🚨 ¡Impactante! La Reacción de Los Chapitos Tras la Muerte de Iván: Desesperación y Venganza

🚨 ¡Impactante! La Reacción de Los Chapitos Tras la Muerte de Iván: Desesperación y Venganza

El aire en Culiacán se volvió pesado, casi irrespirable.

No hubo explosiones inmediatas ni sirenas, solo un silencio digital que recorrió los grupos de WhatsApp y las frecuencias de radio encriptadas.

Iván Guzmán, uno de los hombres más buscados del planeta, había caído, y la noticia se esparció rápidamente.

La operación que había llevado a su neutralización fue meticulosa y precisa, dejando a su hermano Jesús Alfredo y a la cúpula de los chapitos en un estado de caos controlado.

 

Nuevo golpe contra Los Chapitos: Estados Unidos se lanza contra el jefe de  seguridad de Iván Archivaldo Guzmán | EL PAÍS México

 

Las imágenes de ese momento revelan una mezcla volátil de incredulidad y furia.

Jesús Alfredo, ahora la figura visible de la facción, estaba rodeado de sus jefes de seguridad, con el rostro desencajado y una radio en la mano.

Los reportes eran claros: el círculo de seguridad de Iván había sido penetrado por una unidad de operaciones especiales, lo que indicaba una traición interna.

La tensión en la sala era palpable; no había tiempo para lágrimas.

La primera reacción fue una explosión de ira visceral.

La frase que resonó entre ellos fue una sentencia de guerra: “Harfuch va a pagar por esto”.

En ese momento, la estructura de los chapitos demostró que aún conservaba un músculo de reacción inmediato y letal.

Los teléfonos satelitales comenzaron a funcionar a su máxima capacidad, y las órdenes se transmitieron de boca en boca a través de los punteros y halcones.

Se ordenó la movilización de familias hacia la sierra, donde la tecnología de Harfuch tiene más dificultades para penetrar.

Mientras los convoyes de seguridad personal salían a toda velocidad, en la ciudad comenzaba la fase de distracción y terror.

Las imágenes que circulaban entre los miembros del cártel mostraban a hombres armados con fusiles Barret calibre 50, listos para crear un perímetro de fuego alrededor de los puntos clave de la ciudad.

En medio de la preparación para la batalla, un momento impactante ocurrió: alguien mostró una fotografía reciente de Iván.

El silencio que siguió fue pesado, un reconocimiento tácito de que el hermano mayor ya no estaba.

A las 5 de la tarde, apenas dos horas después de la muerte, comenzó a circular un video interno que contenía un mensaje escalofriante dirigido a Omar García Harfuch.

En él, se afirmaba que “la sangre se paga con sangre” y que las fronteras de Sinaloa se convertirían en un cementerio para cualquier federal que intentara capitalizar la baja de Iván.

Este video no estaba destinado al público general, sino a sus propias tropas, una inyección de adrenalina para convencer a los reclutas de que la guerra apenas comenzaba.

 

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La figura de Iván era casi mítica para estos grupos, y su muerte rompe la narrativa de intocables que han construido durante años.

La reacción violenta es, por tanto, una necesidad de marketing criminal, así como una estrategia militar.

Necesitan demostrar que tienen la capacidad de hacer daño, de golpear de vuelta para evitar que sus rivales huelan la sangre y se lancen a tomar la plaza.

A medida que caía la noche, Culiacán comenzó a sentir los efectos de estas órdenes.

No fue un bloqueo masivo, sino un cierre selectivo de accesos.

Camionetas con luces apagadas se posicionaron en los puentes, y hombres armados revisaban vehículos buscando infiltrados o traidores.

La paranoia estaba en su punto máximo, y se hablaba de ejecuciones sumarias en las horas siguientes a la noticia.

La atmósfera en la Casa de Seguridad cambió de furia a una planificación fría y macabra.

Jesús Alfredo asumió el rol de patriarca forzado, delegando responsabilidades y exigiendo juramentos de lealtad renovados.

Sabía que sin Iván, la cohesión del grupo pendía de un hilo.

La muerte de un líder de este calibre suele ser el preludio de la fragmentación, y él lo sabía.

Las órdenes eran claras: mantener el control del territorio a cualquier costo y mostrar fuerza ante cualquier incursión rival.

Sin embargo, detrás de esa fachada de fortaleza había miedo real.

Si el gobierno pudo llegar hasta Iván, el más protegido, entonces nadie estaba a salvo.

Los operadores financieros comenzaron a vaciar casas de seguridad, moviendo millones de dólares en efectivo y borrando servidores en tiempo récord.

 

DEA warns of a possible alliance between Los Chapitos and the Jalisco New  Generation Cartel | International | EL PAÍS English

 

La población civil se convirtió en rehén de su propia ciudad.

Las redes sociales se llenaron de avisos de “No salgan, resguárdense, está feo”.

Culiacán, que había sido vibrante y trabajadora, se convirtió en un pueblo fantasma por el miedo.

Este es el verdadero costo de la guerra, el silencio de la gente buena que se encierra esperando que pase la tormenta.

Hacia las 8 de la noche, la situación se estabilizó en una tensa calma.

Los enfrentamientos directos con las fuerzas federales fueron esporádicos pero intensos.

No hubo una batalla campal continua, sino tácticas de guerrilla urbana diseñadas para desgastar y mantener la tensión alta.

La reunión en la Casa de Seguridad concluyó con una dispersión estratégica.

La orden final fue mantener un estado de alerta máxima por 72 horas, un periodo de luto armado donde cualquier movimiento extraño sería respondido con plomo.

La caída de Iván Archivaldo es, sin duda, el golpe más fuerte que ha recibido el cártel de Sinaloa desde la extradición de su padre.

Su ausencia deja un vacío que Jesús Alfredo tendrá dificultades para llenar.

 

No se descarta ninguna línea de investigación”: Harfuch - IMER Noticias

 

Es muy probable que veamos en las próximas semanas un intento de la facción del Mayo Zambada por absorber a los grupos descontentos de los chapitos.

También es posible que el cártel Jalisco Nueva Generación intente incursionar con más fuerza en los límites del Estado.

Estamos ante el inicio de una reconfiguración violenta del mapa criminal, donde las alianzas de ayer no valen nada hoy.

La respuesta del gobierno federal en los días siguientes será determinante.

Si logran capitalizar la desorganización inicial y capturar a Jesús Alfredo, podrían decretar el fin de los chapitos como marca hegemónica.

Pero si fallan, si permiten que el grupo se reorganice bajo un liderazgo más violento, podríamos estar ante una etapa de narcoterrorismo mucho más aguda.

Las imágenes de los convoyes perdiéndose en la oscuridad de la sierra sinaloense, cargados de hombres dispuestos a morir por un líder que ya no existe, son el recordatorio de que la cultura del narco está profundamente arraigada.

La lealtad, comprada o fanática, sigue siendo el combustible de esta maquinaria de violencia.

 

Omar García Harfuch, Mexico's “Batman” with big political ambitions

 

La muerte de Iván realizada por Harfuch no es solo una baja estadística, es el mensaje definitivo de que en este juego nadie es intocable.

La desesperación de los chapitos es palpable, y la guerra apenas comienza.

Cuídense mucho.

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