Amparo Grisales confesó que nació en estado crítico y sobrevivió gracias al vínculo con su madre, cuyo fallecimiento en 2016 por infección pulmonar marcó profundamente su vida

 

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A sus casi siete décadas, Amparo Grisales sigue siendo una de las figuras más influyentes y comentadas del entretenimiento en Colombia, pero detrás de su imagen impecable y su carácter firme se esconde una historia profundamente humana, atravesada por pérdidas, decisiones personales firmes y una resiliencia que ha definido su trayectoria.

La actriz, reconocida por generaciones y hoy jurado icónico de Yo me llamo, ha hablado con franqueza sobre episodios poco conocidos de su vida.

Uno de los más impactantes es su propio nacimiento.

“Nací casi muerta”, confesó en una entrevista, recordando que los médicos no tenían esperanzas sobre su supervivencia tras una complicación sufrida por su madre semanas antes del parto.

“Me bautizaron de urgencia al tercer día, pero sobreviví y sé que fue por su amor”.

Ese vínculo con su madre, Delia Patiño, marcó su existencia de manera indeleble.

Grisales no duda en definirla como el gran amor de su vida.

Su fallecimiento en 2016, a causa de una infección pulmonar, dejó una huella profunda.

“Siempre le agradecí en vida. Ella fue quien me dio la vida. Ese tipo de amor nunca se va. Todavía le hablo y luego recuerdo que ya no está”, expresó con emoción.

A pesar del paso del tiempo, asegura sentir su presencia cotidiana: “La siento conmigo, en mi corazón. Sé que me guía, como cuando era niña”.

El dolor no llegó solo.

Años antes, su padre había fallecido y, poco antes de la muerte de su madre, perdió a su único hermano.

“Esa pérdida destrozó el espíritu de mi mamá”, recordó.

Como si fuera poco, el mismo día del aniversario de la muerte de su madre, murió su perro Tanguito, quien la acompañó durante 17 años.

“Recuerdo que le dije a Dios: ‘Por favor, ya no más’”, relató.

 

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En medio de estas experiencias, Grisales también ha sostenido decisiones personales que han generado debate público, especialmente su elección de no tener hijos.

En una sociedad donde la maternidad suele considerarse esencial, su postura ha sido clara y constante.

“Adoro a mis sobrinos y me gustan los bebés, pero desde lejos”, dijo en una ocasión.

Para ella, no se trató de renuncia, sino de autenticidad: una vida construida bajo sus propias reglas.

Su historia sentimental ha sido igualmente intensa y mediática.

Se casó muy joven con el artista Germán Tessarolo, una relación breve pero significativa.

Más adelante vivió romances con figuras reconocidas como el actor mexicano Jorge Rivero, con quien mantuvo una relación de ocho años marcada por una ruptura dolorosa, y el cantante Julio Iglesias.

Sobre este último, recordó con naturalidad: “Cuando nos conocimos, ya era famoso, pero no ese ícono global que sería después”.

A lo largo de las décadas, su nombre ha estado vinculado a distintas figuras del espectáculo y la política, siempre bajo una constante: su independencia.

“He vivido mis relaciones con libertad e independencia”, ha afirmado, defendiendo una visión del amor menos convencional.

Más recientemente, reveló estar en una relación con un empresario brasileño, a quien conoció en Uruguay.

“Estoy enamorada, pero ahora se vive diferente. Es menos obsesivo”, comentó.

En paralelo a su vida personal, Grisales ha construido una carrera sólida y longeva.

Desde sus inicios en la televisión colombiana en los años 60 hasta su consolidación en producciones emblemáticas como “Los pecados de Inés de Hinojosa”, su presencia ha sido constante.

En los últimos años, su rol en “Yo me llamo” la ha acercado a nuevas generaciones, consolidando su vigencia en la cultura popular.

 

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Su carácter directo, sin embargo, no ha estado exento de polémica.

En el programa, sus críticas han sido calificadas tanto de necesarias como de severas.

Ella lo explica sin rodeos: “Esto no es solo un show donde cualquiera llega y canta. Estos participantes se esfuerzan durante meses y merecen una retroalimentación honesta”.

Reconoce que puede parecer dura, pero insiste en que su intención es formativa: “No se trata de destruir, sino de ayudar a que den lo mejor”.

Fuera de la pantalla, también ha generado debate por su estilo de vida.

Vegetariana desde hace más de 40 años, asegura que su decisión responde a un profundo respeto por los animales.

“Me parte el corazón verlos cuando los llevan al matadero”, dijo.

Sin embargo, sus declaraciones sobre el uso de productos de cuero generaron críticas en redes sociales, evidenciando nuevamente su capacidad de polarizar opiniones.

A pesar de las controversias, Amparo Grisales se mantiene fiel a sí misma.

Su historia no es solo la de una diva televisiva, sino la de una mujer que ha enfrentado pérdidas profundas, decisiones difíciles y el peso constante de la exposición pública.

“Mi vida personal es parte de mi historia, pero no ha opacado mi trabajo”, ha afirmado.

Hoy, mientras se acerca a los 70 años, su vida parece moverse en un tono más íntimo, lejos del ruido constante que la rodeó durante décadas.

Sin embargo, su presencia sigue siendo fuerte, su voz influyente y su historia, lejos de apagarse, continúa despertando interés.

En cada aparición, reafirma que su mayor fortaleza ha sido mantenerse fiel a sí misma, incluso cuando eso ha implicado pagar un precio emocional alto.

 

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