⏳🌌 El Día en que el Tiempo Empezó a Desmoronarse: Cómo el Telescopio James Webb y Michio Kaku Están Forzando a los Científicos a Aceptar que el Pasado, el Presente y el Futuro Podrían Existir al Mismo Tiempo 😨🔭

El gran misterio del cosmos que lo explicará todo

El telescopio espacial James Webb no es solo una máquina científica; es una auténtica máquina del tiempo.

Al observar el universo en el espectro infrarrojo, el Webb nos permite ver miles de millones de años hacia el pasado, capturando la luz de galaxias que nacieron cuando el cosmos apenas daba sus primeros pasos.

Sin embargo, lo que está mostrando no encaja con el relato que hemos repetido durante décadas.

Según la teoría del Big Bang, el universo comenzó hace unos 13.

800 millones de años y desde entonces se ha expandido como un globo inflándose.

Bajo este modelo, las galaxias más lejanas deberían verse más pequeñas, más primitivas y menos numerosas.

Pero el James Webb está revelando algo perturbador: galaxias antiguas que son demasiado grandes, demasiado lisas, demasiado maduras… y demasiado numerosas.

Algunas de estas galaxias parecen albergar estrellas con edades superiores a los mil millones de años, a pesar de que, según el Big Bang, deberían estar observándose apenas 400 o 500 millones de años después del origen del universo.

Es como encontrar árboles centenarios en un bosque que supuestamente fue plantado ayer.

Algo no cuadra.

Más inquietante aún es el tamaño.

Las galaxias distantes captadas por el James Webb no se ven significativamente más pequeñas que las cercanas.

Es como si la expansión del universo, uno de los pilares de la cosmología moderna, no dejara la huella visual que debería.

Para que el modelo actual siga en pie, estas galaxias tendrían que ser absurdamente diminutas en realidad, una explicación que roza lo inverosímil.

Michio Kaku ha sido claro al respecto: el James Webb no solo está encontrando anomalías, está exponiendo grietas profundas en nuestra comprensión del espacio y del tiempo.

Cada discrepancia, por pequeña que parezca, actúa como una pieza faltante en un rompecabezas cósmico que ya no encaja.

Y si el Big Bang empieza a tambalearse, el tiempo mismo entra en la zona de peligro.

Nuestra noción del tiempo está íntimamente ligada a la expansión del universo: pasado, presente y futuro definidos por una evolución cósmica.

Pero si esa evolución no ocurrió como pensamos, entonces el tiempo podría no ser lo que creemos.

Descripción física :: a traves del universo

Aquí es donde entran las ideas más radicales.

Algunos físicos sostienen que el tiempo no fluye realmente.

Que todas las leyes fundamentales de la física funcionan igual si el tiempo avanza o retrocede.

Incluso existen teorías que sugieren que el universo podría contraerse en un Big Crunch, haciendo que el tiempo corra hacia atrás como una película rebobinada.

Otros van todavía más lejos.

El concepto del “universo bloque” plantea que el pasado, el presente y el futuro existen simultáneamente.

Nada cambia.

Todo simplemente es.

El físico Max Tegmark lo explicó de forma inquietante: podemos ver la realidad como un mundo tridimensional donde las cosas suceden, o como una estructura tetradimensional donde nada ocurre porque todo ya existe.

Julian Barbour, uno de los pensadores más provocadores de la física moderna, sostiene que el tiempo es una ilusión creada por nuestros recuerdos.

Según su visión, el universo está compuesto por “instantes” independientes, como fotografías en un álbum cósmico.

Nuestra sensación de continuidad sería solo una construcción mental.

El pasado no existiría realmente; solo existirían recuerdos almacenados en configuraciones presentes del universo.

Esta idea conecta de forma inquietante con la relatividad de Einstein, que ya nos enseñó que el tiempo no es absoluto.

Sin embargo, cuando la relatividad general se enfrenta a la mecánica cuántica, todo se desmorona.

En el mundo cuántico, las partículas pueden estar en varios lugares a la vez.

Pero un campo gravitatorio, según Einstein, no puede.

Las matemáticas colapsan.

Aparecen infinitos.

Probabilidades imposibles.

Físico presenta la charla “Partículas elementales y el universo” – Noticias  UACh

Una señal clara de que algo fundamental está mal.

Para resolver esta guerra entre teorías, han surgido propuestas audaces como la teoría de cuerdas, que requiere once dimensiones, o la gravedad cuántica de bucles, que describe el espacio-tiempo como una red microscópica de estructuras discretas.

Ninguna ha sido confirmada experimentalmente, pero ambas coinciden en algo inquietante: el espacio y el tiempo podrían no ser fundamentales.

Algunos físicos incluso sugieren que el espacio-tiempo emerge del mundo cuántico, no al revés.

Que la realidad no es un escenario donde ocurren las cosas, sino una consecuencia de las interacciones mismas.

Si esto es cierto, el entrelazamiento cuántico —esa “acción fantasmal a distancia” que tanto perturbaba a Einstein— deja de ser un problema y se convierte en una pista.

Las implicaciones son vertiginosas.

Si el tiempo no es fundamental, entonces nuestra vida, nuestras decisiones y nuestra percepción del cambio podrían ser solo una narrativa interna.

El universo no avanzaría.

No evolucionaría.

Simplemente existiría completo, eterno e indiferente.

El James Webb no ha demostrado que el tiempo sea una ilusión.

Pero ha hecho algo quizás más peligroso: ha demostrado que nuestras certezas ya no son seguras.

Y cuando la ciencia empieza a dudar de sus pilares más básicos, no estamos ante una simple revisión… estamos ante el comienzo de una revolución.

Tal vez, en el futuro, miremos atrás y recordemos este momento como el instante en que el tiempo dejó de ser obvio.

O tal vez no haya un “atrás” al que mirar.

Porque si estas teorías son correctas, todo —incluido este mismo momento— siempre estuvo ahí.

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