🚨🕯️ El rumor que estremeció a Colombia: dijeron que Yeison Jiménez había muerto y ahora su hija rompe el silencio para contar la verdad que nadie quiso escuchar

Quién era Yeison Jiménez, el cantante que murió trágicamente en un  accidente aéreo: qué pasó | Exitoina

Todo comenzó con un murmullo extraño.

Mensajes cruzados, audios reenviados, publicaciones que aseguraban que Yeison Jiménez había muerto hacía cuatro días.

Camila recuerda que al principio no quiso creerlo.

Algo dentro de ella se resistía, pero al mismo tiempo sentía que algo no estaba bien.

No era una visión ni un sueño, como ella misma lo explicó después, sino una sensación constante, un presentimiento que no la dejaba tranquila.

Según Camila, en los días previos su padre se mostraba distinto.

Más callado, más cargado de pensamientos.

No era el Yeison enérgico de los escenarios, sino un hombre cansado, reflexivo, que hablaba de sueños extraños, de aviones, de caídas, incluso de la muerte.

Conversaciones que en su momento parecían anecdóticas, pero que, cuando el rumor estalló, adquirieron un significado inquietante.

Ella confesó que cada vez que su padre viajaba sentía un nudo en el pecho.

Un miedo difícil de explicar.

Por eso, en uno de esos momentos, le dijo algo que hoy le retumba en la cabeza: “Quédate conmigo, papá”.

Él, con su calma habitual, le respondió que todo estaría bien.

Pero Camila sentía que no lo estaba.

Cuando las redes explotaron con la noticia falsa, el impacto fue brutal.

Camila describe esas horas como un vacío absoluto.

El tiempo se detuvo.

El teléfono no dejaba de sonar.

La hija de Yeison Jiménez lo despidió en redes sociales tras su inesperada  muerte | Perfil

Gente llorando, otros despidiéndose, miles hablando de un final que no había ocurrido.

Para ella, fue como vivir una pérdida anticipada.

Una muerte simbólica que dolía casi igual.

En medio de la confusión, Camila entendió algo que quiso decir en voz alta: su papá no es solo el artista que todos ven.

Es un hombre que vive entre aeropuertos, conciertos, presiones y una responsabilidad enorme con su público.

Un hombre que no sabe bajar el ritmo, que cumple hasta el final, incluso cuando el cuerpo pide pausa.

Por eso decidió hablar.

No para alimentar el drama, sino para cambiar el enfoque.

“Mi papá está vivo”, dejó claro, pero también explicó que el desgaste es real.

Que hay noches en las que el miedo se sienta a su lado en silencio.

Que la fama no hace invencible a nadie.

Camila recordó los inicios de Yeison Jiménez, cuando grababa canciones sin certezas, apostándole a un sueño que parecía imposible.

Te deseo lo mejor fue solo la primera puerta.

Después vinieron los escenarios pequeños, el trabajo duro, los errores y una disciplina férrea.

Ella fue testigo de todo.

Lo vio crecer sin perder la humildad, sin olvidar de dónde venía.

Uno de los momentos que más la marcó fue cuando llenó el Campín con Mi promesa.

Ese día, dice, entendió que su padre había cambiado la historia de la música popular.

No por números, sino por conexión.

AeroBoyacá se pronunció sobre accidente en el que murió Yeison Jiménez:  hizo señalamientos | Noticias RCN

Por cantar desde la verdad.

Por decir lo que muchos callaban.

Sin embargo, el éxito no borró el cansancio.

Camila cuenta que muchas veces lo vio regresar agotado, en silencio, buscando solo conversar, como cuando ella era niña.

En esos momentos, el artista desaparecía y quedaba solo su papá, un hombre humano que admitía tener miedo y que no siempre se sentía fuerte.

El rumor de su muerte, aunque falso, dejó una herida real.

Camila asegura que le hizo tomar conciencia de algo que ya intuía: el ritmo de vida que lleva su padre es implacable.

Jornadas eternas, carreteras interminables, compromisos que no se detienen.

Y un país entero que a veces olvida que detrás del nombre hay una persona.

“Yo no pude cambiar el destino”, dijo Camila en su testimonio, “solo puedo amarlo y caminar a su lado”.

Para ella, hablar fue una forma de pedir conciencia, de recordar que no todo se resume en titulares impactantes.

Que las palabras también pesan.

Que anunciar una muerte inexistente no es solo un error: es una violencia emocional.

Hoy, después del susto, Camila prefiere que su padre sea recordado lejos del morbo.

Como el hombre disciplinado, obsesivo con su trabajo, que se ganó cada espacio sin máscaras.

Como el compositor que escribe mirando la carretera, con un cuaderno en la mano, aprovechando cada segundo como si el tiempo fuera limitado.

El país aprendió una lección amarga: no todo lo que circula es verdad.

Y detrás de cada rumor hay familias que sienten, que temen, que sufren.

Yeison Jiménez sigue vivo, sigue creando, pero su hija dejó claro algo más profundo: incluso las voces más fuertes pueden cansarse.

Y a veces, el verdadero silencio no es la muerte, sino no escuchar a tiempo.

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