A sus 86 años, Terence Hill rompe su silencio revelando los desafíos, decisiones y secretos de su vida y carrera, conmocionando al mundo y mostrando al hombre detrás del ícono del cine europeo que sigue apasionado por contar historias.

Terence Hill, el legendario actor italiano conocido por sus icónicos papeles en spaghetti westerns y comedias de acción junto a Bud Spencer, ha sorprendido al mundo al romper su silencio a los 86 años, ofreciendo reflexiones inéditas sobre su vida, carrera y decisiones personales que han marcado su trayectoria.
Nacido como Mario Girotti el 29 de marzo de 1939 en Venecia, Italia, Hill se convirtió en un ícono del cine europeo y mundial gracias a su carisma, su habilidad para la comedia física y su química inigualable con Bud Spencer, con quien protagonizó más de una veintena de películas que aún son recordadas con nostalgia por varias generaciones.
Durante décadas, Hill ha mantenido un perfil reservado, evitando los escándalos mediáticos y las apariciones públicas innecesarias.
Sin embargo, en una reciente entrevista exclusiva desde su residencia en Roma, el actor habló abiertamente sobre momentos críticos de su carrera, los desafíos que enfrentó al intentar mantener su autenticidad en la industria cinematográfica y la relación compleja con la fama que lo acompañó desde joven.
“Nunca busqué ser un ídolo de masas; solo quería contar historias y hacer reír a la gente”, confesó con voz pausada y emotiva, revelando un lado humano que rara vez había mostrado ante la prensa.
Hill recordó sus primeros pasos en el cine, incluyendo su debut a los 14 años en películas italianas de posguerra y su transformación gradual en Terence Hill, nombre que adoptó para lograr proyección internacional.
Explicó que la elección de este seudónimo no fue solo una estrategia comercial, sino una forma de crear una identidad artística capaz de trascender fronteras culturales y lingüísticas.

“Era un cambio necesario para poder vivir de lo que amaba sin perder mi esencia”, dijo, mientras compartía fotos inéditas de sus primeras películas y recuerdos de sets donde, según él, aprendió lecciones de vida más allá de la actuación.
Uno de los momentos más impactantes de la conversación fue cuando Hill abordó la relación con Bud Spencer, su compañero de tantas aventuras cinematográficas.
Contrario a los rumores de conflictos y rivalidades que circulaban, Hill afirmó que siempre existió un profundo respeto y amistad entre ellos: “Con Bud compartimos más que películas; compartimos valores y una forma de enfrentar la vida.
Esa química es imposible de fingir y por eso nuestras películas siguen vivas en la memoria de todos”.
La revelación causó conmoción entre los fanáticos, quienes durante años habían especulado sobre posibles diferencias detrás de cámaras.
Hill también se refirió a su vida personal y cómo equilibró la fama con la intimidad familiar.
A sus 86 años, vive alejado de los reflectores, disfrutando de la tranquilidad de su hogar en Italia, rodeado de su familia y amigos cercanos.
En la entrevista, compartió que, aunque la industria cambió y los géneros que lo hicieron famoso ya no dominan las taquillas, él sigue comprometido con proyectos cinematográficos y colaboraciones puntuales que le permiten transmitir su visión artística sin comprometer sus principios.

“La pasión por el cine no tiene edad, y mientras pueda, seguiré contando historias que hagan sentir algo a quienes las vean”, aseguró con una sonrisa que recordó a sus personajes más entrañables.
La reacción del público y de la prensa ha sido inmediata.
Fanáticos de todas las generaciones han compartido mensajes de admiración y nostalgia, destacando no solo su talento en la pantalla, sino también la integridad y humildad que Hill demuestra fuera de ella.
Su declaración rompe la imagen distante que muchos tenían del actor, humanizando a un ícono que parecía inalcanzable y mostrando que detrás de la leyenda hay un hombre reflexivo, consciente de sus logros y agradecido por la vida que ha llevado.
En conclusión, Terence Hill, a sus 86 años, no solo reafirma su lugar como leyenda del cine, sino que también deja al mundo una lección de humildad, pasión y autenticidad.
Su ruptura del silencio ofrece una mirada íntima a su trayectoria, sus vínculos más importantes y la filosofía de vida que ha guiado cada decisión, recordando que la grandeza de un artista no solo se mide por su fama, sino por la coherencia y humanidad que mantiene a lo largo de los años.