En el video de hoy recordaremos esos días llenos de risas cuando encendíamos el televisor para ver como 10 personas cabían en un pequeño departamento de la Ciudad de México.

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¿Quién puede olvidar el eterno sufrimiento de Plácido trabajando para todos? La distraída dulzura de la tía Licha con su yo no soy dramática, la frescura de Martina o el insaciable apetito de don Arnoldo y sus amados tamales.

Hoy rendiremos un tributo a esos actores de este elenco que ya no están con nosotros y que dejaron un vacío imposible de llenar.

Prepárense porque con la reciente partida de nuestro querido abuelo, este recorrido será difícil de procesar.

Los invito a que me acompañen a honrar sus vidas, sus legados y las sonrisas que nos regalaron hasta el final.

Comencemos. Juan Verdusco, el primero en nuestra lista, es un actor cuya versatilidad dejó una marca imborrable.

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Nos referimos al gran Juan Verdusco. El 4 de marzo de 2024 se anunció la triste noticia de su fallecimiento a los 78 años.

La causa revelada más tarde por su hijo fue una dura batalla contra la esclerosis, una enfermedad que enfrentó con valentía en sus últimos años.

Para millones, Juan siempre será don camerino de la familia Peluche. Sin embargo, su carrera fue mucho más extensa con una trayectoria de más de 50 años, participó en telenovelas como Rosa Salvaje y fue una figura clave en otra comedia de Jorge Ortiz de Pinedo, el drctor Cándido Pérez, donde interpretó al padre Camilo.

En una familia de 10, Verdusco dio vida a un personaje recurrente que siempre era un placer ver, el tío Roro.

Como hermano de Renata aparecía para añadir una nueva capa de caos y comedia. Su elegancia contrastaba brillantemente con la precariedad de los Lopes, generando situaciones hilarantes.

Cada una de sus apariciones era una clase magistral de comedia, demostrando que no hay papeles pequeños, solo actores gigantes.

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Su fallecimiento resonó en toda la industria y saber que detrás de su sonrisa había una batalla personal tan difícil hace que su trabajo sea aún más admirable.

Aunque el tío Roro no vivía en el departamento, el talento de Juan siempre tendrá un lugar de honor en la historia de una familia de 10.

Silvia Pinal, aunque su participación fue breve, es imposible no mencionar en este homenaje a una verdadera leyenda del cine, el teatro y la televisión de México, cuya presencia engalanó el set de una familia de 10.

La primera actriz nos dejó el 28 de noviembre de 2024 a la edad de 94 años, cerrando un capítulo dorado en la historia del espectáculo mexicano.

Silvia Pinal no era parte del elenco recurrente, pero su aparición en la serie es uno de esos momentos que los fans atesoran.

En un episodio especial, la diva se interpretó a sí misma durante una visita a la vecindad de los López.

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Su presencia, llena de glamour, chocando con el desorden de la familia, creó una joya de comedia.

Ver a una estrella de su magnitud interactuando con personajes como Plácido o Don Arnoldo fue un regalo para la audiencia.

Su cameo demostró el estatus de una familia de 10 como un programa querido y respetado, un lugar donde hasta las más grandes estrellas se sentían cómodas de participar.

Aunque su conexión con la serie fue puntual, su fallecimiento representa la pérdida de un pilar de la cultura mexicana.

Su inclusión en esta lista es un reconocimiento a su inmenso legado y a ese momento especial en que su universo se cruzó con el de nuestra familia favorita.

Antes de continuar, si guardas un cariño especial por esta serie y sus actores, te invitamos a suscribirte a nuestro canal Eduardo Manzano.

Continuamos este recorrido con una noticia más reciente y una de las más dolorosas, la partida del legendario Eduardo Manzano, nuestro querido don Arnoldo López.

La mañana del 5 de diciembre de 2025, el mundo del espectáculo mexicano se vistió de luto.

A los 87 años, el titán de la comedia, el inolvidable Polvoz, nos decía adiós, dejando un silencio imposible de llenar.

Su hijo, Lalo Manzano, confirmó que su padre falleció la noche del 4 de diciembre a causa de un paro respiratorio mientras dormía.

Una partida serena para un hombre que vivió para hacer reír. Eduardo no era solo un actor, era una institución.

Desde los años 60, junto a Enrique Cuenca formó Los Polivoces, un fenómeno que definió la comedia en México con personajes icónicos como Gordolfo Gelatino o el comandante Agayón Mafafas.

Su humor ingenioso y familiar cruzó generaciones. Sin embargo, para un público más joven, su rostro se inmortalizó de una manera completamente nueva.

A partir de 2007, cuando se unió a una familia de 10. Su personaje se convirtió en el ancla cómica de muchas escenas, quejumbroso por la comida, obsesionado con sus tamales y siempre listo con un comentario sarcástico que escondía un profundo amor por su bonita familia.

Su química con Jorge Ortiz de Pinedo, su hijo en la ficción, era palpable, fruto de años de amistad.

Tras su fallecimiento, Ortiz de Pinedo expresó su dolor recordando los más de 15 años que compartieron en la serie y en giras teatrales.

Mariana Botas, su nieta Martina en la serie, compartió un mensaje desgarrador. “Fuiste y siempre serás mi abuelito, porque tú y yo sabemos que así fue.”

Sus palabras reflejan un sentimiento colectivo. Para el elenco y el público, Eduardo Manzano era el abuelito de todos.

Su don Arnoldo no era solo un personaje, era un recordatorio de que en el corazón de cada familia siempre hay lugar para el amor y, por supuesto, para un buen tamal.

Telma Dorantes. Apenas un mes después de la partida de Juan Verdusco, la tragedia volvió a tocar la puerta de una familia de 10.

En abril de 2024, el espectáculo se despidió de otra talentosa figura, la primera actriz, Telma Dorantes, quien falleció a los 74 años.

Durantes tuvo una sólida carrera en teatro, cine y televisión de más de cuatro décadas.

El público la recuerda por sus participaciones en telenovelas como Fuego en la sangre y clase 406 y en programas como Mujer, casos de la vida real.

Y como dice el dicho, su rango actoral le permitía navegar con la misma facilidad entre el drama y la comedia.

En esta divertida serie, Telma tuvo una participación especial, pero muy significativa. Interpretó a la mamá de Ricky, el primer novio de Martina.

En sus apariciones aportó esa calidad y presencia que solo una actriz de su calibre podía ofrecer.

Su personaje representaba el clásico y cómico encuentro entre las familias de los novios, un momento en el cual brilló.

Aunque su papel fue secundario, su fallecimiento fue lamentado por la Asociación Nacional de Inérpretes y por innumerables colegas que destacaron su profesionalismo y calidez humana.

Ahora viajemos al origen de todo, a una historia que muchos fans quizás no conocen y que involucra a una leyenda de la comedia.

Su conexión con la serie es fundamental, aunque nunca apareció en la versión televisiva. Pompí Iglesias, una familia de 10 está basada en la obra de teatro española El casado Casa quiere.

En las puestas en escena que Jorge Ortiz de Pinedo montó en México, el papel del abuelo fue interpretado por el icónico Pompín Iglesias.

Él fue en esencia el abuelo original de esta familia. Pompin, famoso por su humor blanco y su participación en programas como Mi secretaria, tenía una frase célebre que decía con una enorme sonrisa, “¡Qué bonita familia!”

Cuando Jorge Ortiz de Pinedo preparaba la adaptación para televisión en 2007, el plan era que Pompín retomara su papel.

Sin embargo, el destino tenía otros planes. El 3 de marzo de 2007, apenas unos meses antes del estreno de la serie, Alfonso falleció a los 80 años a causa de un infarto.

Su partida fue un golpe devastador. El papel del abuelo, ahora rebautizado como don Arnoldo, recayó entonces en otro gigante, Eduardo Manzano.

Pero Ortiz de Pinedo se aseguró de que el espíritu de Pompín viviera en la serie.

Como un homenaje lleno de cariño, le entregó a Manzano la frase más famosa de iglesias: “¡Qué bonita familia!”

Así, cada vez que don Arnoldo pronunciaba esas palabras, no solo describía a su caótico clan, sino que también rendía tributo al amigo que debía haber ocupado esa silla.

Aunque en una familia de 10 el luto no es la única forma de sentir una pérdida.

Hay ausencias que no son definitivas. Dejaron un vacío lleno de melancolía en ese pequeño departamento.

Hablamos de la querida tecla interpretada por Jessica Segura y su madre Jacinta, la gran Patricia Martínez.

Para los fans de Hueso Colorado, las primeras temporadas tenían una magia especial gracias a ellas.

¿Quién no extraña el inocente no padrino de Tecla o las ocurrencias de Jacinta? Aunque ambas actrices siguen brillando en otros proyectos, su salida de la serie dejó una sensación de que la familia original se rompió para siempre.

Ver los nuevos episodios sin ellas provoca esa extraña nostalgia de extrañar a alguien que sigue ahí, pero que ya no es parte de tu vida.

Ellas son la prueba de que a veces los caminos simplemente se separan, dejando en el set un silencio que ningún personaje nuevo ha logrado llenar del todo.

Y para cerrar este homenaje, debemos hablar con el corazón en la mano sobre el pilar que sostiene todo este universo, el maestro Jorge Ortiz de Pinedo.

Si bien nuestro eterno Plácido López sigue con nosotros, no podemos ignorar la realidad que nos mantiene a todos en vilo.

Jorge libra desde hace años una batalla contra reloj debido a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, mejor conocida como Epoc y las secuelas del cáncer.

Lo hemos visto conectado a un tanque de oxígeno obligado a vivir a nivel del mar y esperando un trasplante de pulmón que es vital para su supervivencia.

Cada aparición suya es un regalo, pero también un recordatorio de la fragilidad de la vida.

El peligro es latente y real. Sabemos que en cualquier momento podríamos recibir esa noticia que nadie quiere escuchar.

Jorge es un guerrero que se aferra al escenario y a la vida con uñas y dientes, pero ver su deterioro físico nos genera ese nudo en la garganta.

El miedo inevitable de saber que estamos presenciando el ocaso de una leyenda. Hoy lo celebramos en vida, conscientes de que cada respiro suyo es una victoria.

Nos encantaría leerte en los comentarios cuál es tu recuerdo más entrañable de estos actores.

Tu anécdota es el mejor homenaje que podemos rendirles. Gracias por acompañarnos en este tributo.

Esto fue el Pog Stalker. Que tengas excelente día. M.