Un reducido grupo de ciudadanos protagonizó incidentes en la Universidad Ricardo Palma al no poder ingresar por un retraso de dos minutos. La ONPE ratifica que se cumplió rigurosamente el protocolo.

 

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Momentos de extrema tensión, reproches y conatos de violencia se registraron en las puertas de diversos centros de sufragio de la capital inmediatamente después de cumplirse el plazo legal para el cierre de las mesas de votación.

A las 17:00 horas en punto, tal como establece la normativa electoral vigente, las fuerzas del orden y el personal de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) procedieron a cerrar las rejas perimetrales, dejando fuera a aquellos ciudadanos que llegaron al límite del tiempo.

El epicentro de los reclamos civiles se localizó en los exteriores de la Universidad Ricardo Palma, en el distrito de Santiago de Surco.

Allí, un grupo de aproximadamente quince a veinte personas que arribó entre las 17:02 y las 17:05 horas arremetió contra las estructuras metálicas exigiendo una excepción.

La frustración derivó en altercados verbales contra los agentes policiales y los equipos de prensa escrita y televisiva que cubrían el cierre de la jornada.

 

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Varios de los afectados justificaron su retraso alegando las dificultades del transporte interprovincial y la falta de flexibilidad institucional ante casos de vulnerabilidad.

Una ciudadana que se encontraba en el lugar denunció públicamente la rigidez de los coordinadores del organismo electoral.

“No hay ningún tipo de empatía con personas que han venido desde provincia a votar. Hay una señora aquí llorando, nos dicen que está embarazada y con amenaza de aborto, y solo tiene que votar ella.

Éramos muy pocos en ese momento, no llega ni a veinte personas. Sinceramente, por dos minutos no pueden dejarlos fuera”, recriminó la testigo a los medios de comunicación.

Pese a la insistencia y a que algunos manifestantes intentaron sacudir violentamente las rejas del recinto universitario, el personal de la ONPE se mantuvo firme en la aplicación del reglamento, argumentando que cualquier concesión extraordinaria vulneraría la transparencia y el cronograma del proceso.

 

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Mientras los incidentes aislados continuaban en los exteriores de la Universidad Ricardo Palma, la situación en el resto de la capital discurrió con normalidad y bajo un estricto orden institucional.

En locales emblemáticos como la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), en el distrito de Los Olivos, y en la Universidad de Lima, los miembros de mesa iniciaron el conteo físico de los votos de manera inmediata tras el cierre de accesos.

Los conductores del espacio informativo de televisión recordaron que, según las directrices fijadas por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el único requisito para sufragar pasadas las 17:00 horas era encontrarse físicamente dentro de las instalaciones del local de votación haciendo fila.

En algunas sedes, debido a la nula afluencia de votantes rezagados en el tramo final, las mesas de sufragio lograron concluir el escrutinio de las actas y el conteo de las cédulas apenas unos minutos después del cierre oficial, dando paso a la labor de fiscalización de los personeros de los partidos políticos.