A 32 años de su muerte, nuevos secretos revelan que los últimos días de Cantinflas estuvieron marcados por problemas de salud, tensiones legales y estrés emocional, mostrando un final oscuro y humano detrás del icónico comediante mexicano que siempre hizo reír al mundo.

Mario Moreno, mejor conocido como Cantinflas, falleció el 20 de abril de 1993 en Ciudad de México, dejando un vacío imposible de llenar en la comedia y el cine mexicano.
Reconocido mundialmente como “el Charlie Chaplin de México”, Cantinflas conquistó audiencias en todo el mundo con su humor único, su carisma inigualable y su capacidad de convertir la crítica social en comedia ligera.
Sin embargo, más de tres décadas después de su partida, surgen nuevas revelaciones que apuntan a un final lleno de misterios y circunstancias poco conocidas, que hasta hoy han generado debate entre historiadores, periodistas y fanáticos del icónico actor.
Durante los últimos años de su vida, Cantinflas enfrentó problemas de salud que incluyeron complicaciones cardíacas y respiratorias, además de episodios de depresión según testimonios de familiares cercanos y colaboradores.
Amigos íntimos del actor han declarado que Mario Moreno había comenzado a mostrar signos de aislamiento, evitando eventos públicos y limitando sus apariciones en medios.
Uno de sus biógrafos, entrevistado en 2025, señaló que “Cantinflas era un hombre que siempre buscó hacer reír, pero sus últimos años estuvieron marcados por un profundo dolor que pocos conocieron”.
En los días previos a su fallecimiento, se reportó que Cantinflas se encontraba en su residencia en Polanco, Ciudad de México, acompañado únicamente de su familia más cercana.
Testimonios de vecinos relatan que, a pesar de su estado frágil, se mantenía activo en la planificación de proyectos y en reuniones privadas con amigos y colaboradores.

Sin embargo, algunos indicios sugieren que hubo tensiones económicas y legales que podrían haber afectado su estado emocional.
Documentos de la época mencionan disputas sobre derechos de sus películas y contratos publicitarios, situación que habría generado estrés significativo en el comediante.
El 20 de abril de 1993, Cantinflas sufrió un colapso cardíaco que derivó en su fallecimiento, pero la versión oficial ha sido cuestionada por ciertas irregularidades.
Algunos allegados señalan que el traslado al hospital fue tardío y que hubo falta de claridad sobre los procedimientos médicos aplicados.
La prensa de aquel momento reportó escuetamente la noticia, destacando su legado artístico, pero minimizando las circunstancias que rodearon sus últimos días.
Esta omisión alimentó rumores sobre posibles negligencias o incluso un final más oscuro del que se conoció públicamente.
Adicionalmente, documentos y entrevistas recientes revelan que Cantinflas habría tenido conflictos con algunos miembros de la industria cinematográfica sobre derechos de autor y distribución internacional de sus películas, lo que pudo haber añadido presión a sus últimos años.
Amigos cercanos mencionan que Mario Moreno tenía miedo de que su imagen pública fuera explotada de manera injusta tras su muerte, y que ese temor lo mantenía preocupado incluso durante sus últimos meses de vida.
Estas revelaciones explican por qué, hasta ahora, muchos aspectos de su fallecimiento permanecen envueltos en misterio.
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La repercusión de estos secretos ha generado reacciones mixtas entre el público y críticos de cine.
Por un lado, hay quienes lamentan que el final de un ícono de la comedia estuviera marcado por preocupaciones económicas y legales, mientras que otros destacan su capacidad para mantener su profesionalismo y carisma hasta los últimos días.
Su familia, por su parte, ha solicitado respeto ante estas revelaciones, enfatizando que el legado de Cantinflas no se mide únicamente por sus últimos momentos, sino por la alegría y el impacto cultural que dejó en México y el mundo.
El debate sobre la verdadera historia de los últimos días de Cantinflas no solo resalta la vulnerabilidad humana detrás de la figura pública, sino también la complejidad de la industria del entretenimiento, donde fama, dinero y salud pueden converger en circunstancias inesperadas.
A 32 años de su partida, el actor sigue siendo un referente de la comedia universal, y su historia continúa inspirando tanto a artistas como a fans que buscan comprender el hombre detrás del mito.
Hoy, los fanáticos recuerdan a Cantinflas no solo por sus películas y sus inolvidables personajes, sino también por la humanidad que proyectó, dejando un legado de risas, reflexiones y, ahora, misterios que aún invitan a investigar y reflexionar sobre lo que realmente ocurrió en los últimos días de su vida.
Su muerte, más que un cierre, se convierte en un recordatorio de que incluso los íconos culturales enfrentan batallas privadas que pocas veces salen a la luz.