Un tiroteo ocurrido el 16 de febrero de 2026 en una arena de hockey en Pawtucket, Rhode Island, dejó tres muertos —incluido el atacante— y tres heridos en estado crítico durante un partido escolar.

Lo que debía ser una jornada deportiva escolar terminó en tragedia la tarde del lunes 16 de febrero de 2026 en la Dennis M.Lynch Arena de Pawtucket, Rhode Island.
Un tiroteo registrado hacia las 2:30 p.m., mientras se disputaba un partido juvenil entre los equipos Coventry/Johnston y Blackstone Valley, dejó tres personas muertas —incluido el atacante— y al menos tres heridos en estado crítico.
El estruendo de los disparos desató el pánico inmediato entre jugadores, entrenadores y familias que asistían al encuentro.
Testigos relataron escenas de confusión y terror: estudiantes corriendo hacia las salidas, padres buscando desesperadamente a sus hijos y varios asistentes refugiándose en establecimientos cercanos, donde se activaron protocolos de cierre de emergencia.
En redes sociales circularon videos que mostraban a jóvenes aún con sus uniformes abrazándose fuera del recinto, mientras familiares lloraban tras la evacuación.
Las autoridades confirmaron que dos personas murieron en el lugar y una tercera falleció posteriormente en el hospital.
Otras tres permanecen hospitalizadas en condición crítica.
Entre los fallecidos se encuentra el presunto agresor, identificado por la jefa de policía de Pawtucket, Tina Goncalves, como Robert Dorgan, de 56 años, quien también utilizaba el nombre de Roberto Esposito.
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De acuerdo con la información preliminar entregada por las autoridades locales y federales, el ataque habría sido dirigido y estaría relacionado con un conflicto familiar.
La investigación apunta a un posible caso de violencia doméstica que culminó en homicidio dentro del evento deportivo.
Según los reportes, Dorgan asistía al partido para ver a un familiar cuando abrió fuego en el interior de la arena.
Entre las víctimas mortales se encuentra Aidan Dorgan, de 23 años, quien falleció en el lugar junto con su madre.
Otros familiares resultaron heridos de gravedad.
El menor de la familia, Colin Dorgan, de 17 años y capitán del equipo de hockey de Blackstone Valley, presenció la tragedia desde la pista de hielo, según informaron allegados.
En medio del caos, un hombre descrito por las autoridades como un “buen samaritano” intervino para intentar detener al atacante.
De acuerdo con los reportes oficiales, logró enfrentarlo mientras este continuaba disparando.
Posteriormente, Robert Dorgan recibió un impacto de bala de su propia arma.
Hasta el momento, las autoridades no han determinado si se trató de un suicidio o si el disparo se produjo durante el forcejeo.
Un testigo citado por medios locales aseguró que en un primer momento el agresor fue desarmado, pero que sacó una segunda arma y continuó disparando.
Las fuerzas del orden trabajan en la verificación de esa versión mientras avanzan las investigaciones forenses.
La hija del atacante, Ava Dorgan, confirmó públicamente la identidad del responsable y expresó su consternación ante lo ocurrido.
“Mi padre fue el tirador, le disparó a mi familia y ahora está muerto”, declaró visiblemente afectada.
También señaló que su padre padecía problemas de salud mental y que “estaba muy enfermo”.
Registros judiciales muestran que Dorgan había estado involucrado en disputas familiares en años recientes.
En 2020 presentó denuncias relacionadas con conflictos domésticos tras un proceso de reasignación de género, así como acusaciones de agresión contra su madre.
Ambos casos fueron desestimados por la justicia en su momento.
El suceso ha generado una profunda conmoción en la comunidad de Pawtucket y en el ámbito deportivo escolar del estado.
Autoridades educativas y municipales activaron protocolos de apoyo psicológico para estudiantes, familias y personal presente durante el ataque.
La prioridad, señalaron, es brindar acompañamiento a las víctimas y esclarecer completamente lo ocurrido.
Mientras continúan las investigaciones para determinar responsabilidades y reconstruir con precisión la secuencia de los hechos, la tragedia deja interrogantes sobre la violencia intrafamiliar y el acceso a armas de fuego.
Lo que comenzó como un partido juvenil terminó convertido en una escena de horror que ha marcado a una comunidad entera y que hoy enluta a varias familias en Rhode Island.
