El escándalo por subsidios recibidos por el hijo de María Fernanda Cabal debilitó su posición política y aceleró su salida del camino presidencial dentro del uribismo.

En diciembre de 2025, el periodista Daniel Coronel publicó un artículo titulado “Agroingreso Cabal”, revelando cómo el hijo de María Fernanda Cabal había recibido millonarios subsidios haciéndose pasar por pequeño productor.
Esta situación no sería sorprendente si no fuera porque, en ese momento, la senadora Paloma Valencia había sido elegida como la candidata presidencial del uribismo.
Esto nos lleva a pensar que el partido pudo haber decidido dejar a Cabal fuera del camino para que su próxima candidata no llegara con el peso de un escándalo de corrupción.
En un partido donde sus “buenos muchachos” son numerosos, la desconfianza entre los colombianos está en aumento.
Según La Silla Vacía, al menos 11 de los 16 miembros del círculo cercano del expresidente tienen condenas o investigaciones formales por delitos que los favorecieron.
Solo su exdirector del DAS fue condenado a 28 años de cárcel por haber entregado información a los paramilitares que asesinaron al profesor Alfredo Correa de Andreys.
Sin embargo, el foco de la atención no es necesariamente este.
Lo que se destaca es que el partido ha generado tanta desconfianza que los colombianos están perdiendo la fe en él.
Un ejemplo claro de esta desconfianza es el caso de Corfi Colombiana, que pagará 80 millones de dólares para resolver investigaciones por soborno en el extranjero.
Esta empresa, parte del Grupo Aval, perteneciente al hombre más rico de Colombia, Sarmiento Angulo, pagó sobornos a funcionarios del gobierno colombiano para obtener los derechos de construcción y operación de la ampliación de la vía Ocaña-Gamarra.

A pesar de esto, el periódico El Tiempo, que casualmente también es propiedad de Sarmiento Angulo, publicó que la justicia de Estados Unidos había exonerado al Grupo Aval en el caso Odebrecht, insinuando que no había responsabilidad de sus accionistas.
Este titular engañó a muchos colombianos, quienes fueron informados de que el Grupo Aval no tenía nada que ver, cuando la realidad era muy diferente.
Los medios han amplificado esta narrativa contradictoria, donde se afirmaba que Estados Unidos cerró la investigación, pero a la vez se mencionaba una multa.
Esto demuestra que no es que se haya dejado libre al Grupo Aval por inocente, sino que fue declarado culpable.
A pesar de esto, figuras como Fico Gutiérrez celebraron esta supuesta inocencia, a pesar de que muchos saben que esto es falso.
Los colombianos están empezando a notar que ciertos personajes intentan limpiar la imagen de quienes los financian, mientras los medios de comunicación protegen a estos financiadores, presentándolos como héroes y destruyendo a sus opositores
La desconfianza hacia el partido se ha vuelto tan profunda que, incluso entre ellos mismos, hay dudas sobre la transparencia de la elección de Valencia.
“Las mediciones internas de nuestra campaña mostraban cómo poco a poco la fuimos alcanzando y sobrepasando”, comentó un miembro del partido.
“Era cuestión de tiempo porque la campaña de ella estaba estancada y la nuestra estaba creciendo”.
A pesar de las auditorías realizadas por empresas serias que afirmaban la ausencia de irregularidades, la renuncia de Cabal es un claro indicativo de que el Centro Democrático está en declive.

“María Fernanda Cabal, la primera en saltar del barco de Paloma Valencia, salió corriendo de su partido.
No aceptó el resultado.
Mala perdedora”, se escuchó en los pasillos del partido.
Esta situación ha dejado claro que el Centro Democrático se desmorona, y el legado de Uribe ya no tiene peso.
“Nuestro legado será borrar su legado”, exclamó Hernández, mientras la risa resonaba en la sala.
La desconfianza en el partido ha llevado a la conclusión de que aquellos que alguna vez apoyaron a Cabal ahora se están uniendo a otros sectores con disciplina.
“El partido escogió a Paloma Valencia como su candidata”, dijo un miembro del partido, “y hoy todos los sectores que acompañaron a la doctora Cabal nos están acompañando”.
En resumen, el escándalo que rodea a María Fernanda Cabal y el Centro Democrático refleja una crisis de confianza en la política colombiana.
Los colombianos están cada vez más conscientes de las estrategias engañosas y de la corrupción que ha permeado en la política, lo que podría llevar a un cambio significativo en el panorama político del país.
La caída de Cabal no solo es un síntoma de la descomposición interna del partido, sino también un llamado a la reflexión sobre la necesidad de transparencia y honestidad en la política colombiana.
