🎭 Fue seminarista, galán eterno y esposo devoto, pero hoy vive rodeado de ausencias: la historia íntima, frágil y dolorosa de Humberto Zurita después de los 70

Humberto Zurita dedica triste poema a Christian Bach, a tres años de su  muerte

Humberto Zurita nació en 1954 en Torreón, Coahuila, en una familia numerosa, humilde y profundamente católica.

Fue el décimo de once hermanos, criado entre carencias materiales, disciplina estricta y una fe que marcaba cada decisión cotidiana.

Desde pequeño mostró una sensibilidad poco común.

Observaba a las personas con detenimiento, estudiaba sus gestos, sus silencios, sus emociones.

Sin saberlo, ahí comenzó su formación como actor.

Durante su adolescencia creyó que su destino estaba en la Iglesia.

Ingresó al seminario y pasó tres años formándose para ser sacerdote.

Oraba, estudiaba, obedecía.

Pero algo dentro de él no encajaba.

“Tenía demasiado mundo dentro de mí”, confesó después.

A los 17 años tomó la decisión más difícil de su vida: abandonar el seminario.

Para su familia fue un golpe devastador.

Para él, una liberación dolorosa.

Los años siguientes no fueron fáciles.

Trabajó en un taller de muebles acrílicos para ayudar en casa y estudiaba por las noches.

Fue entonces cuando el teatro apareció como una revelación.

Ver una obra en vivo lo sacudió por completo.

Entendió que ahí, sobre un escenario, podía canalizar todo aquello que llevaba dentro.

Se postuló al Centro Universitario de Teatro de la UNAM y fue aceptado.

Humberto Zurita ya Tiene Más de 70 Años y su Vida es Triste

En el CUT se forjó con rigor.

No era el alumno más seguro, pero sí uno de los más disciplinados.

Su formación teatral le dio una profundidad poco común en la televisión mexicana.

Debutó en obras exigentes y pronto llamó la atención de productores.

En 1981 llegó el papel que lo lanzó al estrellato: Alberto Limonta en El derecho de nacer.

De la noche a la mañana, Humberto Zurita se convirtió en un galán nacional, respetado por el público y la crítica.

Pero la fama nunca lo sedujo del todo.

Siempre fue introspectivo, reservado, casi ajeno al ruido mediático.

Y entonces apareció ella: Christian Bach.

Se conocieron trabajando, primero como colegas, luego como amigos, y finalmente como compañeros de vida.

Su relación no fue un romance de revista, fue una sociedad profunda, intelectual y creativa.

Se casaron en 1986 y juntos fundaron Suba Producciones.

Desafiaron el control de las grandes televisoras y apostaron por historias distintas, arriesgadas.

Produjeron proyectos innovadores y construyeron una familia sólida con sus hijos Sebastián y Emiliano.

Para muchos, eran la pareja perfecta.

Para Humberto, Christian era su centro, su equilibrio, su hogar.

Pero a comienzos de la década de 2010, Christian empezó a desaparecer del ojo público.

En 2019 se confirmó la noticia que nadie quería escuchar: Christian Bach había fallecido tras una enfermedad que mantuvieron en estricta privacidad.

Tenía 59 años.

Humberto quedó devastado.

“Ella es y será siempre el amor de mi vida”, dijo.

Y no volvió a ser el mismo.

Tras su muerte, Zurita se retiró casi por completo.

No concedía entrevistas, no asistía a eventos.

En redes compartía poemas, imágenes en blanco y negro, recuerdos silenciosos.

El duelo lo consumía.

Y entonces llegaron los rumores.

Videos virales lo mostraban desorientado, tambaleante, murmurando frases incoherentes.

Internet fue implacable.

Humberto negó caer en adicciones o depresión clínica.

Explicó que fue un mal momento amplificado por el morbo.

Pero el daño estaba hecho.

La narrativa ya estaba instalada: Zurita se está desmoronando.

Lo que pocos quisieron ver era a un hombre atravesando un duelo profundo, sin anestesia emocional.

En 2022 ocurrió otro golpe brutal.

Retomó la equitación, una de sus pasiones, y sufrió un accidente gravísimo.

Humberto Zurita se somete a operación, confiesa que sintió la presencia de  Christian Bach - UnoTV

Cayó violentamente, se rompió la columna y necesitó una cirugía de emergencia con implantes de titanio.

Durante la recuperación, afirmó haber sentido la presencia de Christian, como si ella lo ayudara a volver.

Esa experiencia lo marcó para siempre.

La rehabilitación fue larga, dolorosa y solitaria.

Fisioterapia diaria, reaprender movimientos básicos, convivir con el dolor.

Pero las heridas más profundas no estaban en la espalda, sino en el alma.

Aun así, la vida volvió a sorprenderlo.

A finales de 2022 reapareció públicamente junto a Stephanie Salas.

La noticia sacudió a todos.

Ella era más joven, parte de una dinastía famosa y, para muchos, un vínculo incómodo con el pasado.

Las críticas fueron duras.

Pero Humberto fue claro: no vive para complacer al público.

Ama en paz.

Con Stephanie encontró compañía, complicidad y una forma distinta de seguir adelante.

No intentó reemplazar el pasado, sino construir algo nuevo.

Trabajaron juntos, viajaron, compartieron momentos simples.

Él, que durante años habló de Christian en presente, aprendió que el amor no desaparece, se transforma.

Hoy, con más de 70 años, Humberto Zurita no vive una vida escandalosa, pero tampoco una vida fácil.

Convive con el dolor, con la memoria, con un cuerpo que ya no responde igual y con un público que muchas veces exige explicaciones que nadie debería dar.

Su vida no es triste porque esté vacía, sino porque ha sido profundamente intensa.

Zurita sigue de pie.

No como un héroe invencible, sino como un hombre que ha perdido mucho y aun así decidió seguir viviendo.

Y quizá eso, en un mundo que no perdona la fragilidad, sea su acto más valiente.

Related Posts

Our Privacy policy

https://colombia24h.com - © 2026 News