🕯️ El último atajadón fue al olvido: La dolorosa historia del mejor portero mexicano… y su caída en la sombra 🧤🌑

 

En los años 80, mencionar a Pablo Larios era hablar de un portero fuera de serie.

Fue el portero de México en el 86, muchos lo consideran el mejor de la  historia, pero cayó en un infierno personal que le arrebató todo - Infobae

Su elasticidad, su arrojo y su valentía bajo los tres palos lo convirtieron en uno de los arqueros más espectaculares que ha tenido el fútbol mexicano.

Con su cabellera alborotada y su personalidad única, fue el alma del Cruz Azul, una muralla en el Puebla y, por supuesto, el guardián de la selección mexicana en el Mundial de 1986.

Aquel equipo, liderado por Hugo Sánchez y otros grandes, hizo historia… y Larios fue parte vital de ese capítulo dorado.

Pero el destino, tan impredecible como cruel, le tenía preparada una jugada sucia.

Tras colgar los guantes, Larios comenzó a desaparecer del radar mediático.

Nadie lo veía en programas, no lo invitaban a eventos, y pocos sabían realmente lo que estaba viviendo: un infierno silencioso que ni los reflectores más potentes pudieron iluminar.

Pablo enfrentó problemas de salud que se fueron acumulando con los años.

Su situación económica también comenzó a deteriorarse.

El TRISTE FINAL de PABLO LARIOS: El Mejor PORTERO MEXICANO de la HISTORIA

A pesar de haber dado años de gloria al fútbol mexicano, el sistema lo dejó fuera.

Sin apoyos, sin un plan post-retiro, y con problemas respiratorios severos, vivió sus últimos años luchando contra la indiferencia… y contra su propio cuerpo.

En 2019, una complicación respiratoria lo llevó de emergencia al hospital.

La noticia estremeció a los que aún recordaban sus hazañas, pero para muchos fue una sorpresa: no sabían que Larios aún vivía, y mucho menos, en esas condiciones.

Tras una cirugía urgente, su cuerpo no resistió.

Fallece Pablo Larios, ex portero de la Selección Mexicana | El Informador

Murió a los 58 años, en total silencio, sin homenajes en cadena nacional, sin despedidas multitudinarias, sin los aplausos que alguna vez hicieron retumbar los estadios.

Su familia, conmovida pero firme, reveló la cruda verdad: Pablo llevaba años sobreviviendo más que viviendo.

A veces sin medicamentos, otras sin ingresos fijos.

A pesar de haber sido una leyenda, su historia fue borrada poco a poco del discurso oficial del fútbol mexicano.

Ni la Federación, ni los clubes para los que se partió el alma, ofrecieron ayuda cuando más la necesitaba.

Solo cuando ya era tarde, comenzaron los mensajes, los “honores póstumos” y los homenajes vacíos.

El dolor de su partida no fue solo por su muerte, sino por la forma en que lo dejaron ir.

Un hombre que entregó todo por el escudo, que se lanzó sin miedo ante cualquier balón, que defendió con su cuerpo la dignidad de todo un país… terminó solo, enfermo y olvidado.

Hoy, quienes lo recuerdan con cariño exigen justicia histórica.

Reportan grave de salud al portero mexicano Pablo Larios - La Opinión

Que su nombre vuelva a los libros, que su figura sea respetada, y que el fútbol mexicano deje de olvidar a sus leyendas.

Porque Pablo Larios no solo fue un gran arquero.

Fue el alma de una época.

Un guerrero que nunca bajó los brazos, ni siquiera cuando la vida misma le quitó todo.

Sus compañeros lo recuerdan como un loco hermoso bajo los palos.

El público lo recuerda como el arquero volador.

Pero, ¿cuántos realmente se preguntaron por él después de los reflectores?

Pablo Larios murió como vivió muchas veces en la cancha: solo contra todos, pero sin miedo.

Su historia no debería repetirse.

Porque detrás de cada jugador, hay un ser humano.

Y algunos, como él, merecen algo más que aplausos pasajeros.

Merecen memoria.

Merecen respeto.

Merecen justicia.