De Tepito a los Palacios de Europa: la voz que hizo llorar a príncipes, conquistó continentes y murió sola en un aeropuerto lejano, sellando la profecía más triste de la canción mexicana 🎤💔✈️

La inesperada muerte de María de Lourdes: la embajadora de la canción  mexicana que falleció en un aeropuerto - Infobae

María de Lourdes Pérez López nació en la Ciudad de México un 30 de diciembre, aunque el año exacto permanece envuelto en misterio, como si desde el inicio su vida estuviera destinada a caminar entre sombras y leyendas.

Algunos documentos apuntan a 1933, otros a 1939.

Lo que no admite duda es su origen humilde y el peso del destino que ya la esperaba.

Hija de Alberto Pérez Beltrán y Emilia López Santoyo, fue la tercera de varios hermanos en una familia donde el esfuerzo diario marcaba el ritmo de la vida.

Sus primeros años no transcurrieron en escenarios ni micrófonos, sino en caminos de tierra y cielos abiertos.

Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, su padre trabajó como maestro rural y la familia se trasladó a El Setal, en Actopan.

Allí, rodeada de música campesina y silencios profundos, María comenzó a absorber los sonidos que más tarde definirían su alma artística.

Aquellos años lejos de la capital sembraron en ella una nostalgia que jamás la abandonaría.

Cuando la familia regresó a la Ciudad de México a principios de los años cuarenta, el destino la colocó en Tepito, un barrio duro, vibrante, lleno de vida y música.

Entre esas calles estrechas ocurrió una coincidencia casi mística: sus vecinas eran Flor Silvestre y La Prieta Linda, futuras leyendas de la canción mexicana.

Sin saberlo, María crecía rodeada de voces que también marcarían la historia, como si el barrio entero conspirara para convertirla en artista.

La vida en casa, sin embargo, era complicada.

La falta de espacio y recursos llevó a que fuera enviada a un colegio con convento, donde la disciplina era férrea y el silencio obligatorio.

Más tarde vivió con un tío en Uriangato, Guanajuato, experiencia que reforzó en ella una sensación de desarraigo constante.

Aquellos traslados forjaron su carácter, pero también una soledad que más tarde se filtraría en su manera de cantar.

De regreso en la capital, intentó un camino práctico.

Biografía

Estudió administración y consiguió trabajo como secretaria en una tenería.

Era un empleo gris, rutinario, aparentemente definitivo.

Pero la música no la soltaba.

Cantaba donde podía, en reuniones, en fiestas, en cualquier espacio donde alguien pidiera escucharla.

Y fue precisamente en una fiesta de la empresa donde ocurrió el primer giro del destino.

Su interpretación dejó sin aliento a un cazatalentos de la radio XEQ, quien la invitó al programa Amateur, buscando una estrella.

Aquella transmisión cambió su vida para siempre.

En 1955 grabó su primer sencillo con Columbia Records y comenzó una formación rigurosa con maestros como José Morales y bajo la guía de Rafael Cardona.

Su talento la llevó al programa Así es mi tierra, creado por Eulalio Ferrer, un espacio que celebraba la identidad profunda de México.

María no solo participó, brilló.

Su voz comenzó a entrar en los hogares del país como una presencia familiar, poderosa e inevitable.

La radio la llevó a la televisión, la televisión al cine y, casi sin darse cuenta, María de Lourdes se convirtió en una figura reconocida a nivel nacional.

Pero el mundo la esperaba.

En 1960, tras una presentación en un club de Londres, fue escuchada por el expresidente Miguel Alemán, quien quedó tan impactado que la invitó a cantar en un evento oficial durante la visita del presidente Sukarno de Indonesia.

Aquel momento abrió la puerta a una carrera internacional sin precedentes.

En 1963 viajó a Indonesia acompañada por el Mariachi Vargas de Tecalitlán, llevando no solo canciones, sino un mensaje diplomático de México al mundo.

Su impacto fue tan profundo que Miguel Alemán Valdés le otorgó el título que definiría su vida: la embajadora de la canción mexicana.

Desde entonces, María dejó de ser solo una artista; se convirtió en símbolo.

Cantó ante el emperador Hirohito en Japón, representó a México en Alemania antes de los Juegos Olímpicos de Múnich y recorrió Europa, Asia y América Latina como una figura cultural imprescindible.

En 1985 recibió una nominación al Grammy por su disco Mujer Importante, confirmando que su voz trascendía idiomas y fronteras.

La inesperada muerte de María de Lourdes: la embajadora de la canción  mexicana que falleció en un aeropuerto - Infobae

En los Países Bajos encontró un segundo hogar.

El príncipe Bernardo, esposo de la reina Juliana, quedó profundamente conmovido por su canto y la convirtió en invitada habitual de la realeza.

En 1991, al cantar Las mañanitas en su cumpleaños dentro del palacio, hizo llorar al príncipe y selló su lugar en el corazón del país.

Holanda la adoptó como propia.

Pero el destino, implacable, ya había escrito el final.

En 1997, tras una exitosa gira, María de Lourdes caminaba por el aeropuerto de Schiphol junto a su hijo.

De pronto, se desplomó.

No fue un desmayo.

Fue un infarto fulminante.

Murió allí mismo, lejos de México, justo como siempre temió, en el punto más alto de su renacimiento internacional.

Su muerte sacudió a México y a Europa.

El gobierno neerlandés agilizó los trámites para devolver su cuerpo a casa, cumpliendo el verso que ella cantó tantas veces: que la traigan a ti.

María de Lourdes regresó finalmente a su tierra, envuelta en aplausos silenciosos y lágrimas colectivas.

Murió lejos de casa, pero su voz nunca se fue.

Sigue viajando, cruzando fronteras, recordándonos que algunas vidas nacen para convertirse en leyenda y que, a veces, el destino cobra su precio más alto justo cuando el mundo entero está escuchando.

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