Sánchez airea el fantasma de Aznar para defender su postura ante la guerra  de Irán

La tensión política en el Congreso de los Diputados alcanzó uno de sus puntos más álgidos de los últimos meses durante el pleno dedicado a la situación internacional y, en particular, al conflicto en Oriente Medio.

El enfrentamiento entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo dejó un cruce de acusaciones que evidenció la profunda fractura política en torno a la política exterior española.

El presidente del Gobierno defendió con firmeza su postura contraria a la guerra, apelando a principios éticos y al papel de España en el escenario internacional.

“Los dobles estándares no crean un mundo más justo, sino un mundo más inseguro”, afirmó desde la tribuna.

En un discurso cargado de referencias al derecho internacional, añadió: “Patriotismo es oponerse a una guerra ilegal que nada beneficia a los intereses de los españoles ni tampoco de los europeos”.

Sánchez insistió en proyectar una imagen de España como actor comprometido con la paz: “España hoy, afortunadamente, es una referencia internacional en defensa de la paz y del derecho internacional”.

En uno de los momentos más aplaudidos por su bancada, concluyó con una declaración rotunda: “Es un orgullo ser español”.

 

Feijóo, contundente: "No a la guerra y no a usted"

 

Sin embargo, la réplica del líder de la oposición no tardó en llegar y elevó aún más el tono del debate.

Feijóo cuestionó tanto la coherencia como la credibilidad del Ejecutivo en materia internacional, acusando al presidente de utilizar el discurso pacifista con fines políticos internos.

“Usted ha intentado imitar a Pablo Iglesias.

Su problema es que Pablo Iglesias es mucho más auténtico que usted”, lanzó desde su escaño.

El momento más controvertido se produjo cuando Feijóo aludió a informaciones sobre propaganda iraní, en las que supuestamente aparece la imagen del presidente español.

“Algo tan honorable como la defensa de la paz difícilmente se puede personificar si la propaganda iraní estampa tu cara en misiles de guerra”, afirmó.

Y remató con una frase que provocó una fuerte reacción en el hemiciclo: “Lo único claro es que los ayatolás ponen sus fotos en misiles”.

Las palabras del líder popular desataron protestas inmediatas entre los diputados del grupo socialista, obligando a la presidencia de la Cámara a intervenir para restablecer el orden.

Aun así, Feijóo continuó su intervención, elevando el tono contra el Ejecutivo y sus alianzas internacionales: “Le han dado las gracias las organizaciones terroristas de Hamás y Hezbolá… le falta el aplauso del régimen norcoreano”.

 

Thủ tướng Tây Ban Nha Pedro Sánchez sẽ thăm chính thức Việt Nam - Báo Công  an Nhân dân điện tử

 

El debate no se limitó al intercambio entre Gobierno y oposición.

El líder de Vox, Santiago Abascal, también intervino con un discurso especialmente duro, acusando al presidente de utilizar el conflicto internacional como cortina de humo para ocultar problemas internos.

“Las guerras que suceden a miles de kilómetros le permiten ocultar la guerra que usted ha declarado a los españoles”, afirmó.

Abascal fue más allá, cuestionando la coherencia del mensaje pacifista del Ejecutivo frente a la situación interna del país: “¿Acaso no hay viviendas, empleo o seguridad por la guerra de Irán? No, señor Sánchez, eso es consecuencia de su gestión”.

El contexto internacional añade complejidad al debate.

La escalada de tensiones en Oriente Medio ha generado incertidumbre económica y diplomática, mientras España trata de definir su papel dentro de la Unión Europea y la OTAN.

En este escenario, la oposición acusa al Gobierno de aislamiento internacional, mientras el Ejecutivo defiende su postura como coherente con los principios del derecho internacional.

 

Feijóo le recuerda a Sánchez que su cara está en los misiles de Irán:  "Ahórrese sus sermones"

 

Más allá del contenido político, la sesión evidenció un clima de confrontación creciente en la Cámara Baja, donde los grandes consensos parecen cada vez más lejanos.

La estrategia del Gobierno de insistir en el mensaje de “no a la guerra” recuerda a episodios pasados de la política española, como las movilizaciones contra la guerra de Irak en 2003, aunque ahora se produce en un contexto geopolítico distinto y con un panorama político mucho más fragmentado.

El intercambio entre Sánchez y Feijóo refleja, en definitiva, dos visiones enfrentadas sobre el papel de España en el mundo: una basada en el pacifismo y la diplomacia multilateral, y otra que cuestiona la eficacia y coherencia de esa estrategia.

Mientras tanto, el debate sigue abierto, tanto dentro del Congreso como en la opinión pública, en un momento en el que la política internacional vuelve a ocupar un lugar central en la agenda nacional.