Los 'whatsapps' del Gobierno sobre el rescate de Plus Ultra: "Hay que  revertir el acuerdo, la Sepi está fuera de control" | España

 

 

La controversia en torno al rescate público de Plus Ultra Líneas Aéreas ha vuelto al centro del debate político en España tras la difusión de supuestos mensajes privados intercambiados entre altos cargos del Gobierno durante la tramitación de la ayuda.

El caso, que ya fue objeto de investigación judicial en el pasado, resurge ahora con nuevas interpretaciones políticas y mediáticas que cuestionan la gestión de los fondos públicos.

Los mensajes, atribuidos al exministro de Transportes José Luis Ábalos y al entonces secretario de Estado Pedro Saura, reflejarían dudas internas sobre la conveniencia del rescate.

En uno de los fragmentos difundidos, Saura plantea con claridad su posición: “Mi opinión es que le deberías decir al presidente que tienen que suspender y revertir el acuerdo de Plus Ultra”.

A lo que Ábalos responde señalando las implicaciones políticas de esa decisión: “Eso es indisponerme con Hacienda”.

Estas conversaciones, de ser auténticas, evidenciarían tensiones dentro del propio Ejecutivo sobre una operación que ya en su momento generó críticas por parte de la oposición y de algunos sectores económicos.

El rescate, aprobado en 2021 a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), ascendió a 53 millones de euros y se justificó como una medida para preservar empresas estratégicas afectadas por la pandemia.

Sin embargo, la consideración de Plus Ultra como empresa estratégica fue ampliamente cuestionada.

La aerolínea contaba con una actividad limitada y una reducida cuota de mercado, lo que llevó a algunos analistas a poner en duda los criterios utilizados para su selección.

En los mensajes difundidos, esa percepción parece reflejarse cuando se califica la operación como un posible “disparate desde el punto de vista estratégico”.

 

 

El "disgusto" de Sánchez por la filtración de los whatsapps privado con  Ábalos: "No está preocupado"

 

 

 

A pesar de la polémica, la justicia archivó en su momento las causas abiertas relacionadas con la concesión del rescate, al no encontrar indicios de delito en el procedimiento administrativo.

No obstante, el debate se ha reactivado en torno al destino de los fondos y a posibles derivadas posteriores.

En el ámbito político, las interpretaciones se han intensificado.

Algunas voces sugieren que el caso podría tener implicaciones más amplias, mencionando incluso al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, aunque hasta la fecha no existen resoluciones judiciales que respalden las acusaciones más graves que circulan en determinados espacios mediáticos.

Durante el intercambio de mensajes, también se hace referencia al papel de otros ministerios.

Saura apunta: “Tiene que haber sido Economía o Hacienda”, insinuando posibles discrepancias internas sobre la filtración de información sensible.

Estas menciones han llevado a situar en el foco político a la actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aunque sin pruebas concluyentes que determinen responsabilidades.

Más allá de las interpretaciones, lo cierto es que el caso vuelve a poner sobre la mesa la complejidad de las decisiones adoptadas durante la crisis sanitaria, cuando el Gobierno implementó mecanismos extraordinarios para sostener el tejido empresarial.

La urgencia de aquellas medidas, combinada con la presión económica, generó escenarios en los que la evaluación de riesgos y beneficios no siempre fue pacífica dentro de las propias instituciones.

 

 

 

Bolaños quita importancia a los whatsapp de Sánchez

 

 

El actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha realizado declaraciones recientes sobre estas nuevas informaciones, mientras el foco mediático se desplaza entre distintas polémicas judiciales y políticas que afectan a su entorno.

En este contexto, el caso Plus Ultra se mantiene como un ejemplo paradigmático de cómo decisiones adoptadas en situaciones excepcionales pueden seguir generando controversia años después.

Las filtraciones, reales o interpretadas, contribuyen a alimentar un debate que combina elementos jurídicos, políticos y mediáticos, sin que por el momento exista una conclusión definitiva que cierre completamente la cuestión.

La evolución de los acontecimientos dependerá, en gran medida, de si aparecen nuevos datos verificables o si las instituciones deciden reabrir líneas de investigación.

Mientras tanto, el episodio continúa siendo utilizado como argumento en la confrontación política, reflejando la persistente polarización en torno a la gestión pública y el uso de recursos estatales.