Artificial” no es un objeto celeste, sino un reactor de fusión nuclear conocido como EAST, siglas de Tokamak Superconductor Avanzado Experimental.

Su objetivo es tan ambicioso que parece sacado de una novela de ciencia ficción: reproducir en la Tierra el mismo proceso que alimenta al Sol y a las estrellas, la fusión nuclear, para generar energía limpia, casi ilimitada y sin los residuos peligrosos de la fisión nuclear tradicional.

La fusión nuclear ocurre cuando núcleos ligeros de hidrógeno se unen para formar helio, liberando cantidades descomunales de energía.

En el Sol, este proceso sucede bajo presiones y temperaturas extremas.

En la Tierra, replicarlo es una de las tareas científicas más difíciles jamás intentadas.

Y aun así, China lo está logrando.

El reactor EAST alcanzó una temperatura de 70 millones de grados Celsius durante más de 15 minutos, y en pruebas anteriores llegó a picos de 120 millones de grados.

El Sol artificial de China logra un nuevo e impresionante récord

Para ponerlo en perspectiva, eso es más de cinco veces la temperatura del núcleo del Sol.

Nunca antes un reactor experimental había sostenido condiciones tan extremas durante tanto tiempo.

La comunidad científica mundial quedó en silencio… y luego en aplausos.

Pero el calor no es el único desafío.

El plasma, un gas supercaliente cargado eléctricamente, no puede tocar ninguna superficie sólida o destruiría el reactor en segundos.

Para evitarlo, el Tokamak utiliza poderosos campos magnéticos que mantienen el plasma suspendido dentro de una cámara con forma de rosquilla, sin contacto físico.

Es, literalmente, mantener una estrella atrapada en el aire.

La inversión detrás de este logro es tan monumental como el experimento mismo.

China ha destinado cientos de miles de millones de dólares al desarrollo de la fusión nuclear, no solo como proyecto científico, sino como estrategia geopolítica.

Dominar la energía del futuro significa independencia energética, liderazgo tecnológico y una influencia global sin precedentes.

A diferencia del petróleo, el gas o el carbón, el combustible principal de la fusión es el deuterio, una forma de hidrógeno presente en el agua de mar.

Un solo litro de agua contiene suficiente deuterio para generar una cantidad de energía comparable a cientos de litros de gasolina.

El mensaje es claro: el combustible del futuro es prácticamente infinito.

Además, la fusión nuclear es inherentemente más segura que la fisión.

No hay reacciones en cadena incontrolables ni explosiones nucleares.

En un Tokamak, la cantidad de combustible es tan pequeña que cualquier fallo detiene la reacción de inmediato.

No hay Chernóbil posible.

No hay Fukushima.

Solo silencio… y el plasma apagándose.

El avance chino no ocurre en aislamiento.

China construyó un "sol artificial" de un billón de dólares y que supera  las temperaturas de una estrella - Forbes Argentina

Forma parte de una carrera global.

China es uno de los actores clave del proyecto ITER en Francia, el reactor de fusión más grande jamás construido, en el que participan más de 30 países.

ITER busca producir diez veces más energía de la que consume, un hito que marcaría el inicio real de la energía de fusión comercial.

Su entrada en operación está prevista para la segunda mitad de esta década.

Sin embargo, el mensaje implícito es inquietante: mientras Occidente avanza lentamente entre debates y regulaciones, China experimenta, prueba, falla y vuelve a intentar a una velocidad vertiginosa.

El “Sol Artificial” no solo demuestra capacidad científica, sino disciplina, inversión masiva y una visión a largo plazo que pocos países pueden igualar.

¿Es este reactor una promesa de salvación energética para un planeta agotado por el cambio climático? ¿O es una demostración de fuerza tecnológica que redefine el equilibrio de poder mundial? La respuesta, probablemente, es ambas.

China no ha encendido una estrella solo para iluminar el futuro.

La ha encendido para que el mundo la vea.

Y mientras ese plasma ardiente gira dentro de su jaula magnética, una cosa queda clara: la humanidad está más cerca que nunca de dominar el fuego de las estrellas… y China quiere ser quien sostenga la antorcha.

Related Posts

Our Privacy policy

https://colombia24h.com - © 2026 News