La empresaria peruana Alejandra Baigorria desató una fuerte polémica tras su regreso de África al responder con soberbia ante las críticas por excluir a su esposo Said Palao y a la hija de este de sus publicaciones en redes sociales

 

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El regreso de Alejandra Baigorria y Said Palao a Lima, tras un extenso y planificado viaje por África, ha desatado una auténtica tormenta mediática en el ámbito del espectáculo peruano.

Lo que inicialmente se perfilaba como una travesía de ensueño y reconciliación, que incluyó safaris y una loable labor social en beneficio de niños con desnutrición, terminó convirtiéndose en el epicentro de agrias críticas en redes sociales debido a la peculiar actitud de la empresaria hacia su esposo y la pequeña hija de este durante el itinerario.

La controversia estalló cuando los seguidores de la pareja notaron una marcada disparidad en las publicaciones de sus plataformas digitales.

Mientras el denominado “combatiente” compartía postales familiares idílicas, presumiendo un frente unido y feliz, la “Rubia de Gamarra” optó por una estrategia radicalmente opuesta, excluyendo por completo a Palao y a la menor de sus fotografías, a pesar de encontrarse exactamente en los mismos escenarios geográficos.

Este evidente desplante encendió las alarmas de la prensa de espectáculos, que esperaba ansiosa la llegada de los involucrados en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez.

 

Alejandra Baigorria viaja fuera del Perú en medio de polémica sobre ampay  de Said Palao en Argentina

 

Al ser abordada por los reporteros entre el tumulto de las cámaras, Baigorria no ocultó su fastidio y, lejos de ensayar una respuesta diplomática, mostró una postura sumamente tajante y soberbia ante los cuestionamientos sobre su matrimonio.

Con un tono desafiante que dejó boquiabiertos a los presentes, la empresaria frenó en seco las especulaciones sobre la supuesta inestabilidad de su relación y justificó su derecho a manejar sus redes sociales bajo sus propios términos.

“Que yo voy a hacer siempre lo que me pega la gana. Cuando me pega la gana y cuando me dé de la gana”, sentenció la empresaria de Gamarra de manera categórica.

Ante la insistencia de los periodistas sobre el porqué de la exclusión de su familia en el plano digital, Baigorria reafirmó su postura antipatía frente a la opinión pública: “Entonces, así como han visto que a mí no influye lo que diga nadie, entonces yo voy a hacer las cosas cuando a mí me pega la gana y cuando a mí me dé la gana. Igual soy criticada, así que da lo mismo. Al final cada uno hace las cosas cuando la siente”.

Detrás de este estallido mediático subyace una crisis de pareja que aún no ha sido resuelta del todo.

Fuentes cercanas al entorno de los esposos recuerdan que, hace apenas unos meses, Said Palao protagonizó un bullado episodio de falta de respeto que puso en jaque la continuidad de la relación.

Aunque la empresaria decidió incluirlo en este viaje familiar, ella misma aclaró a los medios que el proceso de reconciliación se está manejando con extrema cautela y que el perdón definitivo no es un asunto cerrado, sino un camino que transitan día a día.

 

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“Estamos con la bebé. Este, aún están en un proceso, digamos, un viaje bonito”, comentó la empresaria al referirse al contexto de la travesía, dejando entrever que el viaje fue una oportunidad para sanar heridas en un entorno neutral.

Al ser consultada sobre si las tensiones del pasado estaban completamente superadas, Baigorria fue honesta al señalar que en el plano sentimental las cosas avanzan “paso a paso”.

No obstante, aclaró que la logística del viaje no respondió a un impulso del momento para tapar la crisis: “De eso se trata ese viaje familiar. Todos van con sus familias, con sus equipos. Y como te digo, este viaje tiene un año ya de planificado por la empresa, no por mí”.

Otro de los puntos álgidos de la interpelación de la prensa en la terminal aérea de Lima estuvo relacionado con el futuro de la pareja y los persistentes rumores sobre la ampliación del núcleo familiar.

Un reportero lanzó una pregunta directa aludiendo a la posibilidad de que la empresaria hubiera concebido durante su estancia en el continente africano: “¿Fueron tres, regresan cuatro?”, a lo que la diseñadora respondió de inmediato con un rotundo y nervioso “No, no, no, no”.

 

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A pesar de la negativa inmediata sobre un embarazo en curso, los periodistas insistieron en saber si el proyecto de convertirse en madre junto al modelo seguía en pie dentro de su agenda personal.

“Sí, como ven, si no llevo, sigo llevando este ritmo, eh, vamos a ir paso a paso, paso a paso”, matizó la exintegrante de programas de telerrealidad, sugiriendo que la maternidad sigue siendo un deseo latente, pero supeditado a la estabilidad emocional de la pareja y a su agitado ritmo de vida empresarial.

Finalmente, Alejandra Baigorria aprovechó las pantallas para enviar un mensaje contundente a sus detractores, aquellos que la cuestionan duramente por haber perdonado las deslealtades de Palao y por mantener una postura pública que muchos califican de obstinada.

En un acto de fe ciega hacia su esposo, la rubia demostró que está dispuesta a sostener su palabra contra viento y marea, desafiando el juicio social del público peruano.

“Yo siempre he dicho, al final del caso yo no cambio lo que yo digo, no lo cambio. Lo que pienso de las personas no lo cambio y siempre digo: algún momento me darán la razón. Solamente digo eso y ya”, concluyó Baigorria antes de abandonar el aeropuerto, dejando en claro que, para bien o para mal, las decisiones de su vida privada y el destino de su matrimonio se rigen bajo sus propias reglas, sin importar el clamor de las redes sociales.