El reconocido escritor y periodista peruano Jaime Bayly ha vuelto a sacudir a la opinión pública con una de sus columnas más crudas, honestas y vulnerables hasta la fecha.
Este miércoles 14 de enero de 2026, el “Niño Terrible” confesó haber atravesado un “vía crucis” emocional junto a su esposa, Silvia Núñez del Arco, tras una reconciliación en Nueva York que casi termina en un embarazo no deseado.

En un relato que transita entre el impudor y la reflexión existencial, Bayly admite que la sola idea de volver a ser padre lo sumió en un terror profundo, comparando la noticia con el anuncio de una enfermedad incurable.
Todo comenzó tras una “pelea feroz” desatada por los celos del escritor.
La reconciliación, ocurrida en el icónico hotel Carlyle de Nueva York, fue tan apasionada como imprudente: la pareja mantuvo relaciones sin protección.
“Amarnos sin protección fue culpa mía”, admite Bayly, revelando que a pesar de las advertencias de Silvia, el impulso pudo más que la razón.
Lo que siguió fue una espera agónica de semanas, donde el retraso en el periodo de su esposa convirtió cada día en una tortura psicológica para el periodista.
Un conflicto de libertades y temores económicos
El relato de Bayly expone una verdad incómoda para muchas familias: el límite del deseo de paternidad.
A sus 61 años y ya con tres hijas mayores, Jaime se describe como “cobarde y egoísta” al sentir que un nuevo bebé sería una “catástrofe” que recortaría sus libertades y su estilo de vida.
Esta ansiedad se vio potenciada por noticias financieras desalentadoras: el canal de televisión le anunció un recorte del 50% de su salario para el próximo año, lo que llevó al escritor a plantearse incluso la renuncia.
La dinámica familiar también se mostró esquiva a la idea.
Su hija menor, Zoe, fue tajante al decir que no quería más hermanos, mientras que Silvia admitía que la idea de pasar nueve meses embarazada y volver a los pañales le resultaba agotadora.
“Tener un bebé en casa era lo último que hubiera deseado”, confesó Silvia según el relato de su esposo.
El dilema ético: Aborto vs.Destino

A pesar de ser declarados defensores del aborto legal como una facultad de libre elección, Bayly y Silvia descubrieron una “verdad no negociable” cuando se enfrentaron al caso en su propia cama.
Ante la pregunta directa de Silvia: “¿Prefieres que aborte?”, Jaime respondió con un rotundo “No, de ninguna manera”.
El sentimiento de culpa y la devoción por su esposa pesaron más que el pánico financiero o el cansancio de la edad.
El escritor relata cómo interpretaron “señales divinas” en tragedias cotidianas: El patito de Bayly: Un pequeño pato que Jaime vio morir atropellado por un auto tras intentar esquivarlo.
La ardilla de Silvia: Un animal que su esposa atropelló accidentalmente esa misma mañana camino al gimnasio.
Ambos concluyeron que estas muertes eran mensajes para no interrumpir la vida de la que ellos consideraban ya era una hija en camino, a quien Jaime incluso bautizó como Carlyle Bayly.
Resignación y ajuste de cuentas
Hacia el final de la crisis, Bayly ya se había resignado a su destino.
Había planificado una vida de austeridad: Educación: La futura hija asistiría a una escuela pública debido al alto costo de las privadas.
Viajes: Se cancelarían todos los viajes familiares por los primeros cinco años.
Cuidados: Contratarían una nana para que ayudara a Silvia.
Finalmente, el alivio llegó de forma natural cuando, tras varios días de retraso, la regla de Silvia apareció, disipando los temores de un nuevo integrante en la familia.
Bayly cierra su relato admitiendo que, aunque se siente aliviado, la experiencia le sirvió para confrontar su propia vulnerabilidad y la naturaleza errática de su condición como hombre bipolar, maníaco y depresivo.
Shutterstock Este relato ha generado una ola de comentarios divididos.
Mientras algunos aplauden la honestidad brutal de Bayly para hablar de temas tabú como el miedo a la paternidad tardía y el dilema del aborto en la pareja, otros lo critican por exponer la intimidad de su esposa y su hija de forma tan pública.
¿Qué opinas de la decisión de Jaime Bayly de priorizar el sentimiento sobre su postura política respecto al aborto? ¿Crees que fue valiente al admitir que no quería ser padre o te parece una actitud egoísta? Déjanos tu opinión en los comentarios.
Esta noticia sigue dando que hablar en el mundo del entretenimiento, pero mientras Bayly respira aliviado, otra celebridad enfrenta un destino distinto.
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