A Punto de Morir en Silencio: El Desgarrador Viaje de Raúl de Molina que Nadie Te Contó

😢 A Punto de Morir en Silencio: El Desgarrador Viaje de Raúl de Molina que Nadie Te Contó

El antes y el después de Raúl de Molina: volvió al programa tras semanas de  ausencia | CR Hoy

Raúl de Molina no siempre fue el personaje imponente y risueño que conquistó las pantallas con “El Gordo y La Flaca”.

Su historia comienza en medio del caos revolucionario de Cuba, donde nació en 1959, justo cuando Fidel Castro tomaba el poder.

Su infancia estuvo marcada por la tragedia: su padre fue encarcelado por más de dos décadas como preso político, acusado de colaborar con la CIA.

Raúl creció visitando cárceles frías y viendo a su madre resistir en silencio, hasta que, buscando libertad, emigraron a España.

Allí, entre motores de Fórmula 1 y calles ajenas, el niño exiliado comenzó a descubrir su verdadera pasión: capturar el mundo a través de una cámara.

Ese instinto por documentar lo llevó a Miami, donde como adolescente encontró un escape en la fotografía.

Desde joven fue reconocido por su talento, y no tardó en trabajar para publicaciones como Time, Life y Newsweek, cubriendo desde guerras hasta glamurosas galas.

Su lente lo llevó a más de 80 países, y su ojo artístico lo convirtió en un referente del fotoperiodismo.

Pero algo dentro de él pedía más: quería ser parte del relato, no solo su observador.

Q&A With Univsion Host El Gordo on Managing His Weight

Ese impulso lo lanzó a la televisión, y fue en 1998 cuando su vida cambió para siempre.

Univisión le dio la plataforma que transformó su carrera: “El Gordo y La Flaca”.

Junto a Lili Estefan, Raúl creó una fórmula explosiva de chismes, glamour y humor irreverente.

Su figura robusta, lejos de ser un obstáculo, se volvió su insignia.

Pero mientras las cámaras lo mostraban seguro y lleno de vida, su cuerpo y su corazón libraban otras batallas.

La pérdida de sus gemelos fue una de las heridas más profundas de su existencia.

En los años 90, cuando finalmente él y su esposa Milly lograron embarazarse tras duras terapias de fertilidad, la alegría fue aplastada por la tragedia: un aborto espontáneo provocado por un procedimiento

médico fallido.

Raúl sostuvo a sus hijos muertos en sus brazos.

“Eran perfectos”, dijo después, con voz quebrada.

Raúl de Molina más delgado que nunca: El Gordo reaparece tras cirugía  (video) - Remolacha - Noticias Republica Dominicana

Esa experiencia los destruyó emocionalmente, pero también los unió.

Meses después, un embarazo milagroso trajo a Mía, su hija, su salvación.

Sin embargo, las sombras no desaparecieron.

En 2005 le diagnosticaron cáncer de riñón.

Con más de 300 libras, los médicos advirtieron que debía perder peso o la cirugía sería letal.

En cuestión de meses bajó 30 libras para poder salvar su vida.

La operación fue un éxito, pero la batalla contra la obesidad apenas comenzaba.

A lo largo de los años probó todo tipo de dietas, rutinas, hasta caer en depresiones profundas causadas por las secuelas físicas y mentales del sobrepeso.

Aunque celebraba sus logros en pantalla, en privado se sentía atrapado en un cuerpo que no reconocía.

En 2025, con 66 años, tomó una decisión arriesgada: someterse a una cirugía mayor para remover el exceso de piel colgante.

El procedimiento fue delicado, pero lo que siguió fue una pesadilla.

A menos de dos semanas de la operación, su hija Mía lo encontró inconsciente en casa.

Había sufrido una hemorragia interna severa.

Raúl de Molina is recovering after complications from cosmetic surgery

Una cirugía de emergencia lo salvó por poco, pero la recuperación fue lenta, dolorosa y aterradora.

Su herida volvió a abrirse días después, requiriendo una segunda intervención.

Estuvo al borde de la muerte, y fue Mía quien le salvó la vida.

“Sin ella, no estaría aquí”, confesó en televisión, con una emoción pocas veces vista.

A esta altura, Raúl ha sido golpeado por la vida en más formas de las que muchos imaginarían.

Desde la pérdida de sus gemelos, el cáncer, el peso, hasta las secuelas emocionales de un mundo mediático que exige perfección sin descanso.

Aunque financieramente lo tiene todo —lujosos departamentos, colecciones de arte y relojes, influencia cultural—, las cicatrices invisibles son las que más pesan.

Él mismo ha dicho que la fama es efímera, pero el dolor permanece.

Raúl de Molina fue sometido a una cirugía. Esto se sabe - Noticias de El  Salvador

Y mientras sigue apareciendo en televisión, lo hace con una mirada distinta: más frágil, más consciente del tiempo, más real.

Hoy, Raúl de Molina ya no es solo el Gordo que hacía reír.

Es el hombre que sobrevivió al exilio, al sistema de salud, a la pérdida y al fracaso.

Que sigue luchando todos los días por mantenerse de pie.

Y que, pese a todo, no ha dejado de sonreír.

Porque detrás de esa sonrisa, hay una historia que merece ser contada.

Una historia que duele… pero también inspira.

Related Posts

Our Privacy policy

https://colombia24h.com - © 2026 News